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		<title>Gospel Translations - User contributions [en]</title>
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		<description>From Gospel Translations</description>
		<language>en</language>
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		<lastBuildDate>Mon, 20 Apr 2026 08:12:17 GMT</lastBuildDate>
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			<title>Christ and Him Crucified/es</title>
			<link>http://www.gospeltranslations.org/wiki/Christ_and_Him_Crucified/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Juliosantoyo: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Cristo y Su Crucifixión}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Intentar resumir la doctrina de salvación del apóstol Pablo dentro de los límites de un ensayo breve puediera parecer una locura. Sin embargo, tenemos&amp;amp;nbsp;que intentarlo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;La forma de Pablo&amp;amp;nbsp;para predicar el Evangelio&amp;amp;nbsp;viene de&amp;amp;nbsp;la convicción de que Jesús de Nazaret es el &amp;quot;Mesías&amp;quot;, el Hijo de Dios prometido,&amp;amp;nbsp;a quien Dios envió&amp;amp;nbsp;al mundo &amp;quot;en la plenitud&amp;amp;nbsp;del tiempo&amp;quot; para cumplir las promesas a Su pueblo, Israel (2 Cor. 1:18–22; 6:2; Gal. 4:4). El mensaje&amp;amp;nbsp;magno de la predicación de Pablo es el &amp;quot;misterio&amp;quot; del Evangelio de Jesucristo (Col. 1:26; Rom. 16:26; 2 Tim. 1:10). Aunque con anterioridad este misterio había permanecido oculto, ahora&amp;amp;nbsp;le fue confiado&amp;amp;nbsp;a él y a los otros apóstoles, considerados&amp;amp;nbsp;como &amp;quot;los administradores de los misterios de Dios&amp;quot; (1 Cor. 4:1; Ef. 3:2ff.). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Esta convicción Paulina ayuda a aclarar la relación entre sus enseñanzas relacionadas con la salvación y las enseñanzas de Jesucristo en los Evangelios. Así como Cristo enfatizó la llegada del reino de Dios, introduciendo las bendiciones de &amp;quot;la era venidera&amp;quot; en &amp;quot;esta era&amp;quot;, así también Pablo enfatiza la llegada de Jesucristo como el instrumento a través del cual Dios concede las bendiciones de salvación a Su pueblo. La enseñanza de Jesús en los Evangelios es similar a una obertura musical, que anuncia el tema de todo el Nuevo Testamento: el reino de Dios está &amp;quot;muy cerca&amp;quot;. Las predicaciones de Pablo desarrollan este tema dando una explicación exhaustiva de las bendiciones de salvación del reino. &amp;lt;br&amp;gt;¿Pero cómo explica el apóstol la salvación que Cristo nos trae? ¿Qué ha logrado Cristo con Su muerte y resurrección que otorga la redención de aquellos que Le pertenecen? &amp;lt;br&amp;gt;Pablo resume su respuesta a esta pregunta en 1 Corintios 15:3–4: “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras”. Este resumen es similar a otros que encontramos en las epístolas de Pablo (ver 1 Cor. 2:2; Gal. 6:14). En estos pasajes declara que el Evangelio que él predica se centra en la muerte y resurrección expiatorias de Jesucristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;En las epístolas de Pablo, se utilizan muchos temas bíblicos para designar diferentes aspectos de la salvación que Cristo ha conseguido para los creyentes. Los temas principales que Pablo usa para describir las tareas de la expiación de Cristo incluyen: Primero, “sacrificio” para o “expiación” de la culpa del pecado humano; Segundo, “propiciación” de la ira divina de Dios contra Sus criaturas pecadoras; Tercero, “reconciliación” o paz con Dios; Cuarto, “redención” de la maldición y condena de la Ley; y Quinto, “victoria” sobre el pecado, la muerte y todos los poderes que se oponen al reino de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Es indiscutible que Pablo entiende la muerte de Cristo como un 'sacrificio' por el pecado. En 1 Corintios 15:3, declara que Cristo murió &amp;quot;por nuestros pecados&amp;quot;. En otro pasaje, dice que Dios mandó a Su propio Hijo “en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado” (Rom. 8:3). También enseña que la muerte de Cristo fue una 'propiciación' de la ira de Dios. En Su santidad, Dios únicamente puede detestar el pecado, sin embargo, la belleza del Evangelio reside en que Él Mismo propicia tiernamente Su ira mediante la muerte de Su propio hijo (Rom. 3:25; 5:9−10; 2 Cor. 5:21). La expiación de Cristo es también una obra de 'reconciliación'. Con Su muerte ha eliminado todos los obstáculos para que el pecador pueda encontrar la paz con Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Este trabajo de reconciliación incluye aspectos dirigidos tanto hacia Dios como hacia los hombres. No solo elimina los obstáculos causantes de la ira de Dios (Rom. 5:9–10), sino que además llama al pecador a que se 'reconcilie' con Él (2 Cor. 5:20). El tema de la 'redención' también figura con prominencia en la manera que tiene Pablo de entender la expiación de Cristo. La idea bíblica de la redención enfatiza el pago de un precio para asegurar que el pecador queda libre de cualquier esclavitud (1 Tim. 2:5–6). En una de sus afirmaciones más claras de la expiación de Cristo como tarea de redención, el apóstol declara que “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición” (Gal. 3:13). Finalmente, una característica que se pasa por alto del trabajo de expiación de Cristo es la 'victoria' que se consigue sobre el poder del pecado, de la muerte y, ciertamente sobre cualquier forma de oposición al reinado de Dios (1 Cor. 15:54–57). Con Su muerte y resurrección, Cristo desarmó los poderes que se oponen al reino de Dios (Col. 2:13–15). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Indudablemente, el mensaje principal de la predicación de Pablo es que Dios ha entrado en la historia representado por Su Hijo Jesucristo, cuya muerte y resurrección expiatorias han traído la salvación. Sin embargo, el Evangelio según San Pablo también incluye la aplicación de la salvación en Cristo para los creyentes que están unidos a Él por el ministerio de Su Espíritu. Aunque Pablo no expresa explícitamente un &amp;quot;orden de salvación&amp;quot; (''ordo salutis''), las primeras nociones de tal orden son evidentes en sus epístolas (ver Rom. 8:30; 1 Cor. 1:30; 6:11). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;La manera más general en que Pablo describe la aplicación de la salvación de los creyentes es mediante su 'unión con Cristo'. Cuando los creyentes se unen a Él a través del ministerio de Su Espíritu, reciben plenamente todas las ventajas de la obra expiatoria que Cristo realizó por ellos (Rom. 8:2,11; 1 Cor. 6:11; Ef. 4:30). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Para el propósito de nuestro breve resumen, hay tres beneficios en la unión con Cristo que son especialmente importantes en la manera que tiene Pablo de entender la aplicación de la salvación: justificación gratuita, santificación por el Espíritu y glorificación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;''Justificación libre''. Ya advertimos en nuestra introducción que, en algunos círculos, a menudo se encuentra oposición al énfasis que Pablo le da a la unión con Cristo sobre sus enseñanzas acerca de la justificación forense. Sin embargo, esto es un gran error. La Reforma estaba sin duda en lo correcto al afirmar que una de las características principales de las enseñanzas de Pablo fue la doctrina de justificación sólo por la gracia a través únicamente de la fe. Además, contrario a las afirmaciones de autores de &amp;quot;nueva perspectiva&amp;quot; sobre Pablo, él ve claramente la justificación como un tema &amp;quot;soteriológico&amp;quot;. La justificación sencillamente no responde a la pregunta de si los gentiles también pertenecen, junto con los judíos, al grupo de gente en el convenio de Dios, como muchos de los autores de nueva perspectiva afirman. Responde fundamentalmente a la pregunta de cómo cualquier pecador, judío o gentil, puede encontrar la aprobación de Dios a pesar de su pecado y su culpa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Según Pablo, la justificación es un acto misericordioso de Dios mediante el cual Él perdona los pecados de los creyentes y los declara justos, basándose en la imputación de rectitud de Cristo (Rom. 4:1–5; 5:15–17; 10:3; 2 Cor. 5:21; Fil. 3:9). Aunque todos somos pecadores, Cristo fue condenado por los pecados de Su pueblo y resucitó para su justificación (Rom. 4:25). Aparte de otros &amp;quot;trabajos&amp;quot; realizados en obediencia de la Ley, Dios justifica a aquellos que reciben a Cristo a través de la fe (Rom. 3:28; Gal. 2:16). El beneficio de la justificación es una bendición de salvación perfectamente escatológica que declara que &amp;quot;no hay condenación para aquellos unidos a Jesucristo&amp;quot; (Rom. 8:1). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;amp;nbsp;&amp;lt;br&amp;gt;''Santificación por el Espíritu''. Todos aquellos unidos a Cristo están llenos de Su Espíritu que les da vida (Rom. 8:4–11). A los creyentes no sólo se les declara justos, sino que además se transforman según la imagen de Cristo (2 Cor. 3:17–18). El poder y el reinado del pecado se rompen. Mediante su unión con Cristo en Su muerte y resurrección, los creyentes se pueden ahora considerar muertos para el pecado y vivos para la rectitud (Rom. 6:12–14). El nuevo estatus del que disfrutan (justificación) va siempre acompañado por una vida de obediencia renovada, obrada en ellos por el Espíritu de Cristo (santificación). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;''Glorificación''. Aunque tradicionalmente la glorificación se considera la consumación futura de la salvación del creyente, Pablo habla de ella como una realidad presente y futura (Rom. 8:18ff., 30). Por la unión íntima de los creyentes con Cristo, la glorificación de Éste en Su resurrección y ascensión es también la glorificación de los creyentes. Ya en estos momentos creyentes se sientan con Cristo en los cielos (Ef. 2:6). Sin embargo, todavía queda la expectación de una glorificación futura (2 Tes. 1:10). Mientras vivan en este mundo, los creyentes esperarán con ansiedad el día en que sus &amp;quot;cuerpos de humillación&amp;quot; se transformarán para ser como el cuerpo glorioso de Cristo (Fil. 3:21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;El Evangelio según San Pablo se puede resumir como el mensaje glorioso del cumplimiento por parte de Dios de Sus promesas de salvación para Su gente en Cristo. El mensaje principal de todas las predicaciones de Pablo es la salvación a través de la crucifixión y resurrección de Cristo, que ha proporcionado una expiación para los pecados de Su pueblo que responde a todos los aspectos de su condición pecadora. A través de su fe y unión con Cristo, los creyentes se benefician de esta labor de expiación. En las palabras extraordinarias de 2 Corintios 5:17: “Cuando alguien se convierte a Cristo, se convierte en una nueva criatura. Su existencia anterior queda atrás y comienza una nueva vida.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquellos que se convierten a Cristo disfrutan de un nuevo estatus de aceptación libre con Dios, a pesar de ser indignos por ser pecadores. También experimentan una nueva vida de obediencia de la &amp;quot;ley de Cristo&amp;quot; por obra del Espíritu Santo. Y conocen tanto la gracia del presente como la glorificación futura, cuando se produzcan los &amp;quot;primeros frutos&amp;quot; de la salvación en Cristo en la cosecha escatológica de la participación completa en la victoria de Su resurrección.&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Under_review]]&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Sat, 17 Jan 2009 19:12:53 GMT</pubDate>			<dc:creator>Juliosantoyo</dc:creator>			<comments>http://www.gospeltranslations.org/wiki/Talk:Christ_and_Him_Crucified/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>Christ and Him Crucified/es</title>
