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		<title>Gospel Translations - User contributions [en]</title>
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		<updated>2026-04-20T00:38:44Z</updated>
		<subtitle>From Gospel Translations</subtitle>
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		<id>http://www.gospeltranslations.org/wiki/The_Winter_of_Our_Discontent/es</id>
		<title>The Winter of Our Discontent/es</title>
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				<updated>2008-12-03T08:17:45Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Natalia19739: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|El Invierno de Nuestro Descontento}}El Invierno de Nuestro Descontento&amp;lt;br&amp;gt;Una de las mentiras egoístas que nuestra generación ha creído y perpetrado es que no deberíamos tener necesidades o deseos no satisfechos. Se escriben libros ad infinitum ad nauseum diciéndonos cómo satisfacer las necesidades de nuestras esposas, de nuestros hijos, o de nuestros esposos, como si algún ser humano pudiera hacerlo. Sin embargo, David escribió en el Salmo 23, que dado que el Señor era su pastor, él tenía todo lo que necesitaba. ¿Pero quién de nosotros realmente vive de acuerdo con esa realidad bíblica? Levanten la mano si su esposo/a o hijos le han dicho alguna vez, “No, gracias, no necesito ni deseo nada más”. &amp;lt;br&amp;gt;Las empresas de publicidad nos han lavado el cerebro, jugando con nuestro sentido de finitud. Aunque, haciendo justicia a la publicidad, en el paraíso, la serpiente pudo convencer a Eva de que no tenía suficiente, a pesar de tener un esposo maravilloso, libre de pecado, y no tenía que arrancar las malas hierbas ni sacar la basura. &amp;lt;br&amp;gt;Los Puritanos solían decir que el descontento, o las quejas, son posiblemente el mayor pecado que los Cristianos podemos cometer — ya que en ello acusamos a Dios de haber sido injusto con nosotros. Pero aunque Él nos podía haber hecho algo menos doloroso, no hubiera podido hacer nada más glorioso para Sí mismo. &amp;lt;br&amp;gt;Detrás de este anhelo de satisfacer nuestras necesidades, una exagerada comprensión de nuestros “derechos” agota toda esperanza de contentamiento. Se nos dice que debemos recibir el servicio que “merecemos”. Las generaciones anteriores se centraban en sus responsabilidades; esta generación está obsesionada con sus derechos. Incluso en el reino religioso se nos ofrece una liberación inmediata del dolor, de las deudas, y de los efectos de nuestro pecado. “Después de todo”, dicen los vendedores de esta religión fraudulenta, “tenemos ‘derecho’ a esto, Dios nos lo dio”. &amp;lt;br&amp;gt;A la luz de las Escrituras, no deberíamos preguntar “¿Por qué hay tanto dolor y sufrimiento en el mundo?” sino más bien, “¿Por qué aún hay restos de felicidad en el mundo?” Pero la gratitud que debería surgir de estas preguntas bíblicas no se da fácilmente en nuestra cultura, ni siquiera en la iglesia. &amp;lt;br&amp;gt;¿Por qué hay tantas personas insatisfechas? ¿Por qué parece que Dios no hace lo suficiente para complacernos? La actitud de la persona con un corazón insatisfecho es que todo lo que él/ella hace por Dios es demasiado, y todo lo que Dios hace por él/ella, es muy poco. Siente que Dios da muy poco valor a todo lo que él/ella está haciendo por el reino, y se imagina que Dios no está haciendo obras equivalentes a cambio. &amp;lt;br&amp;gt;En 2 Timoteo 3:2–3, Pablo da una lista de pecados que florecen en el corazón de los hombres. Los hombres se aman a si mismos en lugar de amar a Dios. Se vuelven fanfarrones y arrogantes. Piensan que el conocimiento comienza y termina en ellos, e injurian todo y a todos los demás. Los niños desobedecen a sus padres. La gente en general es desagradecida. Para más INRI, somos desagradecidos e impíos. No creo que consideremos que la ingratitud, que es otro tipo de descontento, sea realmente tan mala. Las quejas son una forma de arte en la iglesia, y el que más se queja parece ser el que más atención recibe. &amp;lt;br&amp;gt;Salmos 106:6–8 ofrece otra perspectiva de esta idea. El salmista declara que es culpa de todas las personas, afirmando su iniquidad e impiedad. Para decir esto se basa en que, primero, ellos no entendieron las maravillas de Dios; segundo, no las recordaron, y finalmente, se rebelaron. No entendieron y no recordaron, de manera que se rebelaron. No recordar no es un simple error — es el pecado de la ingratitud, y juega un papel critico en la creación de una vida de rebelión. &amp;lt;br&amp;gt;Note la manera en que el descontento juega parte importante en la falta de fe en Romanos 1. Pensar poco en Dios lleva a no pensar en Dios, y a su vez, a tener pensamientos elevados de uno mismo y a sentirse insatisfecho con su condición. Mientras más elevada sea la posición que los hombres se asignan a si mismos, sienten que merecen recibir más. &amp;lt;br&amp;gt;¿Cómo volvemos al camino del contentamiento? Colosenses 2:6–7 (NBEA) dice, “Por eso, de la manera que recibieron a Cristo Jesús como Señor, vivan ahora en él, arraigados y edificados en él, confirmados en la fe como se les enseñó, y llenos de gratitud”. Pablo ordena a los cristianos a caminar en Cristo de la misma manera que él recibió a Cristo. Vinimos a Cristo dependiendo totalmente de Él para que nos de fuerza, fe, vida eterna y gracia que nos sustente. Ahora, vivimos en Cristo dependiendo totalmente de Él para que nos de fuerza, fe, vida eterna y gracia que nos sustente. &amp;lt;br&amp;gt;¿Qué es exactamente caminar en Cristo? Es una extensión de nuestra gratitud hacia Dios por quién Él es y por lo que ha hecho. Debemos ser agradecidos por quién es Dios, no sÓlo por lo que ha hecho. Todo lo que Dios hace fluye de su carácter. Dios nos ama porque Dios es amor. Si sólo amamos a Dios por lo que hace por nosotros, entonces solamente nos amamos a nosotros mismos, ya que vemos a Dios solo en términos de aquellas actividades que Él realiza, que de alguna manera mejoran la calidad de nuestra existencia. &amp;lt;br&amp;gt;La gratitud hacia Dios alarga los pasos de nuestro caminar cristiano, y la base de nuestra gratitud es un íntimo conocimiento y confianza en Dios y en sus caminos. Este tipo de relación con Dios crea una gratitud desbordante — y la obediencia fluirá más fácilmente de un corazón que ya está abierto en adoración y gratitud al Padre. Somos testigos y proclamamos la gloria de Dios como un acto de gratitud, estudiamos las Escrituras con un corazón agradecido. &amp;lt;br&amp;gt;Lo que nos trae contentamiento no es recibir todo lo que deseamos, sino vaciar nuestros corazones de las vanas “necesidades” y “derechos” que nuestra cultura nos ofrece, y llenarnos de gratitud por lo que