			<link>http://www.gospeltranslations.org/wiki/Christ_and_Him_Crucified/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Juliosantoyo: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Cristo y Su Crucifixión}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Intentar resumir la doctrina de salvación del apóstol Pablo dentro de los límites de un ensayo breve puediera parecer una locura. Sin embargo, tenemos&amp;amp;nbsp;que intentarlo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;La forma de Pablo&amp;amp;nbsp;para predicar el Evangelio&amp;amp;nbsp;viene de&amp;amp;nbsp;la convicción de que Jesús de Nazaret es el &amp;quot;Mesías&amp;quot;, el Hijo de Dios prometido,&amp;amp;nbsp;a quien Dios envió&amp;amp;nbsp;al mundo &amp;quot;en la plenitud&amp;amp;nbsp;del tiempo&amp;quot; para cumplir las promesas a Su pueblo, Israel (2 Cor. 1:18–22; 6:2; Gal. 4:4). El mensaje&amp;amp;nbsp;magno de la predicación de Pablo es el &amp;quot;misterio&amp;quot; del Evangelio de Jesucristo (Col. 1:26; Rom. 16:26; 2 Tim. 1:10). Aunque con anterioridad este misterio había permanecido oculto, ahora&amp;amp;nbsp;le fue confiado&amp;amp;nbsp;a él y a los otros apóstoles, considerados&amp;amp;nbsp;como &amp;quot;los administradores de los misterios de Dios&amp;quot; (1 Cor. 4:1; Ef. 3:2ff.). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Esta convicción Paulina ayuda a aclarar la relación entre sus enseñanzas relacionadas con la salvación y las enseñanzas de Jesucristo en los Evangelios. Así como Cristo enfatizó la llegada del reino de Dios, introduciendo las bendiciones de &amp;quot;la era venidera&amp;quot; en &amp;quot;esta era&amp;quot;, así también Pablo enfatiza la llegada de Jesucristo como el instrumento a través del cual Dios concede las bendiciones de salvación a Su pueblo. La enseñanza de Jesús en los Evangelios es similar a una obertura musical, que anuncia el tema de todo el Nuevo Testamento: el reino de Dios está &amp;quot;muy cerca&amp;quot;. Las predicaciones de Pablo desarrollan este tema dando una explicación exhaustiva de las bendiciones de salvación del reino. &amp;lt;br&amp;gt;¿Pero cómo explica el apóstol la salvación que Cristo nos trae? ¿Qué ha logrado Cristo con Su muerte y resurrección que otorga la redención de aquellos que Le pertenecen? &amp;lt;br&amp;gt;Pablo resume su respuesta a esta pregunta en 1 Corintios 15:3–4: “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras”. Este resumen es similar a otros que encontramos en las epístolas de Pablo (ver 1 Cor. 2:2; Gal. 6:14). En estos pasajes declara que el Evangelio que él predica se centra en la muerte y resurrección expiatorias de Jesucristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;En las epístolas de Pablo, se utilizan muchos temas bíblicos para designar diferentes aspectos de la salvación que Cristo ha conseguido para los creyentes. Los temas principales que Pablo usa para describir las tareas de la expiación de Cristo incluyen: Primero, “sacrificio” para o “expiación” de la culpa del pecado humano; Segundo, “propiciación” de la ira divina de Dios contra Sus criaturas pecadoras; Tercero, “reconciliación” o paz con Dios; Cuarto, “redención” de la maldición y condena de la Ley; y Quinto, “victoria” sobre el pecado, la muerte y todos los poderes que se oponen al reino de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Es indiscutible que Pablo entiende la muerte de Cristo como un sacrificio por el pecado. En 1 Corintios 15:3, declara que Cristo murió &amp;quot;por nuestros pecados&amp;quot;. En otro pasaje, dice que Dios mandó a Su propio Hijo “en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado” (Rom. 8:3). También enseña que la muerte de Cristo fue una ''propiciación'' de la ira de Dios. En Su santidad, Dios únicamente puede detestar el pecado, sin embargo, la belleza del Evangelio reside en que Él Mismo propicia tiernamente su ira mediante la muerte de Su propio hijo (Rom. 3:25; 5:9−10; 2 Cor. 5:21). La expiación de Cristo es también una tarea de ''reconciliación''. Con Su muerte ha eliminado todos los obstáculos para que el pecador pueda encontrar la paz con Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Este trabajo de reconciliación incluye aspectos dirigidos tanto hacia Dios como hacia los hombres. No solo elimina los obstáculos causantes de la ira de Dios (Rom. 5:9–10), sino que además llama al pecador a que se &amp;quot;reconcilie&amp;quot; con Él (2 Cor. 5:20). El tema de la ''redención'' también figura con prominencia en la manera que tiene Pablo de entender la expiación de Cristo. La idea bíblica de la redención hace hincapié en el pago de un precio para asegurar que el pecador queda libre de cualquier esclavitud (1 Tim. 2:5–6). En una de sus afirmaciones más claras de la expiación de Cristo como tarea de redención, el apóstol declara que “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición” (Gal. 3:13). Finalmente, una característica que se pasa por alto del trabajo de expiación de Cristo es la ''victoria'' que se consigue sobre el poder del pecado, muerte y, de hecho, cualquier forma de oposición al reinado de Dios (1 Cor. 15:54–57). Con Su muerte y resurrección, Cristo desarmó los poderes que se oponen al reino de Dios (Col. 2:13–15). &amp;lt;br&amp;gt;Sin ninguna duda, el mensaje principal de la predicación de Pablo es que Dios ha entrado en la historia representado por Su Hijo Jesucristo, cuya muerte y resurrección expiatorias han traído la salvación. Sin embargo, el Evangelio según San Pablo también incluye la aplicación de la salvación en Cristo para creyentes unidos a Él por el ministerio de Su Espíritu. Aunque Pablo no expresa explícitamente un &amp;quot;orden de salvación&amp;quot; (''ordo salutis''), las primeras nociones de tal orden son evidentes en sus epístolas (ver Rom. 8:30; 1 Cor. 1:30; 6:11). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;La manera más general en que Pablo describe la aplicación de la salvación de los creyentes es mediante su ''unión con Cristo''. Cuando los creyentes se unen a Él a través del ministerio de Su Espíritu, reciben plenamente todas las ventajas del trabajo de expiación que Cristo realizó por ellos (Rom. 8:2,11; 1 Cor. 6:11; Ef. 4:30). &amp;lt;br&amp;gt;Para nuestro breve resumen, hay tres ventajas en la unión con Cristo que son especialmente importantes en la manera que tiene Pablo de entender la aplicación de la salvación: justificación libre, santificación por el Espíritu y glorificación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;''Justificación libre''. Ya advertimos en nuestra introducción que, en algunos círculos, a menudo se encuentra oposición al énfasis que Pablo le da a la unión con Cristo sobre sus enseñanzas acerca de la justificación forense. Sin embargo, esto es un gran error. La Reforma estaba sin duda en lo correcto al afirmar que una de las características principales de las enseñanzas de Pablo fue la doctrina de justificación sólo por la gracia a través únicamente de la fe. Además, contrario a las afirmaciones de autores de &amp;quot;nueva perspectiva&amp;quot; sobre Pablo, él ve claramente la justificación como un tema &amp;quot;soteriológico&amp;quot;. La justificación sencillamente no responde a la pregunta de si los gentiles también pertenecen, junto con los judíos, al grupo de gente en el convenio de Dios, como muchos de los autores de nueva perspectiva afirman. Responde fundamentalmente a la pregunta de cómo cualquier pecador, judío o gentil, puede encontrar la aprobación de Dios a pesar de su pecado y su culpa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Según Pablo, la justificación es un acto misericordioso de Dios mediante el cual Él perdona los pecados de los creyentes y los declara justos, basándose en la imputación de rectitud de Cristo (Rom. 4:1–5; 5:15–17; 10:3; 2 Cor. 5:21; Fil. 3:9). Aunque todos somos pecadores, Cristo fue condenado por los pecados de Su pueblo y resucitó para su justificación (Rom. 4:25). Aparte de otros &amp;quot;trabajos&amp;quot; realizados en obediencia de la Ley, Dios justifica a aquellos que reciben a Cristo a través de la fe (Rom. 3:28; Gal. 2:16). El beneficio de la justificación es una bendición de salvación perfectamente escatológica que declara que &amp;quot;no hay condenación para aquellos unidos a Jesucristo&amp;quot; (Rom. 8:1). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;amp;nbsp;&amp;lt;br&amp;gt;''Santificación por el Espíritu''. Todos aquellos unidos a Cristo están llenos de Su Espíritu que les da vida (Rom. 8:4–11). A los creyentes no sólo se les declara justos, sino que además se transforman según la imagen de Cristo (2 Cor. 3:17–18). El poder y el reinado del pecado se rompen. Mediante su unión con Cristo en Su muerte y resurrección, los creyentes se pueden ahora considerar muertos para el pecado y vivos para la rectitud (Rom. 6:12–14). El nuevo estatus del que disfrutan (justificación) va siempre acompañado por una vida de obediencia renovada, obrada en ellos por el Espíritu de Cristo (santificación). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;''Glorificación''. Aunque tradicionalmente la glorificación se considera la consumación futura de la salvación del creyente, Pablo habla de ella como una realidad presente y futura (Rom. 8:18ff., 30). Por la unión íntima de los creyentes con Cristo, la glorificación de Éste en Su resurrección y ascensión es también la glorificación de los creyentes. Ya en estos momentos creyentes se sientan con Cristo en los cielos (Ef. 2:6). Sin embargo, todavía queda la expectación de una glorificación futura (2 Tes. 1:10). Mientras vivan en este mundo, los creyentes esperarán con ansiedad el día en que sus &amp;quot;cuerpos de humillación&amp;quot; se transformarán para ser como el cuerpo glorioso de Cristo (Fil. 3:21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;El Evangelio según San Pablo se puede resumir como el mensaje glorioso del cumplimiento por parte de Dios de Sus promesas de salvación para Su gente en Cristo. El mensaje principal de todas las predicaciones de Pablo es la salvación a través de la crucifixión y resurrección de Cristo, que ha proporcionado una expiación para los pecados de Su pueblo que responde a todos los aspectos de su condición pecadora. A través de su fe y unión con Cristo, los creyentes se benefician de esta labor de expiación. En las palabras extraordinarias de 2 Corintios 5:17: “Cuando alguien se convierte a Cristo, se convierte en una nueva criatura. Su existencia anterior queda atrás y comienza una nueva vida.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquellos que se convierten a Cristo disfrutan de un nuevo estatus de aceptación libre con Dios, a pesar de ser indignos por ser pecadores. También experimentan una nueva vida de obediencia de la &amp;quot;ley de Cristo&amp;quot; por obra del Espíritu Santo. Y conocen tanto la gracia del presente como la glorificación futura, cuando se produzcan los &amp;quot;primeros frutos&amp;quot; de la salvación en Cristo en la cosecha escatológica de la participación completa en la victoria de Su resurrección.&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Under_review]]&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Sat, 17 Jan 2009 18:47:24 GMT</pubDate>			<dc:creator>Juliosantoyo</dc:creator>			<comments>http://www.gospeltranslations.org/wiki/Talk:Christ_and_Him_Crucified/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>Christ and Him Crucified/es</title>
			<link>http://www.gospeltranslations.org/wiki/Christ_and_Him_Crucified/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Juliosantoyo: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Cristo y Su Crucifixión}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Intentar resumir la doctrina de salvación del apóstol Pablo dentro de los límites de un ensayo breve puediera parecer una locura. Sin embargo, tenemos&amp;amp;nbsp;que intentarlo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;La forma de Pablo&amp;amp;nbsp;para predicar el Evangelio&amp;amp;nbsp;viene de&amp;amp;nbsp;la convicción de que Jesús de Nazaret es el &amp;quot;Mesías&amp;quot;, el Hijo de Dios prometido,&amp;amp;nbsp;a quien Dios envió&amp;amp;nbsp;al mundo &amp;quot;en la plenitud&amp;amp;nbsp;del tiempo&amp;quot; para cumplir las promesas a Su pueblo, Israel (2 Cor. 1:18–22; 6:2; Gal. 4:4). El mensaje&amp;amp;nbsp;magno de la predicación de Pablo es el &amp;quot;misterio&amp;quot; del Evangelio de Jesucristo (Col. 1:26; Rom. 16:26; 2 Tim. 1:10). Aunque con anterioridad este misterio había permanecido oculto, ahora&amp;amp;nbsp;le fue confiado&amp;amp;nbsp;a él y a los otros apóstoles, considerados&amp;amp;nbsp;como &amp;quot;los administradores de los misterios de Dios&amp;quot; (1 Cor. 4:1; Ef. 3:2ff.). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Esta convicción Paulina ayuda a aclarar la relación entre sus enseñanzas relacionadas con la salvación y las enseñanzas de Jesucristo en los Evangelios. Así como Cristo enfatizó la llegada del reino de Dios, introduciendo las bendiciones de &amp;quot;la era venidera&amp;quot; en &amp;quot;esta era&amp;quot;, así también Pablo enfatiza la llegada de Jesucristo como el instrumento a través del cual Dios concede las bendiciones de salvación a Su pueblo. La enseñanza de Jesús en los Evangelios es similar a una obertura musical, que anuncia el tema de todo el Nuevo Testamento: el reino de Dios está &amp;quot;muy cerca&amp;quot;. Las predicaciones de Pablo desarrollan este tema dando una explicación exhaustiva de las bendiciones de salvación del reino. &amp;lt;br&amp;gt;¿Pero cómo explica el apóstol la salvación que Cristo nos trae? ¿Qué ha logrado Cristo con Su muerte y resurrección que otorga la redención de aquellos que Le pertenecen? &amp;lt;br&amp;gt;Pablo resume su respuesta a esta pregunta en 1 Corintios 15:3–4: “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras”. Este resumen es similar a otros que encontramos en las epístolas de Pablo (ver 1 Cor. 2:2; Gal. 6:14). En estos pasajes declara que el Evangelio que él predica se centra en la muerte y resurrección expiatorias de Jesucristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;En las epístolas de Pablo, se utilizan muchos temas bíblicos para designar diferentes aspectos de la salvación que Cristo ha conseguido para los creyentes. Entre los principales que usa para describir las tareas de expiación de Cristo se incluyen: Primero, “sacrificio” por o “expiación” de la culpa del pecado humano; segundo, “propiciación” de la ira divina de Dios contra Sus criaturas pecadoras; tercero, “reconciliación” o paz con Dios; cuarto, “redención” de la maldición y condena de la Ley; y quinto, “victoria” sobre el pecado, la muerte y todos los poderes que se oponen al reino de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Es indisputable que Pablo entiende la muerte de Cristo como un ''sacrificio''. En 1 Corintios 15:3, declara que Cristo murió &amp;quot;por nuestros pecados&amp;quot;. En otro pasaje, dice que Dios mandó a Su propio Hijo “en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado” (Rom. 8:3). También enseña que la muerte de Cristo fue una ''propiciación'' de la ira de Dios. En Su santidad, Dios únicamente puede detestar el pecado, sin embargo, la belleza del Evangelio reside en que Él Mismo propicia tiernamente su ira mediante la muerte de Su propio hijo (Rom. 3:25; 5:9−10; 2 Cor. 5:21). La expiación de Cristo es también una tarea de ''reconciliación''. Con Su muerte ha eliminado todos los obstáculos para que el pecador pueda encontrar la paz con Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Este trabajo de reconciliación incluye aspectos dirigidos tanto hacia Dios como hacia los hombres. No solo elimina los obstáculos causantes de la ira de Dios (Rom. 5:9–10), sino que además llama al pecador a que se &amp;quot;reconcilie&amp;quot; con Él (2 Cor. 5:20). El tema de la ''redención'' también figura con prominencia en la manera que tiene Pablo de entender la expiación de Cristo. La idea bíblica de la redención hace hincapié en el pago de un precio para asegurar que el pecador queda libre de cualquier esclavitud (1 Tim. 2:5–6). En una de sus afirmaciones más claras de la expiación de Cristo como tarea de redención, el apóstol declara que “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición” (Gal. 3:13). Finalmente, una característica que se pasa por alto del trabajo de expiación de Cristo es la ''victoria'' que se consigue sobre el poder del pecado, muerte y, de hecho, cualquier forma de oposición al reinado de Dios (1 Cor. 15:54–57). Con Su muerte y resurrección, Cristo desarmó los poderes que se oponen al reino de Dios (Col. 2:13–15). &amp;lt;br&amp;gt;Sin ninguna duda, el mensaje principal de la predicación de Pablo es que Dios ha entrado en la historia representado por Su Hijo Jesucristo, cuya muerte y resurrección expiatorias han traído la salvación. Sin embargo, el Evangelio según San Pablo también incluye la aplicación de la salvación en Cristo para creyentes unidos a Él por el ministerio de Su Espíritu. Aunque Pablo no expresa explícitamente un &amp;quot;orden de salvación&amp;quot; (''ordo salutis''), las primeras nociones de tal orden son evidentes en sus epístolas (ver Rom. 8:30; 1 Cor. 1:30; 6:11). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;La manera más general en que Pablo describe la aplicación de la salvación de los creyentes es mediante su ''unión con Cristo''. Cuando los creyentes se unen a Él a través del ministerio de Su Espíritu, reciben plenamente todas las ventajas del trabajo de expiación que Cristo realizó por ellos (Rom. 8:2,11; 1 Cor. 6:11; Ef. 4:30). &amp;lt;br&amp;gt;Para nuestro breve resumen, hay tres ventajas en la unión con Cristo que son especialmente importantes en la manera que tiene Pablo de entender la aplicación de la salvación: justificación libre, santificación por el Espíritu y glorificación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;''Justificación libre''. Ya advertimos en nuestra introducción que, en algunos círculos, a menudo se encuentra oposición al énfasis que Pablo le da a la unión con Cristo sobre sus enseñanzas acerca de la justificación forense. Sin embargo, esto es un gran error. La Reforma estaba sin duda en lo correcto al afirmar que una de las características principales de las enseñanzas de Pablo fue la doctrina de justificación sólo por la gracia a través únicamente de la fe. Además, contrario a las afirmaciones de autores de &amp;quot;nueva perspectiva&amp;quot; sobre Pablo, él ve claramente la justificación como un tema &amp;quot;soteriológico&amp;quot;. La justificación sencillamente no responde a la pregunta de si los gentiles también pertenecen, junto con los judíos, al grupo de gente en el convenio de Dios, como muchos de los autores de nueva perspectiva afirman. Responde fundamentalmente a la pregunta de cómo cualquier pecador, judío o gentil, puede encontrar la aprobación de Dios a pesar de su pecado y su culpa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Según Pablo, la justificación es un acto misericordioso de Dios mediante el cual Él perdona los pecados de los creyentes y los declara justos, basándose en la imputación de rectitud de Cristo (Rom. 4:1–5; 5:15–17; 10:3; 2 Cor. 5:21; Fil. 3:9). Aunque todos somos pecadores, Cristo fue condenado por los pecados de Su pueblo y resucitó para su justificación (Rom. 4:25). Aparte de otros &amp;quot;trabajos&amp;quot; realizados en obediencia de la Ley, Dios justifica a aquellos que reciben a Cristo a través de la fe (Rom. 3:28; Gal. 2:16). El beneficio de la justificación es una bendición de salvación perfectamente escatológica que declara que &amp;quot;no hay condenación para aquellos unidos a Jesucristo&amp;quot; (Rom. 8:1). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;amp;nbsp;&amp;lt;br&amp;gt;''Santificación por el Espíritu''. Todos aquellos unidos a Cristo están llenos de Su Espíritu que les da vida (Rom. 8:4–11). A los creyentes no sólo se les declara justos, sino que además se transforman según la imagen de Cristo (2 Cor. 3:17–18). El poder y el reinado del pecado se rompen. Mediante su unión con Cristo en Su muerte y resurrección, los creyentes se pueden ahora considerar muertos para el pecado y vivos para la rectitud (Rom. 6:12–14). El nuevo estatus del que disfrutan (justificación) va siempre acompañado por una vida de obediencia renovada, obrada en ellos por el Espíritu de Cristo (santificación). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;''Glorificación''. Aunque tradicionalmente la glorificación se considera la consumación futura de la salvación del creyente, Pablo habla de ella como una realidad presente y futura (Rom. 8:18ff., 30). Por la unión íntima de los creyentes con Cristo, la glorificación de Éste en Su resurrección y ascensión es también la glorificación de los creyentes. Ya en estos momentos creyentes se sientan con Cristo en los cielos (Ef. 2:6). Sin embargo, todavía queda la expectación de una glorificación futura (2 Tes. 1:10). Mientras vivan en este mundo, los creyentes esperarán con ansiedad el día en que sus &amp;quot;cuerpos de humillación&amp;quot; se transformarán para ser como el cuerpo glorioso de Cristo (Fil. 3:21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;El Evangelio según San Pablo se puede resumir como el mensaje glorioso del cumplimiento por parte de Dios de Sus promesas de salvación para Su gente en Cristo. El mensaje principal de todas las predicaciones de Pablo es la salvación a través de la crucifixión y resurrección de Cristo, que ha proporcionado una expiación para los pecados de Su pueblo que responde a todos los aspectos de su condición pecadora. A través de su fe y unión con Cristo, los creyentes se benefician de esta labor de expiación. En las palabras extraordinarias de 2 Corintios 5:17: “Cuando alguien se convierte a Cristo, se convierte en una nueva criatura. Su existencia anterior queda atrás y comienza una nueva vida.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquellos que se convierten a Cristo disfrutan de un nuevo estatus de aceptación libre con Dios, a pesar de ser indignos por ser pecadores. También experimentan una nueva vida de obediencia de la &amp;quot;ley de Cristo&amp;quot; por obra del Espíritu Santo. Y conocen tanto la gracia del presente como la glorificación futura, cuando se produzcan los &amp;quot;primeros frutos&amp;quot; de la salvación en Cristo en la cosecha escatológica de la participación completa en la victoria de Su resurrección.&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Under_review]]&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Mon, 29 Dec 2008 23:27:50 GMT</pubDate>			<dc:creator>Juliosantoyo</dc:creator>			<comments>http://www.gospeltranslations.org/wiki/Talk:Christ_and_Him_Crucified/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>Christ and Him Crucified/es</title>