tenemos. &amp;lt;br&amp;gt;Repito, no estaremos satisfechos al tener todo lo que deseamos, sino únicamente si entendemos que no merecemos nada. El contentamiento no viene cuando nuestra calidad de vida mejora, sino cuando los deseos de nuestro corazón son santificados de manera que podamos decir al igual que David, “A quien tengo en el cielo sino a ti? Si estoy contigo ya nada quiero en la tierra” (salmos 73:25). Lo que sea que Dios quiera darnos será mucho más de lo que merecemos. Como dijo el Puritano Thomas Goodwin, “Cualquier cosa a este lado del infierno es misericordia”. &amp;lt;br&amp;gt;Los siguientes escritos Puritanos sobre el tema del contentamiento se pueden encontrar impresos actualmente y son una excelente lectura: William Bates, “La gran tarea de resignarse a la Providencia Divina en la aflicción&amp;quot; en el volumen 2 de &amp;quot;Las Obras de William Bates&amp;quot; (Publicaciones Sprinkle); Thomas Brooks, &amp;quot;El Cristiano en silencio bajo el escozor de la vara&amp;quot; (Pancarta de la Verdad) (Banner of Truth)); Jeremiah Burroughs, &amp;quot;La rara joya del contentamiento cristiano&amp;quot; (Pancarta de la verdad); Thomas Watson, &amp;quot;El arte del contentamiento divino&amp;quot; (Soli Deo Gloria). Aunque no es una obra Puritana, la obra de James W. Alexander, &amp;quot;Consolación: dirigida a la gente de Dios que está sufriendo&amp;quot;, es también muy útil (Soli Deo Gloria).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;amp;nbsp;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Natalia19739</name></author>	</entry>

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		<id>http://www.gospeltranslations.org/wiki/Three_Schools/es</id>
		<title>Three Schools/es</title>
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				<updated>2008-11-22T12:50:49Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Natalia19739: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Tres Escuelas}} El filósofo francés Blaise Pascal describió al hombre como una criatura de profunda paradoja, puesto que los seres humanos son criaturas capaces de la más alta grandeza y la miseria más baja, a menudo simultáneamente pero no en la misma relación, por supuesto. Parte de nuestra grandeza reside en nuestra capacidad de contemplarnos a nosotros mismos. Si los animales son conscientes de sí mismos en el sentido de que pueden reflexionar sobre sus orígenes y destinos, o meditar sobre su lugar en el gran plan del universo, es un punto debatido. Sin embargo, lo que tiene poco espacio para el debate es que el hombre tiene una capacidad compleja y superior de hacer esto. Este don de la contemplación tiene un incoveniente: el dolor. Nuestra miseria se ve a menudo reforzada por nuestra capacidad para contemplar una vida mejor de la que actualmente disfrutamos. Frecuentemente esta miseria está acompañada por la conciencia de que somos incapaces de obtener o lograr la vida ideal. De este conocimiento es del que se nutren nuestros sueños y pesadillas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Podemos gozar de buena salud, pero no de una salud perfecta. Podemos imaginar la vida sin dolores y molestias, caries dentales y enfermedades que nos incapacitan, pero nadie ha encontrado aún la manera de garantizar tal libertad física. Todos nos enfrentamos a la certeza de la agonía y la muerte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;El hombre pobre puede soñar con riquezas incalculables, pero se siente frustrado cuando la lotería le pasa de largo. Incluso el hombre rico puede contemplar una mayor abundancia de riquezas, pero mientras que la abundancia tiene un límite, nuestro anhelo es ilimitado. &amp;lt;br&amp;gt;Enfermos o sanos, pobres o ricos, con éxito o sin éxito, podemos sentirnos acosados por el problema desconcertante de que la vida nos podría proporcionar un estado mejor del que disfrutamos actualmente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;La vía de escape bíblica que nos libra de la frustración perpetua por el incumplimiento de tales sueños, de dichas aspiraciones no logradas, y de tales esperanzas hechas trizas, es la virtud espiritual de la satisfacción. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Encontramos un modelo de la virtud del contentamiento&amp;amp;nbsp;en la declaración del apóstol Pablo en Filipenses 4:11, “No lo digo porque sufra escasez, pues he aprendido a estar contento cualquiera que sea mi situación.” Cuando Pablo utiliza la palabra &amp;quot;contento&amp;quot; usa la palabra griega ''autarkes'', lo que significa &amp;quot;auto-suficiente,&amp;quot; es decir, &amp;quot;co-independiente de las circunstancias,&amp;quot; (véase también 2 Cor. 9:8). La palabra que utiliza Pablo tiene como origen la palabra griega ''ataraxia'', que ha sido aplicada a la marca de un tranquilizante moderno. Sócrates habló del concepto cuando se le formuló la pregunta, &amp;quot;¿Quién es el más rico?&amp;quot; Y respondió: &amp;quot;El que se contenta con menos, puesto que la ''ataraxia'' es la riqueza de la naturaleza.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;El Nuevo Testamento menciona dos escuelas de ideas filosóficas que estaban de moda durante los tiempos apostólicos. Estas fueron las escuelas del epicureísmo y el estoicismo, cuyos representantes se encontró Pablo en el Areópago de Atenas. A pesar de que estas escuelas diferían notablemente en relación a la cosmología y la metafísica, compartían un objetivo común práctico de la vida: la búsqueda de la ''ataraxia''. Los estoicos entendían esto en términos de lo que ellos llamaban &amp;quot;imperturbabilidad.&amp;quot; Ellos construían un tipo de determinismo material por el cual el ser humano no tiene poder alguno sobre sus circunstancias. La vida simplemente &amp;quot;transcurre&amp;quot; a través de causas externas fijas. Nuestras circunstancias son el resultado de lo que nos sucede ''a ''nosotros. El único ámbito en el que uno tiene un control significativo es en el escenario interno de nuestra actitud personal. El estoicismo indica que lo que sí podemos controlar es cómo nos sentimos acerca de lo que nos sucede. El objetivo del estoicismo era intentar llegar a un estado de imperturbabilidad a fin de que, pasase lo que pasase externamente, la persona mantuviese una paz interna que lo dejase sin preocupaciones. Esta es la actitud de mantenerse impasible; actitud clásica del estoicismo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Por otra parte, los epicúreos eran más proactivos en su búsqueda de la ''ataraxia'', puesto que intentaban maximizar el placer y minimizar el dolor. Eran hedonistas refinados que buscaban un equilibrio adecuado entre el placer y el dolor. Sin embargo, nunca se solucionó la &amp;quot;paradoja hedonista,&amp;quot; que decretó que uno fracasa si no llega a obtener el placer que busca pero, por el contrario, uno se aburre si llega a obtener el placer que busca. Así que, en términos que se anticipan a la paradoja de Pascal, uno se quedaba en un estado de frustración o de aburrimiento, ninguno de los cuales captura el concepto de satisfacción de la ''ataraxia''. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El parecer de Pablo sobre&amp;amp;nbsp;el contentamiento&amp;amp;nbsp;difiere radicalmente del estoicismo o el epicureísmo. Pablo, en 1 Corintios 15, rehuye el credo que reza, &amp;quot;Comamos y bebamos, pues mañana moriremos.&amp;quot; Este parecer hedonista que se trató en el libro de Eclesiastés es un parecer de pesimismo supremo que no tenía lugar en la teología de Pablo, sobre todo en lo que respecta a la resurrección. &amp;lt;br&amp;gt;De la misma manera, Pablo rechaza rotundamente la resignación pasiva de la postura del estoicismo. Pablo no cree que nuestras circunstancias estén determinadas por fuerzas ciegas e impersonales. Pablo no dio cuerda al fatalismo o a la determinación mecanicista. Fue un activista que persiguió sus metas y nos animó a trabajar en nuestra salvación con temor y reverencia. No abogó por un quietismo que declaraba: “Ponte en manos de Dios.&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;El contentamiento del que hablaba Pablo no es el de “quédate tranquilo en Zión”, por el cual una complacencia irreligiosa deja al alma moribunda y al espíritu inerte. Pablo nunca se “contentó” con dormirse en los laureles o con relajar su entusiasmo por el ministerio. &amp;lt;br&amp;gt;En incontables ocasiones Pablo expresó su descontento y su insatisfacción tanto por los errores, vicios y defectos de la Iglesia como por sus propias deficiencias. Había muchas tareas por terminar y problemas que solucionar en su propia vida y en el ministerio que requerían un fervoroso esfuerzo de su parte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Su&amp;amp;nbsp;contentamiento estaba dirigido&amp;amp;nbsp;hacia su situación personal o hacia el estado de su condición humana. Pablo amplió su definición del contentamiento al escribir, &amp;quot; Sé cómo vivir en la escasez, y sé cómo vivir en la abundancia. En todas partes y en todas las cosas he aprendido tanto a estar lleno como a tener hambre, a vivir en la riqueza y a padecer necesidad” (Filipenses 4:12). &amp;lt;br&amp;gt;Aquí nos damos cuenta que Pablo habla de aprender y conocer. La satisfacción de la que Pablo gozaba era una condición ''aprendida''. Él ''aprendió ''el secreto o el misterio del contentamiento. Este secreto se nos revela en parte en su siguiente declaración, &amp;quot;Todo lo puedo en Él que me fortalece.&amp;quot;&amp;amp;nbsp;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El contentamiento&amp;amp;nbsp;de Pablo se basaba en su unión mística con Cristo y en su teología. Para el apóstol, la teología no era una disciplina abstracta al margen de las cuestiones urgentes de la vida cotidiana. En cierto sentido su teología era la vida misma, o la clave para entender la vida misma. El contentamiento o la satisfacción de Pablo con su estado o condición de vida descansaban sobre su conocimiento del carácter de Dios y su conocimiento de la manera en que obra Dios. La suya no era una ''ataraxia'' basada en la resignación pasiva a las fuerzas impersonales de la naturaleza. La suya era una alegría basada en el conocimiento de que sus pasos y su condición humana estaban determinados por el Señor. Quizás su descubrimiento del contentamiento bíblico&amp;amp;nbsp;fue, más que ninguna otra cosa, su comprensión de la providencia de Dios. Él comprendió que todo don bueno y perfecto viene de Dios, y que todas las cosas funcionan bien para los que aman a Dios y son llamados según Su voluntad. Pablo entendió que si sufría escasez estaba cumpliendo la voluntad de Dios, y si nadaba en la abundancia también estaba cumpliendo la voluntad de Dios. Para Pablo la clave de su alegría continua era una cuestión de sumisión a la voluntad divina. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;En nuestras vidas parcialmente santificadas, se esconde la tentación irreligiosa de suponer que Dios nos debe una condición más favorable de la que actualmente disfrutamos. Tal es la miseria del pecado, cuya mezquindad es derrotada por el triunfo de la gracia salvadora y providencial de Dios. Es precisamente en esta gracia donde se haya la satisfacción cristiana.&amp;amp;nbsp;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Natalia19739</name></author>	</entry>

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		<id>http://www.gospeltranslations.org/wiki/Three_Schools/es</id>
		<title>Three Schools/es</title>
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				<updated>2008-11-22T12:40:32Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Natalia19739: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Tres Escuelas}} El filósofo francés Blaise Pascal describió al hombre como una criatura de profunda paradoja, puesto que los seres humanos son criaturas capaces de la más alta grandeza y la miseria más baja, a menudo simultáneamente pero no en la misma relación, por supuesto. Parte de nuestra grandeza reside en nuestra capacidad de contemplarnos a nosotros mismos. Si los animales son conscientes de sí mismos en el sentido de que pueden reflexionar sobre sus orígenes y destinos, o meditar sobre su lugar en el gran plan del universo, es un punto debatido. Sin embargo, lo que tiene poco espacio para el debate es que el hombre tiene una capacidad compleja y superior de hacer esto. Este don de la contemplación tiene un incoveniente: el dolor. Nuestra miseria se ve a menudo reforzada por nuestra capacidad para contemplar una vida mejor de la que actualmente disfrutamos. Frecuentemente esta miseria está acompañada por la conciencia de que somos incapaces de obtener o lograr la vida ideal. De este conocimiento es del que se nutren nuestros sueños y pesadillas. &amp;lt;br&amp;gt;Podemos gozar de buena salud, pero no de una salud perfecta. Podemos imaginar la vida sin dolores y molestias, caries dentales y enfermedades que nos incapacitan, pero nadie ha encontrado aún la manera de garantizar tal libertad física. Todos nos enfrentamos a la certeza de la agonía y la muerte. &amp;lt;br&amp;gt;El hombre pobre puede soñar con riquezas incalculables, pero se siente frustrado cuando la lotería le pasa de largo. Incluso el hombre rico puede contemplar una mayor abundancia de riquezas, pero mientras que la abundancia tiene un límite, nuestro anhelo es ilimitado. &amp;lt;br&amp;gt;Enfermos o sanos, pobres o ricos, con éxito