			<link>http://www.gospeltranslations.org/wiki/Christ_and_Him_Crucified/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Juliosantoyo: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Cristo y Su Crucifixión}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Intentar resumir la doctrina de salvación del apóstol Pablo dentro de los límites de un ensayo breve puediera parecer una locura. Sin embargo, tenemos&amp;amp;nbsp;que intentarlo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;La forma de Pablo&amp;amp;nbsp;para predicar el Evangelio&amp;amp;nbsp;viene de&amp;amp;nbsp;la convicción de que Jesús de Nazaret es el &amp;quot;Mesías&amp;quot;, el Hijo de Dios prometido,&amp;amp;nbsp;a quien Dios envió&amp;amp;nbsp;al mundo &amp;quot;en la plenitud&amp;amp;nbsp;del tiempo&amp;quot; para cumplir las promesas a Su pueblo, Israel (2 Cor. 1:18–22; 6:2; Gal. 4:4). El mensaje&amp;amp;nbsp;magno de la predicación de Pablo es el &amp;quot;misterio&amp;quot; del Evangelio de Jesucristo (Col. 1:26; Rom. 16:26; 2 Tim. 1:10). Aunque con anterioridad este misterio había permanecido oculto, ahora&amp;amp;nbsp;le fue confiado&amp;amp;nbsp;a él y a los otros apóstoles, considerados&amp;amp;nbsp;como &amp;quot;los administradores de los misterios de Dios&amp;quot; (1 Cor. 4:1; Ef. 3:2ff.). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Esta convicción Paulina ayuda a aclarar la relación entre sus enseñanzas relacionadas con la salvación y las enseñanzas de Jesucristo en los Evangelios. Así como Cristo enfatizó la llegada del reino de Dios, introduciendo las bendiciones de &amp;quot;la era venidera&amp;quot; en &amp;quot;esta era&amp;quot;, así también Pablo enfatiza la llegada de Jesucristo como el instrumento a través del cual Dios concede las bendiciones de salvación a Su pueblo. La enseñanza de Jesús en los Evangelios es similar a una obertura musical, que anuncia el tema de todo el Nuevo Testamento: el reino de Dios está &amp;quot;muy cerca&amp;quot;. Las predicaciones de Pablo desarrollan este tema dando una explicación exhaustiva de las bendiciones de salvación del reino. &amp;lt;br&amp;gt;¿Pero cómo explica el apóstol la salvación que Cristo nos trae? ¿Qué ha logrado Cristo con Su muerte y resurrección que otorga la redención de aquellos que Le pertenecen? &amp;lt;br&amp;gt;Pablo resume su respuesta a esta pregunta en 1 Corintios 15:3–4: “Lo primero que hice fue transmitiros lo que yo también había recibido: que Cristo murió por nuestros pecados, tal como las Escrituras lo habían anunciado y que fue sepultado, y resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras”. Este resumen es similar a otros que encontramos en las epístolas de Pablo (ver 1 Cor. 2:2; Gal. 6:14). En estos pasajes declara que el Evangelio que él predica se centra en la muerte y resurrección expiatorias de Jesucristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;En las epístolas de Pablo, se utilizan muchos temas bíblicos para designar diferentes aspectos de la salvación que Cristo ha conseguido para los creyentes. Entre los principales que usa para describir las tareas de expiación de Cristo se incluyen: Primero, “sacrificio” por o “expiación” de la culpa del pecado humano; segundo, “propiciación” de la ira divina de Dios contra Sus criaturas pecadoras; tercero, “reconciliación” o paz con Dios; cuarto, “redención” de la maldición y condena de la Ley; y quinto, “victoria” sobre el pecado, la muerte y todos los poderes que se oponen al reino de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Es indisputable que Pablo entiende la muerte de Cristo como un ''sacrificio''. En 1 Corintios 15:3, declara que Cristo murió &amp;quot;por nuestros pecados&amp;quot;. En otro pasaje, dice que Dios mandó a Su propio Hijo “en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado” (Rom. 8:3). También enseña que la muerte de Cristo fue una ''propiciación'' de la ira de Dios. En Su santidad, Dios únicamente puede detestar el pecado, sin embargo, la belleza del Evangelio reside en que Él Mismo propicia tiernamente su ira mediante la muerte de Su propio hijo (Rom. 3:25; 5:9−10; 2 Cor. 5:21). La expiación de Cristo es también una tarea de ''reconciliación''. Con Su muerte ha eliminado todos los obstáculos para que el pecador pueda encontrar la paz con Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Este trabajo de reconciliación incluye aspectos dirigidos tanto hacia Dios como hacia los hombres. No solo elimina los obstáculos causantes de la ira de Dios (Rom. 5:9–10), sino que además llama al pecador a que se &amp;quot;reconcilie&amp;quot; con Él (2 Cor. 5:20). El tema de la ''redención'' también figura con prominencia en la manera que tiene Pablo de entender la expiación de Cristo. La idea bíblica de la redención hace hincapié en el pago de un precio para asegurar que el pecador queda libre de cualquier esclavitud (1 Tim. 2:5–6). En una de sus afirmaciones más claras de la expiación de Cristo como tarea de redención, el apóstol declara que “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición” (Gal. 3:13). Finalmente, una característica que se pasa por alto del trabajo de expiación de Cristo es la ''victoria'' que se consigue sobre el poder del pecado, muerte y, de hecho, cualquier forma de oposición al reinado de Dios (1 Cor. 15:54–57). Con Su muerte y resurrección, Cristo desarmó los poderes que se oponen al reino de Dios (Col. 2:13–15). &amp;lt;br&amp;gt;Sin ninguna duda, el mensaje principal de la predicación de Pablo es que Dios ha entrado en la historia representado por Su Hijo Jesucristo, cuya muerte y resurrección expiatorias han traído la salvación. Sin embargo, el Evangelio según San Pablo también incluye la aplicación de la salvación en Cristo para creyentes unidos a Él por el ministerio de Su Espíritu. Aunque Pablo no expresa explícitamente un &amp;quot;orden de salvación&amp;quot; (''ordo salutis''), las primeras nociones de tal orden son evidentes en sus epístolas (ver Rom. 8:30; 1 Cor. 1:30; 6:11). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;La manera más general en que Pablo describe la aplicación de la salvación de los creyentes es mediante su ''unión con Cristo''. Cuando los creyentes se unen a Él a través del ministerio de Su Espíritu, reciben plenamente todas las ventajas del trabajo de expiación que Cristo realizó por ellos (Rom. 8:2,11; 1 Cor. 6:11; Ef. 4:30). &amp;lt;br&amp;gt;Para nuestro breve resumen, hay tres ventajas en la unión con Cristo que son especialmente importantes en la manera que tiene Pablo de entender la aplicación de la salvación: justificación libre, santificación por el Espíritu y glorificación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;''Justificación libre''. Ya advertimos en nuestra introducción que, en algunos círculos, a menudo se encuentra oposición al énfasis que Pablo le da a la unión con Cristo sobre sus enseñanzas acerca de la justificación forense. Sin embargo, esto es un gran error. La Reforma estaba sin duda en lo correcto al afirmar que una de las características principales de las enseñanzas de Pablo fue la doctrina de justificación sólo por la gracia a través únicamente de la fe. Además, contrario a las afirmaciones de autores de &amp;quot;nueva perspectiva&amp;quot; sobre Pablo, él ve claramente la justificación como un tema &amp;quot;soteriológico&amp;quot;. La justificación sencillamente no responde a la pregunta de si los gentiles también pertenecen, junto con los judíos, al grupo de gente en el convenio de Dios, como muchos de los autores de nueva perspectiva afirman. Responde fundamentalmente a la pregunta de cómo cualquier pecador, judío o gentil, puede encontrar la aprobación de Dios a pesar de su pecado y su culpa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Según Pablo, la justificación es un acto misericordioso de Dios mediante el cual Él perdona los pecados de los creyentes y los declara justos, basándose en la imputación de rectitud de Cristo (Rom. 4:1–5; 5:15–17; 10:3; 2 Cor. 5:21; Fil. 3:9). Aunque todos somos pecadores, Cristo fue condenado por los pecados de Su pueblo y resucitó para su justificación (Rom. 4:25). Aparte de otros &amp;quot;trabajos&amp;quot; realizados en obediencia de la Ley, Dios justifica a aquellos que reciben a Cristo a través de la fe (Rom. 3:28; Gal. 2:16). El beneficio de la justificación es una bendición de salvación perfectamente escatológica que declara que &amp;quot;no hay condenación para aquellos unidos a Jesucristo&amp;quot; (Rom. 8:1). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;amp;nbsp;&amp;lt;br&amp;gt;''Santificación por el Espíritu''. Todos aquellos unidos a Cristo están llenos de Su Espíritu que les da vida (Rom. 8:4–11). A los creyentes no sólo se les declara justos, sino que además se transforman según la imagen de Cristo (2 Cor. 3:17–18). El poder y el reinado del pecado se rompen. Mediante su unión con Cristo en Su muerte y resurrección, los creyentes se pueden ahora considerar muertos para el pecado y vivos para la rectitud (Rom. 6:12–14). El nuevo estatus del que disfrutan (justificación) va siempre acompañado por una vida de obediencia renovada, obrada en ellos por el Espíritu de Cristo (santificación). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;''Glorificación''. Aunque tradicionalmente la glorificación se considera la consumación futura de la salvación del creyente, Pablo habla de ella como una realidad presente y futura (Rom. 8:18ff., 30). Por la unión íntima de los creyentes con Cristo, la glorificación de Éste en Su resurrección y ascensión es también la glorificación de los creyentes. Ya en estos momentos creyentes se sientan con Cristo en los cielos (Ef. 2:6). Sin embargo, todavía queda la expectación de una glorificación futura (2 Tes. 1:10). Mientras vivan en este mundo, los creyentes esperarán con ansiedad el día en que sus &amp;quot;cuerpos de humillación&amp;quot; se transformarán para ser como el cuerpo glorioso de Cristo (Fil. 3:21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;El Evangelio según San Pablo se puede resumir como el mensaje glorioso del cumplimiento por parte de Dios de Sus promesas de salvación para Su gente en Cristo. El mensaje principal de todas las predicaciones de Pablo es la salvación a través de la crucifixión y resurrección de Cristo, que ha proporcionado una expiación para los pecados de Su pueblo que responde a todos los aspectos de su condición pecadora. A través de su fe y unión con Cristo, los creyentes se benefician de esta labor de expiación. En las palabras extraordinarias de 2 Corintios 5:17: “Cuando alguien se convierte a Cristo, se convierte en una nueva criatura. Su existencia anterior queda atrás y comienza una nueva vida.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquellos que se convierten a Cristo disfrutan de un nuevo estatus de aceptación libre con Dios, a pesar de ser indignos por ser pecadores. También experimentan una nueva vida de obediencia de la &amp;quot;ley de Cristo&amp;quot; por obra del Espíritu Santo. Y conocen tanto la gracia del presente como la glorificación futura, cuando se produzcan los &amp;quot;primeros frutos&amp;quot; de la salvación en Cristo en la cosecha escatológica de la participación completa en la victoria de Su resurrección.&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Under_review]]&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Tue, 02 Dec 2008 23:25:51 GMT</pubDate>			<dc:creator>Juliosantoyo</dc:creator>			<comments>http://www.gospeltranslations.org/wiki/Talk:Christ_and_Him_Crucified/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>Christ and Him Crucified/es</title>