o sin éxito, podemos sentirnos acosados por el problema desconcertante de que la vida nos podría proporcionar un estado mejor del que disfrutamos actualmente. &amp;lt;br&amp;gt;La vía de escape bíblica que nos libra de la frustración perpetua por el incumplimiento de tales sueños, de dichas aspiraciones no logradas, y de tales esperanzas hechas trizas, es la virtud espiritual de la satisfacción. &amp;lt;br&amp;gt;Encontramos un modelo de la virtud de la satisfacción en la declaración del apóstol Pablo en Filipenses 4:11, “No lo digo porque sufra escasez, pues he aprendido a estar satisfecho cualquiera que sea mi situación.” Cuando Pablo utiliza la palabra &amp;quot;satisfecho&amp;quot; usa la palabra griega ''autarkes'', lo que significa &amp;quot;auto-suficiente,&amp;quot; es decir, &amp;quot;co-independiente de las circunstancias,&amp;quot; (véase también 2 Cor. 9:8). La palabra que utiliza Pablo tiene como origen la palabra griega ataraxia, que ha sido aplicada a la marca de un tranquilizante moderno. Sócrates habló del concepto cuando se le formuló la pregunta, &amp;quot;¿Quién es el más rico?&amp;quot; Y respondió: &amp;quot;El que se contenta con menos, puesto que la ''ataraxia'' es la riqueza de la naturaleza.” &amp;lt;br&amp;gt;El Nuevo Testamento menciona dos escuelas de ideas filosóficas que estaban de moda durante los tiempos apostólicos. Estas fueron las escuelas del epicureísmo y el estoicismo, cuyos representantes se encontró Pablo en el Areópago de Atenas. A pesar de que estas escuelas diferían notablemente en relación a la cosmología y la metafísica, compartían un objetivo común práctico de la vida: la búsqueda de la ataraxia. Los estoicos entendían esto en términos de lo que ellos llamaban &amp;quot;imperturbabilidad.&amp;quot; Ellos construían un tipo de determinismo material por el cual el ser humano no tiene poder alguno sobre sus circunstancias. La vida simplemente &amp;quot;transcurre&amp;quot; a través de causas externas fijas. Nuestras circunstancias son el resultado de lo que nos sucede ''a ''nosotros. El único ámbito en el que uno tiene un control significativo es en el escenario interno de nuestra actitud personal. El estoicismo indica que lo que sí podemos controlar es cómo nos sentimos acerca de lo que nos sucede. El objetivo del estoicismo era intentar llegar a un estado de imperturbabilidad a fin de que, pasase lo que pasase externamente, la persona mantuviese una paz interna que lo dejase sin preocupaciones. Esta es la actitud de mantenerse impasible; actitud clásica del estoicismo. &amp;lt;br&amp;gt;Por otra parte, los epicúreos eran más proactivos en su búsqueda de la ''ataraxia'', puesto que intentaban maximizar el placer y minimizar el dolor. Eran hedonistas refinados que buscaban un equilibrio adecuado entre el placer y el dolor. Sin embargo, nunca se solucionó la &amp;quot;paradoja hedonista,&amp;quot; que decretó que uno fracasa si no llega a obtener el placer que busca pero, por el contrario, uno se aburre si llega a obtener el placer que busca. Así que, en términos que se anticipan a la paradoja de Pascal, uno se quedaba en un estado de frustración o de aburrimiento, ninguno de los cuales captura el concepto de satisfacción de la ''ataraxia''. &amp;lt;br&amp;gt;El parecer de Pablo sobre la satisfacción difiere radicalmente del estoicismo o el epicureísmo. Pablo, en 1 Corintios 15, rehuye el credo que reza, &amp;quot;Comamos y bebamos, pues mañana moriremos.&amp;quot; Este parecer hedonista que se trató en el libro de Eclesiastés es un parecer de pesimismo supremo que no tenía lugar en la teología de Pablo, sobre todo en lo que respecta a la resurrección. &amp;lt;br&amp;gt;De la misma manera, Pablo rechaza rotundamente la resignación pasiva de la postura del estoicismo. Pablo no cree que nuestras circunstancias estén determinadas por fuerzas ciegas e impersonales. Pablo no dio cuerda al fatalismo o a la determinación mecanicista. Fue un activista que persiguió sus metas y nos animó a trabajar en nuestra salvación con temor y reverencia. No abogó por un quietismo que declara: “Ponte en manos de Dios.&amp;quot; &amp;lt;br&amp;gt;El contentamiento del que hablaba Pablo no es el de “quédate tranquilo en Zión”, por el cual una complacencia irreligiosa deja al alma moribunda y al espíritu inerte. Pablo nunca se “contentó” con dormirse en los laureles o con relajar su entusiasmo por el ministerio. &amp;lt;br&amp;gt;En incontables ocasiones Pablo expresó su descontento y su insatisfacción tanto por los errores, vicios y defectos de la Iglesia como por sus propias deficiencias. Había muchas tareas por terminar y problemas que solucionar en su propia vida y en el ministerio que requerían un fervoroso esfuerzo de su parte. &amp;lt;br&amp;gt;Su satisfacción estaba dirigida hacia su situación personal o hacia el estado de su condición humana. Pablo amplió su definición de la satisfacción al escribir, &amp;quot; Sé cómo vivir en la escasez, y sé cómo vivir en la abundancia. En todas partes y en todas las cosas he aprendido tanto a estar lleno como a tener hambre, a vivir en la riqueza y a padecer necesidad” (Filipenses 4:12). &amp;lt;br&amp;gt;Aquí nos damos cuenta que Pablo habla de aprender y conocer. La satisfacción de la que Pablo gozaba era una condición ''aprendida''. Él ''aprendió ''el secreto o el misterio de la satisfacción. Este secreto se nos revela en parte en su siguiente declaración, &amp;quot;Todo lo puedo en Él que me fortalece.&amp;quot; &amp;lt;br&amp;gt;La satisfacción de Pablo se basaba en su unión mística con Cristo y en su teología. Para el apóstol, la teología no era una disciplina abstracta al margen de las cuestiones urgentes de la vida cotidiana. En cierto sentido su teología era la vida misma, o la clave para entender la vida misma. El contentamiento o la satisfacción de Pablo con su estado o condición de vida descansaban sobre su conocimiento del carácter de Dios y su conocimiento de la manera en que obra Dios. La suya no era una ''ataraxia'' basada en la resignación pasiva a las fuerzas impersonales de la naturaleza. La suya era una alegría basada en el conocimiento de que sus pasos y su condición humana estaban determinados por el Señor. Quizás su descubrimiento de la satisfacción bíblica fue, más que ninguna otra cosa, su comprensión de la providencia de Dios. Él comprendió que todo don bueno y perfecto viene de Dios, y que todas las cosas funcionan bien para los que aman a Dios y son llamados según Su voluntad. Pablo entendió que si sufría escasez estaba cumpliendo la voluntad de Dios, y si nadaba en la abundancia también estaba cumpliendo la voluntad de Dios. Para Pablo la clave de su alegría continua era una cuestión de sumisión a la voluntad divina. &amp;lt;br&amp;gt;En nuestras vidas parcialmente santificadas, se esconde la tentación irreligiosa de suponer que Dios nos debe una condición más favorable de la que actualmente disfrutamos. Tal es la miseria del pecado, cuya mezquindad es derrotada por el triunfo de la gracia salvadora y providencial de Dios. Es precisamente en esta gracia donde se haya la satisfacción cristiana.&amp;amp;nbsp;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Natalia19739</name></author>	</entry>