			<link>http://www.gospeltranslations.org/wiki/Christ_and_Him_Crucified/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Juliosantoyo: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Cristo y Su Crucifixión}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Intentar resumir la doctrina de salvación del apóstol Pablo dentro de los límites de un ensayo breve puediera parecer una locura. Sin embargo, tenemos&amp;amp;nbsp;que intentarlo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;La forma de Pablo&amp;amp;nbsp;para predicar el Evangelio&amp;amp;nbsp;viene de&amp;amp;nbsp;la convicción de que Jesús de Nazaret es el &amp;quot;Mesías&amp;quot;, el Hijo de Dios prometido,&amp;amp;nbsp;a quien Dios envió&amp;amp;nbsp;al mundo &amp;quot;en la plenitud&amp;amp;nbsp;del tiempo&amp;quot; para cumplir las promesas a Su pueblo, Israel (2 Cor. 1:18–22; 6:2; Gal. 4:4). El mensaje&amp;amp;nbsp;magno de la predicación de Pablo es el &amp;quot;misterio&amp;quot; del Evangelio de Jesucristo (Col. 1:26; Rom. 16:26; 2 Tim. 1:10). Aunque con anterioridad este misterio había permanecido oculto, ahora&amp;amp;nbsp;le fue confiado&amp;amp;nbsp;a él y a los otros apóstoles, considerados&amp;amp;nbsp;como &amp;quot;los administradores de los misterios de Dios&amp;quot; (1 Cor. 4:1; Ef. 3:2ff.). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Esta convicción paulina ayuda a clarificar la relación entre sus enseñanzas relacionadas con la salvación y las enseñanzas de Jesucristo en los Evangelios. Así como Cristo resaltó la llegada del reino de Dios, introduciendo las bendiciones de &amp;quot;la era venidera&amp;quot; en &amp;quot;esta era&amp;quot;, Pablo enfatiza la llegada de Jesucristo como el instrumento a través del cual Dios concede las bendiciones de salvación a Su pueblo. Las enseñanzas de Jesús en los Evangelios son similares a una obertura musical, que anuncia el tema de todo el Nuevo Testamento: el reino de Dios está &amp;quot;muy cerca&amp;quot;. Las predicaciones de Pablo desarrollan este tema dando una explicación exhaustiva de las bendiciones de salvación del reino. &amp;lt;br&amp;gt;¿Pero cómo explica el apóstol la salvación proporcionada por Cristo? ¿Qué consiguió Cristo con Su muerte y resurrección que otorga la redención de aquellos que Le pertenecen? &amp;lt;br&amp;gt;Pablo resume su respuesta a esta pregunta en 1 Corintios 15:3–4: “Lo primero que hice fue transmitiros lo que yo también había recibido: que Cristo murió por nuestros pecados, tal como las Escrituras lo habían anunciado y que fue sepultado, y resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras”. Este resumen es similar a otros que encontramos en las epístolas de Pablo (ver 1 Cor. 2:2; Gal. 6:14). En estos pasajes declara que el Evangelio que él predica se centra en la muerte y resurrección expiatorias de Jesucristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;En las epístolas de Pablo, se utilizan muchos temas bíblicos para designar diferentes aspectos de la salvación que Cristo ha conseguido para los creyentes. Entre los principales que usa para describir las tareas de expiación de Cristo se incluyen: Primero, “sacrificio” por o “expiación” de la culpa del pecado humano; segundo, “propiciación” de la ira divina de Dios contra Sus criaturas pecadoras; tercero, “reconciliación” o paz con Dios; cuarto, “redención” de la maldición y condena de la Ley; y quinto, “victoria” sobre el pecado, la muerte y todos los poderes que se oponen al reino de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Es indisputable que Pablo entiende la muerte de Cristo como un ''sacrificio''. En 1 Corintios 15:3, declara que Cristo murió &amp;quot;por nuestros pecados&amp;quot;. En otro pasaje, dice que Dios mandó a Su propio Hijo “en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado” (Rom. 8:3). También enseña que la muerte de Cristo fue una ''propiciación'' de la ira de Dios. En Su santidad, Dios únicamente puede detestar el pecado, sin embargo, la belleza del Evangelio reside en que Él Mismo propicia tiernamente su ira mediante la muerte de Su propio hijo (Rom. 3:25; 5:9−10; 2 Cor. 5:21). La expiación de Cristo es también una tarea de ''reconciliación''. Con Su muerte ha eliminado todos los obstáculos para que el pecador pueda encontrar la paz con Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Este trabajo de reconciliación incluye aspectos dirigidos tanto hacia Dios como hacia los hombres. No solo elimina los obstáculos causantes de la ira de Dios (Rom. 5:9–10), sino que además llama al pecador a que se &amp;quot;reconcilie&amp;quot; con Él (2 Cor. 5:20). El tema de la ''redención'' también figura con prominencia en la manera que tiene Pablo de entender la expiación de Cristo. La idea bíblica de la redención hace hincapié en el pago de un precio para asegurar que el pecador queda libre de cualquier esclavitud (1 Tim. 2:5–6). En una de sus afirmaciones más claras de la expiación de Cristo como tarea de redención, el apóstol declara que “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición” (Gal. 3:13). Finalmente, una característica que se pasa por alto del trabajo de expiación de Cristo es la ''victoria'' que se consigue sobre el poder del pecado, muerte y, de hecho, cualquier forma de oposición al reinado de Dios (1 Cor. 15:54–57). Con Su muerte y resurrección, Cristo desarmó los poderes que se oponen al reino de Dios (Col. 2:13–15). &amp;lt;br&amp;gt;Sin ninguna duda, el mensaje principal de la predicación de Pablo es que Dios ha entrado en la historia representado por Su Hijo Jesucristo, cuya muerte y resurrección expiatorias han traído la salvación. Sin embargo, el Evangelio según San Pablo también incluye la aplicación de la salvación en Cristo para creyentes unidos a Él por el ministerio de Su Espíritu. Aunque Pablo no expresa explícitamente un &amp;quot;orden de salvación&amp;quot; (''ordo salutis''), las primeras nociones de tal orden son evidentes en sus epístolas (ver Rom. 8:30; 1 Cor. 1:30; 6:11). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;La manera más general en que Pablo describe la aplicación de la salvación de los creyentes es mediante su ''unión con Cristo''. Cuando los creyentes se unen a Él a través del ministerio de Su Espíritu, reciben plenamente todas las ventajas del trabajo de expiación que Cristo realizó por ellos (Rom. 8:2,11; 1 Cor. 6:11; Ef. 4:30). &amp;lt;br&amp;gt;Para nuestro breve resumen, hay tres ventajas en la unión con Cristo que son especialmente importantes en la manera que tiene Pablo de entender la aplicación de la salvación: justificación libre, santificación por el Espíritu y glorificación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;''Justificación libre''. Ya advertimos en nuestra introducción que, en algunos círculos, a menudo se encuentra oposición al énfasis que Pablo le da a la unión con Cristo sobre sus enseñanzas acerca de la justificación forense. Sin embargo, esto es un gran error. La Reforma estaba sin duda en lo correcto al afirmar que una de las características principales de las enseñanzas de Pablo fue la doctrina de justificación sólo por la gracia a través únicamente de la fe. Además, contrario a las afirmaciones de autores de &amp;quot;nueva perspectiva&amp;quot; sobre Pablo, él ve claramente la justificación como un tema &amp;quot;soteriológico&amp;quot;. La justificación sencillamente no responde a la pregunta de si los gentiles también pertenecen, junto con los judíos, al grupo de gente en el convenio de Dios, como muchos de los autores de nueva perspectiva afirman. Responde fundamentalmente a la pregunta de cómo cualquier pecador, judío o gentil, puede encontrar la aprobación de Dios a pesar de su pecado y su culpa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Según Pablo, la justificación es un acto misericordioso de Dios mediante el cual Él perdona los pecados de los creyentes y los declara justos, basándose en la imputación de rectitud de Cristo (Rom. 4:1–5; 5:15–17; 10:3; 2 Cor. 5:21; Fil. 3:9). Aunque todos somos pecadores, Cristo fue condenado por los pecados de Su pueblo y resucitó para su justificación (Rom. 4:25). Aparte de otros &amp;quot;trabajos&amp;quot; realizados en obediencia de la Ley, Dios justifica a aquellos que reciben a Cristo a través de la fe (Rom. 3:28; Gal. 2:16). El beneficio de la justificación es una bendición de salvación perfectamente escatológica que declara que &amp;quot;no hay condenación para aquellos unidos a Jesucristo&amp;quot; (Rom. 8:1). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;amp;nbsp;&amp;lt;br&amp;gt;''Santificación por el Espíritu''. Todos aquellos unidos a Cristo están llenos de Su Espíritu que les da vida (Rom. 8:4–11). A los creyentes no sólo se les declara justos, sino que además se transforman según la imagen de Cristo (2 Cor. 3:17–18). El poder y el reinado del pecado se rompen. Mediante su unión con Cristo en Su muerte y resurrección, los creyentes se pueden ahora considerar muertos para el pecado y vivos para la rectitud (Rom. 6:12–14). El nuevo estatus del que disfrutan (justificación) va siempre acompañado por una vida de obediencia renovada, obrada en ellos por el Espíritu de Cristo (santificación). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;''Glorificación''. Aunque tradicionalmente la glorificación se considera la consumación futura de la salvación del creyente, Pablo habla de ella como una realidad presente y futura (Rom. 8:18ff., 30). Por la unión íntima de los creyentes con Cristo, la glorificación de Éste en Su resurrección y ascensión es también la glorificación de los creyentes. Ya en estos momentos creyentes se sientan con Cristo en los cielos (Ef. 2:6). Sin embargo, todavía queda la expectación de una glorificación futura (2 Tes. 1:10). Mientras vivan en este mundo, los creyentes esperarán con ansiedad el día en que sus &amp;quot;cuerpos de humillación&amp;quot; se transformarán para ser como el cuerpo glorioso de Cristo (Fil. 3:21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;El Evangelio según San Pablo se puede resumir como el mensaje glorioso del cumplimiento por parte de Dios de Sus promesas de salvación para Su gente en Cristo. El mensaje principal de todas las predicaciones de Pablo es la salvación a través de la crucifixión y resurrección de Cristo, que ha proporcionado una expiación para los pecados de Su pueblo que responde a todos los aspectos de su condición pecadora. A través de su fe y unión con Cristo, los creyentes se benefician de esta labor de expiación. En las palabras extraordinarias de 2 Corintios 5:17: “Cuando alguien se convierte a Cristo, se convierte en una nueva criatura. Su existencia anterior queda atrás y comienza una nueva vida.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquellos que se convierten a Cristo disfrutan de un nuevo estatus de aceptación libre con Dios, a pesar de ser indignos por ser pecadores. También experimentan una nueva vida de obediencia de la &amp;quot;ley de Cristo&amp;quot; por obra del Espíritu Santo. Y conocen tanto la gracia del presente como la glorificación futura, cuando se produzcan los &amp;quot;primeros frutos&amp;quot; de la salvación en Cristo en la cosecha escatológica de la participación completa en la victoria de Su resurrección.&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Under_review]]&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Tue, 02 Dec 2008 22:10:16 GMT</pubDate>			<dc:creator>Juliosantoyo</dc:creator>			<comments>http://www.gospeltranslations.org/wiki/Talk:Christ_and_Him_Crucified/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>Thoughts at Sixty on Third Campus Thrills and 1 Corinthians 15:58/es</title>
			<link>http://www.gospeltranslations.org/wiki/Thoughts_at_Sixty_on_Third_Campus_Thrills_and_1_Corinthians_15:58/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Juliosantoyo: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;== Pensamientos a los Sesenta sobre las sensaciones del Tercer Campus y 1 de Corintios 15:58&amp;lt;br&amp;gt;From GospelTranslations&amp;lt;br&amp;gt; ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;amp;nbsp;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{| style=&amp;quot;&amp;quot; cellspacing=&amp;quot;1&amp;quot; cellpadding=&amp;quot;1&amp;quot; width=&amp;quot;708&amp;quot; align=&amp;quot;left&amp;quot; border=&amp;quot;1&amp;quot;&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
About This Resource&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;This text is provided in partnership with Desiring God. We're grateful for their help in making biblical resources accessible to Christians all around the world!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Published: 13 September 2006&amp;lt;br&amp;gt;Translator: n/aAuthor(s): John Piper&amp;lt;br&amp;gt;Editor: n/a&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;[edit] Thoughts at Sixty on Third Campus Thrills and 1 Corinthians 15:58&amp;amp;nbsp;&amp;lt;br&amp;gt;Es bueno llegar a la edad de sesenta. La vista de la vida desde la perspectiva de seis décadas está llena de esperanza y no es lanzada a cualquier lugar por emociones instantáneas. Hemos visto demasiados momentos exuberantes y los movimientos van y vienen. No es que seamos cínicos o prejuiciosos. Nos encanta entusiasmarnos con una vida fresca y triunfos piadosos. Pero nuestra fortaleza no proviene de estos momentos.&amp;amp;nbsp;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hubo épocas en que así la obtuvimos. Fue muy costoso. Había mucho más desánimo y más depresión que ahora. Todo eso es ahora balastro en nuestros barcos pequeños, y los vientos no nos voltean tanto como lo hacían antes. Ahora esperamos las tormentas con una mayor ecuanimidad, la cual viene con la edad. La lección apostólica introductoria, “Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios&amp;quot; (Hechos 14:22), ha llegado a ser un lugar común establecido, para nosotros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A los setenta y un años, Joseph Gurney le preguntó a su amigo Charles Simeon como había soportado tanta persecución y sobrevivido a toda la oposición de en sus cuarenta y nueve años como pastor en La Santísima Trinidad (Holy Trinity), en Cambridge. Él le contestó:&lt;br /&gt;
&amp;lt;pre&amp;gt;Mi amado hermano, un poco de sufrimiento por amor a Cristo, no nos debe importar. Cuando &lt;br /&gt;
 estoy pasando a través de un cerco, si mi cabeza y mis hombros pasan libremente, puedo &lt;br /&gt;
 soportar el aguijonazo en mis piernas. Regocijémonos con el recuerdo de que nuestra santa &lt;br /&gt;
 Cabeza ha superado todo Su sufrimiento y ha triunfado sobre la muerte. Sigámosle pacientemente;&lt;br /&gt;
 pronto seremos partícipes de Su victoria. (H.C.G. Moule, Charles Simeon, [London: Inter-Varsity,&lt;br /&gt;
 1948], 155f.)&amp;lt;/pre&amp;gt;&lt;br /&gt;
Esa es la perspectiva del sufrimiento experimentado: A cuarenta y nueve años de pruebas se le llama “un poco de sufrimiento.” Y la entrada a la victoria final, dice él, será “pronto.” Mientras tanto, estos problemas no deberían importarnos. Aceptaremos todo momento placentero con gratitud. Pero no lo usaremos para argumentar que el momento siguiente también debería ser agradable.&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos pasado a través de tantos cambios. Enfermedad y salud, crecimiento y descensos, alabanza y criticismo, amistad y traición, gratitud y olvido, prosperidad y necesidad, entusiasmo y aburrimiento, guerra y paz, temor y seguridad, claridad y confusión, armonía y tensión, sueños y ruinas, fatiga y energía, duda y certidumbre. Todo esto solía ser acompañado de euforia y devastación en exceso. Pero ya no es así. Placentero, si. Doloroso, si. Pero no tan amenazante como antes. Y no tan vehemente. Cada vez más, nos encantan los esfuerzos de Karolina W. Sandell-Berg:&lt;br /&gt;
&amp;lt;pre&amp;gt;''Aquel cuyo corazón es bondadoso más allá de toda medida&lt;br /&gt;
 Le da a cada día lo que él estima es lo mejor — &lt;br /&gt;
 Entrañablemente, es parte del dolor y del placer de la vida, &lt;br /&gt;
 Entremezclando el afán con la paz y el descanso mejor —&lt;br /&gt;
''(Día a Día)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''&lt;br /&gt;
Aunque Él de o tome, &lt;br /&gt;
 Dios a Sus hijos nunca olvida; &lt;br /&gt;
 Su único propósito es solamente &lt;br /&gt;
 Conservarlos santos y puramente. &lt;br /&gt;
''(“Hijos del Padre Celestial”), (“Children of the Heavenly Father”)) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;/pre&amp;gt;&lt;br /&gt;
Ya no buscamos las soluciones rápidas. Miramos a lo lejos. Dios nos llamará para dar cuenta de la fidelidad, no del éxito. “Una larga obediencia en la misma dirección” (como Eugene Peterson la describe) se ha convertido en nuestra pasión. Sin deslices. No a gran velocidad y cayendo en los barrancos de deseos desganados. No adquiriendo un Vehículo de Recreación y cambiándonos a la Florida para roncear nuestra piel arrugada. Sino decorando nuestro rostro para unirnos a Jesús en el camino al Calvario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin prisa. Sin retroceder. “Id y decid a aquella zorra; He aquí, echo fuera demonios y hago curaciones hoy y mañana, y al tercer día termino mi obra” (Lucas 13:32). Jesús llegó a la cruz y al cielo en el tiempo perfecto—Su tiempo. “Nadie me quita la vida. Yo mismo la pongo.” Él encontró la paz para terminar la carrera. Fue entonces cuando Él fijó los tiempos. Él los fija ahora.&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; Él conoce el tiempo para el gozo y verdaderamente''&amp;amp;nbsp;&amp;lt;br&amp;gt;''&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; Lo enviará cuando vea que es apropiado,''&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; Cuando os haya probado y depurado debidamente,''&amp;amp;nbsp;&amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;''Y os haya encontrado libres de todo engaño inadecuado.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; ''Él viene a ti inadvertidamente''&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;''&amp;amp;nbsp;Y te hace propiedad de su amor cuidadosamente''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; (George Neumark, “Si tan sólo permites que Dios te Guíe” , (“If Thou But Suffer God to Guide Thee”))&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Sesenta es una edad buena para encontrar tu gran adelanto en el maratón llamado vida. Cuesta abajo es agradable. Pero hemos cubierto lo suficiente del trayecto para saber que: No cuentes con que la bajada te llevará a la próxima cuesta arriba. Justo cuando pensamos que hemos remontado la colina, una montaña estará frente a nosotros. Tenemos que sonreír y tomar la mano del desalentado y decir calmadamente, “Y con mi Dios asaltaré muros” (Salmos 18:29).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo esto para decir, estoy profundamente agradecido con Dios por un impetuoso comienzo del ‘South Site’, el Domingo pasado. Doy gracias a Dios por Rick Melson y David Livingston y un pequeño ejército de voluntarios que se encargaron de mil detalles. Doy gracias a Dios por las lágrimas y oraciones después de los servicios—algunos por el arrepentimiento y otros por el dulce regreso a casa. Este fue un gran fin de semana para nosotros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Pero nuestro estoicismo y nuestro gozo perdurable en el trabajo de servir a Cristo en Belén no está basado en&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; el entusiasmo de las novedades, porque lo nuevo un día será viejo, la magnitud de los números, porque los números un día serán&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
pequeños, el placer de los buenos compañeros, porque un día estaremos solos, la condenación de otros, porque el día del criticismo vendrá, la recompensa monetaria, porque un día se desvanecerá como la hierba, el entusiasmo de las grandes emociones, porque las bajas emocionales vendrán.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;No, muy calmada, firme y gozosamente, primero Dios, resistiremos y floreceremos en estos últimos días porque sabemos que en el Señor nuestra obra no es en vano. “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que nuestro trabajo en el Señor no es en vano&amp;quot; (1 de Corintios 15:58).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Aspirando a estar firme por gracia,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pastor John&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;amp;nbsp;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Wed, 19 Dec 2007 14:29:29 GMT</pubDate>			<dc:creator>Juliosantoyo</dc:creator>			<comments>http://www.gospeltranslations.org/wiki/Talk:Thoughts_at_Sixty_on_Third_Campus_Thrills_and_1_Corinthians_15:58/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>Thoughts at Sixty on Third Campus Thrills and 1 Corinthians 15:58/es</title>