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		<id>http://www.gospeltranslations.org/wiki/True_Love/es</id>
		<title>True Love/es</title>
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				<updated>2008-11-20T11:39:04Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Natalia19739: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&amp;amp;nbsp;{{info}}¨Todo lo que necesitas es amor¨, esto cantaban los Beatles. Si hubiesen cantado sobre el amor de Dios, la declaración contendría un granito de verdad. Pero lo que la cultura popular suele denominar amor, no es en absoluto un amor auténtico: es un fraude total. Lejos de ser “todo lo que necesitas” es algo que debes evitar a toda costa. &amp;lt;br&amp;gt;El apóstol Pablo trata el mismo tema en Efesios 5: 1-3. Pablo escribió: ¨Sed, pues, imitadores de Dios, como hijos amados. Y caminad en el amor, como también Cristo nos amó, y se entregó por nosotros, en ofrenda y sacrificio flagrantes a Dios. Pero toda inmoralidad sexual, impureza o avaricia, no deben ser nombradas entre vosotros, como es propio de los santos¨. &amp;lt;br&amp;gt;La sencilla orden del verso 2 (¨Y andad en amor, como también Cristo nos amó¨) resume toda la obligación moral del hombre cristiano. Después de todo, el amor de Dios es el principio único y primordial que define completamente el deber del cristiano. ¨Todo lo que necesitas¨ es este tipo de amor. Romanos 13:8-10 dice, ¨El que ama a su prójimo, ha cumplido la ley. Los mandamientos se resumen en estas palabras: Amarás a tu prójimo; así que el amor es el cumplimiento de la ley¨. Gálatas 5:14 se hace eco de esta misma verdad: ¨Toda la ley se cumple en una sola palabra: amarás a tu prójimo como a ti mismo¨. De la misma manera Jesús enseñó que todas las leyes y profetas penden de dos principios básicos sobre el amor, como se explica en el primero y segundo mandamiento (Mat. 22: 38-40). En otras palabras, ¨el amor… es el vínculo con la perfección¨ (Col. 3:14NKJV). &amp;lt;br&amp;gt;Cuando el apóstol Pablo nos ordena caminar con amor, el contexto revela este concepto en términos positivos, al decirnos que seamos benignos unos con otros, misericordiosos, y nos perdonemos los unos a los otros (Ef. 4:32). El modelo de este amor desinteresado es Cristo, quien nos dio su vida para salvar a su pueblo del pecado. ¨No hay amor más grande que éste, que el que ofrece su vida por sus amigos¨ (Juan 15:13). Y ¨si Dios nos amó así, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. (1 Juan 4:11). &amp;lt;br&amp;gt;En otras palabras, el amor verdadero es siempre un sacrificio, una entrega, es misericordioso, compasivo, comprensivo, amable, generoso y paciente. Estas y muchas otras cualidades positivas y benévolas son las que las Escrituras asocian con el amor divino (Ver 1 Cor. 13:4-8). &amp;lt;br&amp;gt;Pero fijaos en el lado negativo, reflejado asimismo en el contexto de Efesios 5. La persona que verdaderamente ama a otros como Cristo nos ama debe rechazar todo tipo de amor falso. El apóstol Pablo nombra algunas des estas falsificaciones satánicas. Éstas incluyen la inmoralidad, la impureza y la codicia. El pasaje continúa: ¨ Que no exista la suciedad, las habladurías, ni las bromas pesadas fuera de lugar, y en vez de esto demos las gracias. Pues puedes estar seguro de que, todo aquél que es sexualmente sucio, impuro o codicioso(es decir, un idólatra) no tiene cabida en el reino de Cristo y de Dios. No dejes que nadie te mienta con palabras vacías, porque por estas cosas la ira de Dios cae sobre los hijos desobedientes. Así que no te asocies con ellos ¨ (VV. 4-7). &amp;lt;br&amp;gt;En nuestra generación la inmoralidad es el sustituto preferido del amor. El apóstol Pablo usa el término griego ''porneia'', el cual incluye todo tipo de pecado sexual. La cultura popular intenta desesperadamente difuminar la línea que separa el amor verdadero de la pasión inmoral. Pero dicha inmoralidad es una perversión total del amor verdadero, pues busca la auto gratificación, en lugar del bien de los demás. &amp;lt;br&amp;gt;La impureza es otra perversión diabólica del amor. Aquí Pablo emplea el término griego ''akatharsia'', el cual se refiere a todo tipo de suciedad e impureza. Específicamente, Pablo tiene en mente ¨la suciedad¨, ¨las habladurias¨ y ¨las bromas pesadas¨ que son las características particulares del compañerismo malvado. Este tipo de camaredería no tiene nada que ver con el amor verdadero, y el apóstol afirma llanamente que no tiene lugar en el camino del cristiano.&amp;lt;br&amp;gt;La codicia es otra corrupción del amor que se origina en el deseo narcisista de auto gratificación. Es justo lo contrario del ejemplo que dio Cristo cuando ¨se entregó a Sí Mismo por nosotros¨ (v.2). En el Verso 5 Pablo iguala la codicia con la idolatría. Una vez más esto no tiene lugar en el camino del hombre cristiano, y según el Verso 5, la persona que es culpable de tal pecado, ¨No tiene lugar en el reino de Cristo y de Dios”.&amp;lt;br&amp;gt;Tales pecados, como afirma Pablo, “ni siquiera deben ser nombrados entre vosotros, como es propio de los santos”(V.3). Con aquellos que practican estas cosas, nos dice, ¨No os relacionéis¨ (V.7).&amp;lt;br&amp;gt;En otras palabras, no estamos demostrando el amor verdadero a menos que seamos intolerantes con todas las perversiones populares del amor. &amp;lt;br&amp;gt;Estos días la mayoría de las charlas sobre el amor ignoran este principio. ¨El Amor¨ se ha vuelto a definir como una amplia tolerancia hacia el pecado, abrazando el bien y el mal por igual. Esto no es amor, es apatía. &amp;lt;br&amp;gt;El amor de Dios no es así en absoluto. Recordad, la manifestación suprema del amor de Dios es la Cruz, donde Cristo ¨Nos amó y se entregó por nosotros, una ofrenda y un sacrificio flagrantes a Dios (V.2). Aunque las Escrituras nos explican el amor de Dios en términos de sacrificio, expiación de los pecados y propiciación: ¨En esto reside el amor, no en que hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su hijo para que fuese la propiciación por nuestros pecados¨ (1 Juan 4:10). En otras palabras, Cristo se convirtió en un Sacrificio para desviar la ira de un dios ofendido. Lejos de perdonar nuestros pecados con una tolerancia benigna, Dios dio a su hijo como ofrenda por el pecado, para satisfacer su propia ira y justicia en la salvación de los pecadores. &amp;lt;br&amp;gt;Esto es el corazón del Evangelio. Dios manifiesta su amor de una manera que confirma su santidad, justicia y misericordia sin compromiso. El amor verdadero ¨no se regocija en hacer el mal, sino que se regocija en la verdad¨ (1 Cor. 13:6). Éste es el tipo de amor en el que se nos anima a caminar. Es un amor que primero es puro, y luego pacífico. &lt;br /&gt;
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&amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;lt;span id=&amp;quot;fck_dom_range_temp_1227036104015_614&amp;quot; /&amp;amp;gt;&amp;amp;lt;span id=&amp;quot;fck_dom_range_temp_1227036104015_532&amp;quot; /&amp;amp;gt; &lt;br /&gt;
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[[Category:Under_review]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Natalia19739</name></author>	</entry>

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		<id>http://www.gospeltranslations.org/wiki/True_Love/es</id>
		<title>True Love/es</title>
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				<updated>2008-11-20T11:33:23Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Natalia19739: &lt;/p&gt;
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&lt;div&gt;&amp;amp;nbsp;{{info}}¨Todo lo que necesitas es amor¨, esto cantaban los Beatles. Si hubiesen cantado sobre el amor de Dios, la declaración contendría un granito de verdad. Pero lo que la cultura popular suele denominar amor, no es en absoluto un amor auténtico: es un fraude total. Lejos de ser “todo lo que necesitas” es algo que debes evitar a toda costa. &amp;lt;br&amp;gt;El apóstol Pablo trata el mismo tema en Efesios 5: 1-3. Pablo escribió: ¨Sed, pues, imitadores de Dios, como hijos amados. Y caminad en el amor, como también Cristo nos amó, y se entregó por nosotros, en ofrenda y sacrificio flagrantes a Dios. Pero toda inmoralidad sexual, impureza o avaricia, no deben ser nombradas entre vosotros, como es propio de los santos¨. &amp;lt;br&amp;gt;La sencilla orden del verso 2 (¨Y andad en amor, como también Cristo nos amó¨) resume toda la obligación moral del hombre cristiano. Después de todo, el amor de Dios es el principio único y primordial que define completamente el deber del cristiano. ¨Todo lo que necesitas¨ es este tipo de amor. Romanos 13:8-10 dice, ¨El que ama a su prójimo, ha cumplido la ley. Los mandamientos se resumen en estas palabras: Amarás a tu prójimo; así que el amor es el cumplimiento de la ley¨. Gálatas 5:14 se hace eco de esta misma verdad: ¨Toda la ley se cumple en una sola palabra: amarás a tu prójimo como a ti mismo¨. De la misma manera Jesús enseñó que todas las leyes y profetas penden de dos principios básicos sobre el amor, como se explica en el primero y segundo mandamiento (Mat. 22: 38-40). En otras palabras, ¨el amor… es el vínculo con la perfección¨ (Col. 3:14NKJV). &amp;lt;br&amp;gt;Cuando el apóstol Pablo nos ordena caminar con amor, el contexto revela este concepto en términos positivos, al decirnos que seamos benignos unos con otros, misericordiosos, y nos perdonemos los unos a los otros (Ef. 4:32). El modelo de este amor desinteresado es Cristo, quien nos dio su vida para salvar a su pueblo del pecado. ¨No hay amor más grande que éste, que el que ofrece su vida por sus amigos¨ (Juan 15:13). Y ¨si Dios nos amó así, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. (1 Juan 4:11). &amp;lt;br&amp;gt;En otras palabras, el amor verdadero es siempre un sacrificio, una entrega, es misericordioso, compasivo, comprensivo, amable, generoso y paciente. Estas y muchas otras cualidades positivas y benévolas son las que las Escrituras asocian con el amor divino (Ver 1 Cor. 13:4-8). &amp;lt;br&amp;gt;Pero fíjaos en el lado negativo, reflejado asimismo en el contexto de Efesios 5. La persona que verdaderamente ama a otros como Cristo nos ama debe rechazar todo tipo de amor falso. El apóstol Pablo nombra algunas des estas falsificaciones satánicas. Éstas incluyen la inmoralidad, la impureza y la codicia. El pasaje continúa: ¨ Que no exista la suciedad, las habladurías, ni las bromas pesadas fuera de lugar, y en vez de esto demos las gracias. Pues puedes estar seguro de que, todo aquél que es sexualmente sucio, impuro o codicioso(es decir, un idólatra) no tiene cabida en el reino de Cristo y de Dios. No dejes que nadie te mienta con palabras vacías, porque por estas cosas la ira de Dios cae sobre los hijos desobedientes. Así que no te asocies con ellos ¨ (VV. 4-7). &amp;lt;br&amp;gt;En nuestra generación la inmoralidad es el sustituto preferido del amor. El apóstol Pablo usa el término griego porneia, el cual incluye todo tipo de pecado sexual. La cultura popular intenta desesperadamente difuminar la línea que separa el amor verdadero de la pasión inmoral. Pero dicha inmoralidad es una perversión total del amor verdadero, pues busca la auto gratificación, en lugar del bien de los demás. &amp;lt;br&amp;gt;La impureza es otra perversión diabólica del amor. Aquí Pablo emplea el término griego akatharsia, el cual se refiere a todo tipo de suciedad e impureza. Específicamente, Pablo tiene en mente ¨la suciedad¨, ¨las habladurias¨ y ¨las bromas pesadas¨ que son las características particulares del compañerismo malvado. Este tipo de camaredería no tiene nada que ver con el amor verdadero, y el apóstol afirma llanamente que no tiene lugar en el camino del cristiano.&amp;lt;br&amp;gt;La codicia es otra corrupción del amor que se origina en el deseo narcisista de auto gratificación. Es justo lo contrario del ejemplo que dio Cristo cuando ¨se entregó a Sí Mismo por nosotros¨ (v.2). En el Verso 5 Pablo iguala la codicia con la idolatría. Una vez más esto no tiene lugar en el camino del hombre cristiano, y según el Verso 5, la persona que es culpable de tal pecado, ¨No tiene lugar en el reino de Cristo y de Dios”.&amp;lt;br&amp;gt;Tales pecados, como afirma Pablo, “ni siquiera deben ser nombrados entre vosotros, como es propio de los santos”(V.3). Con aquellos que practican estas cosas, nos dice, ¨No os relacionéis¨ (V.7).&amp;lt;br&amp;gt;En otras palabras, no estamos demostrando el amor verdadero a menos que seamos intolerantes con todas las perversiones populares del amor. &amp;lt;br&amp;gt;Estos días la mayoría de las charlas sobre el amor ignoran este principio. ¨El Amor¨ se ha vuelto a definir como una amplia tolerancia hacia el pecado, abrazando el bien y el mal por igual. Esto no es amor, es apatía. &amp;lt;br&amp;gt;El amor de Dios no es así en absoluto. Recordad, la manifestación suprema del amor de Dios es la Cruz, donde Cristo ¨Nos amó y se entregó por nosotros, una ofrenda y un sacrificio flagrantes a Dios (V.2). Aunque las Escrituras nos explican el amor de Dios en términos de sacrificio, expiación de los pecados y propiciación: ¨En esto reside el amor, no en que hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su hijo para que fuese la propiciación por nuestros pecados¨ (1 Juan 4:10). En otras palabras, Cristo se convirtió en un Sacrificio para desviar la ira de un dios ofendido. Lejos de perdonar nuestros pecados con una tolerancia benigna, Dios dio a su hijo como ofrenda por el pecado, para satisfacer su propia ira y justicia en la salvación de los pecadores. &amp;lt;br&amp;gt;Esto es el corazón del Evangelio. Dios manifiesta su amor de una manera que confirma su santidad, justicia y misericordia sin compromiso. El amor verdadero ¨no se regocija en hacer el mal, sino que se regocija en la verdad¨ (1 Cor. 13:6). Éste es el tipo de amor en el que se nos anima a caminar. Es un amor que primero es puro, y luego pacífico.&lt;br /&gt;