			<link>http://www.gospeltranslations.org/wiki/Thoughts_at_Sixty_on_Third_Campus_Thrills_and_1_Corinthians_15:58/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Juliosantoyo: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;== Pensamientos a los Sesenta sobre las sensaciones del Tercer Campus y 1 de Corintios 15:58 == Es bueno llegar a la edad de sesenta. La vista de la vida desde la perspectiva de seis décadas está llena de esperanza y no es lanzada a cualquier lugar por emociones instantáneas. Hemos visto demasiados momentos exuberantes y los movimientos van y vienen. No es que seamos cínicos o prejuiciosos. Nos encanta entusiasmarnos con una vida fresca y triunfos piadosos. Pero nuestra fortaleza no proviene de estos momentos. Hubo épocas en que así la obtuvimos. Fue muy costoso. Había mucho más desánimo y más depresión que ahora. Todo eso es ahora balastro en nuestros barcos pequeños, y los vientos no nos voltean tanto como lo hacían antes. Ahora esperamos las tormentas con una mayor ecuanimidad, la cual viene con la edad. La lección apostólica introductoria, “Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios&amp;quot; (Hechos 14:22), ha llegado a ser un lugar común establecido, para nosotros. &amp;lt;br&amp;gt;A los setenta y un años, Joseph Gurney le preguntó a su amigo Charles Simeon como había soportado tanta persecución y sobrevivido a toda la oposición de en sus cuarenta y nueve años como pastor en La Santísima Trinidad (Holy Trinity), en Cambridge. Él le contestó:&lt;br /&gt;
&amp;lt;pre&amp;gt;Mi amado hermano, un poco de sufrimiento por amor a Cristo, no nos debe importar. Cuando &lt;br /&gt;
 estoy pasando a través de un cerco, si mi cabeza y mis hombros pasan libremente, puedo soportar&lt;br /&gt;
 el aguijonazo en mis piernas. Regocijémonos con el recuerdo de que nuestra santa Cabeza ha &lt;br /&gt;
 superado todo Su sufrimiento y ha triunfado sobre la muerte. Sigámosle pacientemente; pronto &lt;br /&gt;
 seremos partícipes de Su victoria. (H.C.G. Moule, Charles Simeon, [London: Inter-Varsity, 1948],&lt;br /&gt;
 155f.)&amp;lt;/pre&amp;gt;&lt;br /&gt;
Esa es la perspectiva del sufrimiento experimentado: A cuarenta y nueve años de pruebas se le llama “un poco de sufrimiento.” Y la entrada a la victoria final, dice él, será “pronto.” Mientras tanto, estos problemas no deberían importarnos. Aceptaremos todo momento placentero con gratitud. Pero no lo usaremos para argumentar que el momento siguiente también debería ser agradable. Hemos pasado a través de tantos cambios. Enfermedad y salud, crecimiento y descensos, alabanza y criticismo, amistad y traición, gratitud y olvido, prosperidad y necesidad, entusiasmo y aburrimiento, guerra y paz, temor y seguridad, claridad y confusión, armonía y tensión, sueños y ruinas, fatiga y energía, duda y certidumbre. Todo esto solía ser acompañado de euforia y devastación en exceso. Pero ya no es así. Placentero, si. Doloroso, si. Pero no tan amenazante como antes. Y no tan vehemente. Cada vez más, nos encantan los esfuerzos de Karolina W. Sandell-Berg:&lt;br /&gt;
&amp;lt;pre&amp;gt;''Aquel cuyo corazón es bondadoso más allá de toda medida &lt;br /&gt;
 Le da a cada día lo que él estima es lo mejor — &lt;br /&gt;
 Entrañablemente, es parte del dolor y del placer de la vida, &lt;br /&gt;
 Entremezclando el afán con la paz y el descanso mejor —&lt;br /&gt;
''(Día a Día)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Aunque Él de o tome, &lt;br /&gt;
 Dios a Sus hijos nunca olvida; &lt;br /&gt;
 Su único propósito es solamente &lt;br /&gt;
 Conservarlos santos y puramente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''&amp;lt;/pre&amp;gt;&lt;br /&gt;
“Hijos del Padre Celestial”, ((“Children of the Heavenly Father”) &amp;lt;br&amp;gt;Ya no buscamos las soluciones rápidas. Miramos a lo lejos. Dios nos llamará para dar cuenta de la fidelidad, no del éxito. “Una larga obediencia en la misma dirección” (como Eugene Peterson la describe) se ha convertido en nuestra pasión. Sin deslices. No a gran velocidad y cayendo en los barrancos de deseos desganados. No adquiriendo un Vehículo de Recreación y cambiándonos a la Florida para roncear nuestra piel arrugada. Sino decorando nuestro rostro para unirnos a Jesús en el camino al Calvario. &amp;lt;br&amp;gt;Sin prisa. Sin retroceder. “Id y decid a aquella zorra; He aquí, echo fuera demonios y hago curaciones hoy y mañana, y al tercer día termino mi obra” (Lucas 13:32). Jesús llegó a la cruz y al cielo en el tiempo perfecto—Su tiempo. “Nadie me quita la vida. Yo mismo&amp;amp;nbsp; la pongo.” Él encontró la paz para terminar la carrera. Fue entonces cuando Él fijó los tiempos. Él los fija ahora.&lt;br /&gt;
&amp;lt;pre&amp;gt;''Él conoce el tiempo para el gozo y verdaderamente &lt;br /&gt;
 Lo enviará cuando vea que es apropiado, &lt;br /&gt;
 Cuando os haya probado y depurado debidamente, &lt;br /&gt;
 Y os haya encontrado libres de todo engaño inadecuado. &lt;br /&gt;
Él viene a ti inadvertidamente &lt;br /&gt;
 Y te hace propiedad de su amor cuidadosamente.''&amp;lt;/pre&amp;gt;&lt;br /&gt;
(George Neumark, “Si tan sólo permites que Dios te Guíe” (If Thou But Suffer God to Guide Thee”)) &amp;lt;br&amp;gt;Sesenta es una edad buena para encontrar tu gran adelanto en el maratón llamado vida. Cuesta abajo es agradable. Pero hemos cubierto lo suficiente del trayecto para saber que: No cuentes con que la bajada te llevará a la próxima cuesta arriba. Justo cuando pensamos que hemos remontado la colina, una montaña estará frente a nosotros. Tenemos que sonreír y tomar la mano del desalentado y decir calmadamente, “Y con mi Dios asaltaré muros” (Salmos 18:29). &amp;lt;br&amp;gt;Todo esto para decir, estoy profundamente agradecido con Dios por un impetuoso comienzo del ‘South Site’, el Domingo pasado. Doy gracias a Dios por Rick Melson y David Livingston y un pequeño ejército de voluntarios que se encargaron de mil detalles. Doy gracias a Dios por las lágrimas y oraciones después de los servicios—algunos por el arrepentimiento y otros por el dulce regreso a casa. Este fue un gran fin de semana para nosotros. &amp;lt;br&amp;gt;Pero nuestro estoicismo y nuestro gozo perdurable en el trabajo de servir a Cristo en Belén no está basado en&lt;br /&gt;
&amp;lt;pre&amp;gt;&amp;lt;pre&amp;gt;&amp;lt;pre&amp;gt;el entusiasmo de las novedades, porque lo nuevo un día será viejo, la magnitud de los números, &lt;br /&gt;
 porque los números un día serán pequeños, el placer de los buenos compañeros, porque un día &lt;br /&gt;
 estaremos solos, la condenación de otros, porque el día del criticismo vendrá, la recompensa&lt;br /&gt;
 monetaria, porque un día se desvanecerá como la hierba, el entusiasmo de las grandes emociones,&amp;lt;/pre&amp;gt;&amp;lt;pre&amp;gt;&amp;lt;/pre&amp;gt;&lt;br /&gt;
 porque las bajas emocionales vendrán.&amp;lt;/pre&amp;gt;&amp;lt;/pre&amp;gt;&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;No, muy calmada, firme y gozosamente, primero Dios, resistiremos y floreceremos en estos últimos días porque sabemos que en el Señor nuestra obra no es en vano. “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que nuestro trabajo en el Señor no es en vano&amp;quot; (1 de Corintios 15:58). &amp;lt;br&amp;gt;Aspirando a estar firme por gracia, &amp;lt;br&amp;gt;Pastor John&amp;lt;br&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Wed, 19 Dec 2007 00:47:27 GMT</pubDate>			<dc:creator>Juliosantoyo</dc:creator>			<comments>http://www.gospeltranslations.org/wiki/Talk:Thoughts_at_Sixty_on_Third_Campus_Thrills_and_1_Corinthians_15:58/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>All Flesh Will Come and Worship/es</title>
			<link>http://www.gospeltranslations.org/wiki/All_Flesh_Will_Come_and_Worship/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Juliosantoyo: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader |author= John Piper |partnerurl= http://www.desiringgod.org |partner= Desiring God |date= 18 October 2006 |other= |categorytopic= Heaven and Hell |mediatype= Article |lang= Spanish |editor= n/a |translator= Jose Julio Santoyo |levels= 1 }}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== “Toda Carne Vendrá y Adorará”&amp;lt;br&amp;gt; ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Excepto Aquellos “Afuera”''&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una Meditación sobre Isaías 66:22-24&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De vez en cuando, llegamos a pasajes de la Escritura que hablan de la obra salvadora de Dios en términos tan extensos que nos preguntamos como es que se adaptan a la realidad del castigo eterno. En otras palabras, puede parecer que Dios promete un redención tan completa que no hay lugar para el infierno. Estos pasajes llevan a algunos al universalismo—la creencia de que todos serán salvos, ya sea al morir o después de un tiempo en el infierno. Llevan a otros al aniquilacionismo—la creencia de que no todos son salvos, pero nadie está en el infierno al final porque ellos son aniquilados si se rebelan contra Cristo.&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Yo he tratado de dar extensos argumentos bíblicos contra ambos puntos de vista en &amp;quot;Que las Naciones se Alegren&amp;quot; (Let the Nations Be Glad), (Baker, 2003, páginas 111-154). El testigo bíblico de la miseria conciente eterna para los que han suprimido el testigo de la naturaleza (Romanos 1:18-20), o han rechazado el evangelio (2 Tesalonicenses 1:8-9), es inevitable.&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús nos da unas de las palabras más contundentes en Mateo 25:46, “E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.” Y Juan, el apóstol del amor, nos da las palabras más enérgicas para la eternidad en el infierno en Apocalipsis 14:11, “y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos [''eis aiōnas aiōnōn''], y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre.” &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, es conveniente encontrar un pasaje de la Escritura que nos aclare como este desconsuelo de las verdades bíblicas puede permanecer al lado de las declaraciones de la redención contundente de Dios. Considere un ejemplo: Isaías 66:22-24. Primero note que Isaías dice (en los versículos 22-23) que el día viene cuando “vendrán todos a adorar” a Dios.&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago permanecerán delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre. Y de mes en mes, y de día de reposo en día de reposo, vendrán todos a adorar delante de mí, dijo Jehová.&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
Esa es la clase de afirmación que nos desconcierta acerca de cómo encuadra el castigo eterno de alguna gente. Si “todos” adorarán al Señor, entonces ¿quien falta que no adore al Señor?&amp;amp;nbsp;! OH, como debemos tener cuidado con estos puntos cuando leemos la Biblia! Tenemos que preguntar: ¿Tengo una percepción clara de lo que quiso decir Isaías—y Dios—con el término “todos”? Suena como todo ser humano, pero ¿es eso? El versículo siguiente (24) nos deja atónitos:&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;&amp;lt;blockquote&amp;gt;Y saldrán y verán los cadáveres de los hombres que se rebelaron contra mí; porque su gusano nunca morirá, ni su fuego se apagará, y serán abominables a todo hombre.&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
Inmediatamente nos devolvemos de nuestras ideas erróneas acerca de “todos.&amp;quot; Pensamos que significaba “todo ser humano que existe en el universo”, pero el Señor dice, No, “todos” verán una parte de la raza humana que está en tormento porque “se rebelaron contra mí.” Por lo tanto, “todos” no incluye a aquellos a quienes “todos” están viendo.&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Menciono esto como un ejemplo de como la Biblia habla algunas veces acerca de la obra de Dios en la redención. Dios está hacienda una obra global—ciertamente, una obra universal—de redención que se extiende a todas las razas y tribus y a todos los idiomas y a todas las clases de todas las épocas. Cuando él haya terminado su obra salvadora, habrá una plenitud de ella. Habrá una nueva humanidad con un segundo Adán como su cabeza (1 Corintios 15:22, 45). Aquellos que se “rebelen” contra la obra redentora de Cristo, estarán afuera de este “todo.”&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quizá es por eso que Jesús se refirió varias veces a Isaías 66:24 cuando nos advierte acerca del infierno. Dijo que aquellos que despreciaron su mensaje fueron arrojados al infierno “donde el fuego no se apaga” y arrojados a las “tinieblas de afuera.”&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo. Mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. (Marcos 9:47)&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&amp;lt;blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
Los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera. Allí será el lloro y el crujir de dientes. (Mateo 8:12; cf. 22:13; 25:30)&lt;br /&gt;
&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
Nadie más sino Jesús, utiliza el término “tinieblas de afuera.” ¿Es esta la forma de salvar de Jesús: Cuando mi obra redentora esté terminada, y el mundo nuevo esté totalmente establecido (cf. ''paliggenesia'''''', Mateo 19:28), la plenitud de “toda carne” estará ahí—la nueva humanidad entera con toda su gloriosa plenitud en Cristo—y aquellos que hayan rechazado el reino estarán “afuera.”? Ellos no tendrán existencia dentro del mundo nuevo. Su existencia y su lloro y su crujir de dientes estarán en otra dimensión de realidad. Por lo tanto, ellos no disminuirán en forma alguna el sentido de plenitud, entereza e integridad de los nuevos cielos y de la tierra nueva donde todo es luz, gozo y paz.'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando terminé de leer y meditar estas cosas, oré, “OH Dios, concédeme que sienta la magnitud de mi pecado. Concédeme que me sienta indigno de tu gracia. Concédeme que tiemble con la verdad del infierno. Despójame de todo pensamiento arrogante, de toda astucia de auto-exaltación, de toda preocupación banal, de toda inclinación de divertir a la gente desde tu sagrado púlpito. Abre mis ojos y mi corazón para ver y sentir la maravilla de la gracia salvadora, y la infinita preciosidad de Cristo y de su obediencia impulsada por el amor, hasta la muerte en la cruz. Gracias, Padre. Gracias. A cualquier costo, hazme un instrumento de tu gran salvación. En el nombre de Jesús. Amén.”&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al borde del precipicio, seguro,&amp;lt;br&amp;gt;Pastor John&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;br&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 14 Dec 2007 14:36:42 GMT</pubDate>			<dc:creator>Juliosantoyo</dc:creator>			<comments>http://www.gospeltranslations.org/wiki/Talk:All_Flesh_Will_Come_and_Worship/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>All Flesh Will Come and Worship/es</title>
			<link>http://www.gospeltranslations.org/wiki/All_Flesh_Will_Come_and_Worship/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Juliosantoyo: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader |author= John Piper |partnerurl= http://www.desiringgod.org |partner= Desiring God |date= 18 October 2006 |other= |categorytopic= Heaven and Hell |mediatype= Article |lang= Spanish |editor= n/a |translator= Jose Julio Santoyo |levels= 1 }}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== “Toda Carne Vendrá y Adorará”&amp;lt;br&amp;gt; ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Excepto Aquellos “Afuera”''&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una Meditación sobre Isaías 66:22-24&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De vez en cuando, llegamos a pasajes de la Escritura que hablan de la obra salvadora de Dios en términos tan extensos que nos preguntamos como es que se adaptan a la realidad del castigo eterno. En otras palabras, puede parecer que Dios promete un redención tan completa que no hay lugar para el infierno. Estos pasajes llevan a algunos al universalismo—la creencia de que todos serán salvos, ya sea al morir o después de un tiempo en el infierno. Llevan a otros al aniquilacionismo—la creencia de que no todos son salvos, pero nadie está en el infierno al final porque ellos son aniquilados si se rebelan contra Cristo.&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo he tratado de dar extensos argumentos bíblicos contra ambos puntos de vista en &amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Que las Naciones se Alegren&amp;quot; (Let the Nations Be Glad), (Baker, 2003, páginas 111-154). El testigo bíblico de la miseria conciente eterna para los que han suprimido el testigo de la naturaleza (Romanos 1:18-20), o han rechazado el evangelio (2 Tesalonicenses 1:8-9), es inevitable.&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús nos da unas de las palabras más contundentes en Mateo 25:46, “E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.” Y Juan, el apóstol del amor, nos da las palabras más enérgicas para la eternidad en el infierno en Apocalipsis 14:11, “y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos [''eis aiōnas aiōnōn''], y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre.” &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, es conveniente encontrar un pasaje de la Escritura que nos aclare como este desconsuelo de las verdades bíblicas puede permanecer al lado de las declaraciones de la redención contundente de Dios. Considere un ejemplo: Isaías 66:22-24. Primero note que Isaías dice (en los versículos 22-23) que el día viene cuando “vendrán todos a adorar” a Dios.&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago permanecerán delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre. Y de mes en mes, y de día de reposo en día de reposo, vendrán todos a adorar delante de mí, dijo Jehová.&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
Esa es la clase de afirmación que nos desconcierta acerca de cómo encuadra el castigo eterno de alguna gente. Si “todos” adorarán al Señor, entonces ¿quien falta que no adore al Señor?&amp;amp;nbsp;! OH, como debemos tener cuidado con estos puntos cuando leemos la Biblia! Tenemos que preguntar: ¿Tengo una percepción clara de lo que quiso decir Isaías—y Dios—con el término “todos”? Suena como todo ser humano, pero ¿es eso? El versículo siguiente (24) nos deja atónitos:&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;&amp;lt;blockquote&amp;gt;Y saldrán y verán los cadáveres de los hombres que se reb&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&amp;lt;blockquote&amp;gt;&amp;lt;/blockquote&amp;gt;elaron contra mí; porque su gusano nunca morirá, ni su fuego se apagará, y serán abominables a todo hombre.&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
Inmediatamente nos devolvemos de nuestras ideas erróneas acerca de “todos.&amp;quot; Pensamos que significaba “todo ser humano que existe en el universo”, pero el Señor dice, No, “todos” verán una parte de la raza humana que está en tormento porque “se rebelaron contra mí.” Por lo tanto, “todos” no incluye a aquellos a quienes “todos” están viendo.&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Menciono esto como un ejemplo de como la Biblia habla algunas veces acerca de la obra de Dios en la redención. Dios está hacienda una obra global—ciertamente, una obra universal—de redención que se extiende a todas las razas y tribus y a todos los idiomas y a todas las clases de todas las épocas. Cuando él haya terminado su obra salvadora, habrá una plenitud de ella. Habrá una nueva humanidad con un segundo Adán como su cabeza (1 Corintios 15:22, 45). Aquellos que se “rebelen” contra la obra redentora de Cristo, estarán afuera de este “todo.”&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quizá es por eso que Jesús se refirió varias veces a Isaías 66:24 cuando nos advierte acerca del infierno. Dijo que aquellos que despreciaron su mensaje fueron arrojados al infierno “donde el fuego no se apaga” y arrojados a las “tinieblas de afuera.”&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo. Mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. (Marcos 9:47)&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&amp;lt;blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
Los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera. Allí será el lloro y el crujir de dientes. (Mateo 8:12; cf. 22:13; 25:30)&lt;br /&gt;
&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
Nadie más sino Jesús, utiliza el término “tinieblas de afuera.” ¿Es esta la forma de salvar de Jesús: Cuando mi obra redentora esté terminada, y el mundo nuevo esté totalmente establecido (cf. ''paliggenesia'''''', Mateo 19:28), la plenitud de “toda carne” estará ahí—la nueva humanidad entera con toda su gloriosa plenitud en Cristo—y aquellos que hayan rechazado el reino estarán “afuera.”? Ellos no tendrán existencia dentro del mundo nuevo. Su existencia y su lloro y su crujir de dientes estarán en otra dimensión de realidad. Por lo tanto, ellos no disminuirán en forma alguna el sentido de plenitud, entereza e integridad de los nuevos cielos y de la tierra nueva donde todo es luz, gozo y paz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando terminé de leer y meditar estas cosas, oré, “OH Dios, concédeme que sienta la magnitud de mi pecado. Concédeme que me sienta indigno de tu gracia. Concédeme que tiemble con la verdad del infierno. Despójame de todo pensamiento arrogante, de toda astucia de auto-exaltación, de toda preocupación banal, de toda inclinación de divertir a la gente desde tu sagrado púlpito. Abre mis ojos y mi corazón para ver y sentir la maravilla de la gracia salvadora, y la infinita preciosidad de Cristo y de su obediencia impulsada por el amor, hasta la muerte en la cruz. Gracias, Padre. Gracias. A cualquier costo, hazme un instrumento de tu gran salvación. En el nombre de Jesús. Amén.”&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
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Al borde del precipicio, seguro,&amp;lt;br&amp;gt;Pastor John&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;br&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 14 Dec 2007 14:34:50 GMT</pubDate>			<dc:creator>Juliosantoyo</dc:creator>			<comments>http://www.gospeltranslations.org/wiki/Talk:All_Flesh_Will_Come_and_Worship/es</comments>		</item>
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