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[[Category:Under_review]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Natalia19739</name></author>	</entry>

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		<id>http://www.gospeltranslations.org/wiki/True_Love/es</id>
		<title>True Love/es</title>
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				<updated>2008-11-19T08:04:51Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Natalia19739: &lt;/p&gt;
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&lt;div&gt;&amp;amp;nbsp;{{info}}Los Beatles cantaban ¨Todo lo que necesitas es amor¨. Si los Beatles hubiese cantado acerca del amor de Dios la declaración hubiera tenido un granito de verdad pero lo que usualmente se denomina por el nombre amor en la cultura popular no es para nada amor autentico. Esta declaración es un fraude total. Más allá de ¨todo lo que necesitas¨ es algo que desesperadamente necesitas evitar. &lt;br /&gt;
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El Apóstol Pablo hace el mismo énfasis en Efesios 5: 1-3. Pablo escribió: ¨Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. Pero fornicación y toda inmundicia o avaricia, no se debe nombrar entre vosotros, como conviene a santos¨. El simple mandamiento del verso 2 (¨Y andad en amor, como también Cristo nos amó¨) concluye a toda la obligación moral del hombre cristiano. Después de todo, el amor de Dios es el objetivo único y central que define completamente el deber de un cristianó. ¨Todo lo que necesitas¨ es este tipo de amor. Romanos 13:8-10 dice, ¨El que ama a su prójimo, ha cumplido la ley. Los mandamientos se resumen en estas palabras: Amarás a tu prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor¨. Gálatas 5:14 imita la mismísima verdad: ¨Porque toda ley en esta sola palabra se cumple: amarás a tu prójimo como a ti mismo¨. De la misma manera Jesús enseño que todas las leyes y profetas se basan en dos simples objetivos acerca del amor como se explica en el primero y segundo mandamiento (Mat. 22: 38-40). En otras palabras, ¨amor… que es el vínculo perfecto¨ (Col. 3:14NKJV). Cuando el Apóstol Pablo nos ordena caminar con amor, el contexto revela en términos positivos al hablarnos que seamos benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros (Ef. 4:32). El patrono para tal desinteresado amor es Cristo, quien nos dio su vida para salvar su pueblo del pecado. ¨Como ningún otro tiene un gran amor como este, que alguien descanse su vida por sus amigos¨ (Juan 15:13). Y ¨si Dios nos ha amado así debemos también nosotros amarnos unos a otros. (1 Juan 4:11). En otras palabras, el amor verdadero es siempre un sacrificio entregándose, misericordioso, compasivo, simpatizante, amable, generoso y paciente. Estas y muchas otras cualidades positivas y benévolo son las que las escrituras asocian con el amor divino (Ver 1 Cor. 13:4-8). Al mismo tiempo fíjese en el lado negativo, también visto en el contexto de Efesios 5. La persona que verdaderamente ama otros como Cristo nos ama debe negar todo tipo de amor falso. El Apóstol Pablo nombra algunas des estas falsificaciones satánicas. Las cuales incluyen inmortalidad, impureza y codiciosidad. El pasaje continúa: ¨ No exista la suciedad, habladurías, ni bromas pesadas que están fuera de razón, en vez demos las gracias. Por lo que puedes estar seguro de esto, todo aquel que es sexualmente sucio, no puro o es codicioso ese es un idolatra. No tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. No dejes que nadie te mienta con palabras vacías por que por estas cosas la furia de Dios sobre cae en los hijos desobedientes, el cual no asocies con ellos ¨ (VV. 4-7). La inmoralidad es a lo mejor la suplente favorita para el amor de nuestra generación. El Apóstol Pablo usa el término griego Porneia, el cual incluye todo tipo de pecado sexual. Las culturas populares desesperadamente intentan borrar las líneas entre el amor verdadero y la pasión inmortal. Pero toda dicha inmortalidad es una perversión total del amor verdadero porque busca gratificación a sí mismo en vez del bien de otros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La impureza es otra perversión diabólica del amor. De este modo el Apóstol Pablo implica el término griego Akatharsia, el cual se refiere a cada tipo de suciedad e impureza. Específicamente, Pablo tiene en mente ¨suciedad¨, ¨habladurias¨ y ¨bromas pesadas¨ el cual son las características particulares de compañía maligna. Ese tipo de compañerismo no tiene nada relacionado con el amor verdadero el cual el Apóstol dice claramente que este tipo de amor no anda en los caminos del hombre cristiano. La codicia es aun otro corrupción de amor que sobre sale del deseo narcisista por la gratificación propia. Es exactamente lo opuesto del ejemplo de Cristo cuando ¨se entregó a sí mismo por nosotros¨ (v.2). En el Verso 5 el Apóstol Pablo equivale la codicia con la idolatría. Una vez más esto no tiene lugar en los caminos del hombre cristiano y de acuerdo al Verso 5, la persona que es culpable de dichos pecados, el Apóstol Pablo dice, ¨No debe ser nombrado entre nosotros, como es un pecador¨ (V.3). Aquellos que practican tal cosa, nos dice, ¨No te relaciones con aquellos¨ (V.7). En otras palabras, no estamos demostrando amores verdaderos amenos que seamos intolerantes de todas las perversiones populares del amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mayoría de las pláticas acerca del amor durante estos días ignoran este objetivo. ¨Amor¨ se ha vuelto a definir como una tolerancia amplia que sobre pasa el pecado y abarca el bien y similitudes diabólicas. Esto no es amor mas bien es apatía. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El amor de Dios no se parece en lo absoluto. Recuerde, la manifestación más importante del amor de Dios es la Cruz, donde Cristo ¨Nos amo y se entrego a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante (V.2). Aunque los escritos nos explica el amor de Dios en términos de sacrificio, expiación por el pecado y propiciación: ¨En esto se encuentra el amor, no que hemos amado a Dios pero el nos amó y envió a su hijo para que fuese la propiciación por nuestros pecados¨ (1 Juan 4:10). A cambio de perdonar nuestros pecados con tolerancia benigna, Dios dio su hijo como una ofrenda por el pecado, para satisfacer su propia furia y justicia en la salvación de los pecadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De esta forma es el corazón de un cristiano. Dios manifiesta su amor de una manera que levanta su santidad y justicia sin compromiso. El amor verdadero ¨no se regocija al hacer el mal, pero regocija con la verdad¨ (1 Cor. 13:6). De este tipo de amor es un la cual debemos caminar. Es un amor que al principio es puro luego es pacifico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;lt;span id=&amp;quot;fck_dom_range_temp_1227036104015_614&amp;quot; /&amp;amp;gt;&amp;amp;lt;span id=&amp;quot;fck_dom_range_temp_1227036104015_532&amp;quot; /&amp;amp;gt;&lt;br /&gt;
 [[Category:Under review]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Natalia19739</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://www.gospeltranslations.org/wiki/The_Blood_of_the_Lamb/es</id>
		<title>The Blood of the Lamb/es</title>
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				<updated>2008-11-11T18:09:04Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Natalia19739: &lt;/p&gt;
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&lt;div&gt;{{La sangre del/los cordero/s}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Sin derramamiento de sangre no hay perdón de los pecados”, reza la epístola a los Hebreos (9:22). La mayor parte de esta epístola trata de cómo Cristo cumplió las esperanzas y aspiraciones del Antiguo Testamento, especialmente en relación al sistema expiatorio de la Antigua Israel. Pero para los lectores modernos que nunca han visto un sacrificio y no creen en las categorías del Antiguo Testamento, esto es como saltar a la comba. ¿Qué tiene que ver la matanza de animales con el perdón de los pecados?&amp;lt;br&amp;gt;Se explica extensamente en el libro Levítico, que empieza con una larga sección que ilustra cómo ofrecer diferentes clases de sacrificio y lo que cada uno consigue (cap.1 –7). Sin embargo, debemos empezar por algo mucho anterior a esto para entender el Levítico y su noción básica del sacrificio. &amp;lt;br&amp;gt;Génesis 18 cuenta cómo un día tres hombres visitaron a Abraham. No tenía ni idea de quienes eran, pero como era un hombre muy hospitalario, Abraham organizó un banquete espléndido para ellos. Su mujer Sara horneó una pila de pan fresco, mientras que él ofreció un joven ternero, al que sus sirvientes mataron y cocinaron para los visitantes. No se nos dice que les diera vino pero, siendo sin duda alguna un importante elemento, también se les serviría a los importantes invitados. Más tarde Abraham descubriría quienes eran sus visitantes — ¡el Señor y dos ángeles!&amp;lt;br&amp;gt;Aunque este episodio no está considerado como un sacrificio, sin duda nos da una pista de la dinámica básica del sacrificio. En un sacrificio, Dios es el invitado más importante: Se honra su presencia ofreciéndole estos artículos — carne, pan y vino— que se servían únicamente en ocasiones especiales. Comer carne era un lujo raro en los tiempos del Antiguo Testamento, y sin duda el vino también se reservaba para las grandes ocasiones. &amp;lt;br&amp;gt;Los antiguos vecinos de Israel veían el sacrificio como un banquete para los dioses, pero el Antiguo Testamento rechaza esta idea con indignación. Es Dios el que proporciona alimento al hombre (Gen. 1:29), y no al revés. Salmo 20:10, 12 lo expresa bien:&amp;lt;br&amp;gt;Cada bestia del bosque es mía,&amp;lt;br&amp;gt;el ganado de mil colinas…&amp;lt;br&amp;gt;Si tuviera hambre, no te lo diría,&amp;lt;br&amp;gt;pues el mundo y su riqueza me pertenecen. &amp;lt;br&amp;gt;¿Entonces qué sentido tenían los inmensos banquetes delante del tabernáculo y más tarde en las límites del templo? Los primeros sacrificios que aparecen en la Biblia son ofrecidos por Caín y Abel. Éstos se mencionan justo después de la expulsión de Adán y Eva del jardín del Edén, donde habían disfrutado paseando con Dios a la fresca. Excluidos del jardín, fueron privados del privilegio de esta intimidad con Dios. Así que uno de los motivos para el sacrificio sugerido por esta historia es que el sacrificio permite al hombre renovar la camaradería con Dios. &amp;lt;br&amp;gt;Pero éste se debe ofrecer con la actitud adecuada. Caín ofreció algunas de las frutas del suelo, mientras que Abel &amp;quot;trajo las piezas más tiernas de su rebaño y sus porciones de grasa&amp;quot; (Gen. 4:4), es decir, los mejores pedazos de sus animales más valiosos. Dios aceptó esto último aunque no así lo primero. Aquí nos percatamos de una de las características más importantes del sacrificio: los animales deben ser jóvenes y sanos, no decrépitos y viejos. El cordero de Pascua debía ser impecable y de sólo un año. Repetidamente, las leyes del sacrificio del Levítico insisten en que los animales implicados no deben tener “ninguna mancha”. La historia de Caín y Abel muestra lo que ocurrirá si se ignora esto: “no serán aceptados” (Lev. 22:25; ver también 19:7; 22:20). &amp;lt;br&amp;gt;Después de la caída, el mundo fue tragado por una avalancha de pecado, especialmente asesinatos y violencia. Dios se queja de que el pecado es inherente en el hombre: &amp;quot;toda la intención de los pensamientos de su corazón estaban continuamente llenos de maldad&amp;quot; (Gen. 6:5). “La tierra estaba corrompida a ojos de Dios, y la tierra estaba llena de violencia” (6:11). Así que Dios envió el diluvio para aniquilar la humanidad pecadora y empezar de nuevo con Noé, el único hombre &amp;quot;de su generación que era piadoso y sin pecado&amp;quot; (6:9). &amp;lt;br&amp;gt;Cuando más tarde Noé salió del arca, su primer acto fue construir un altar y ofrecer un sacrificio. Uno podría suponer que éste era un mero acto de agradecimiento por salvarse de la destrucción misma, pero el texto indica que consiguió mucho más. “Cuando el SEÑOR olió el agradable aroma, el SEÑOR dijo de corazón, ‘Nunca más maldeciré a la tierra a causa del hombre, pues la intención del corazón del hombre es malvada desde su juventud’&amp;quot; (8:21). En otras palabras, aunque el carácter malvado del hombre no ha cambiado (ver 6:9), la actitud de Dios hacia el pecado humano sí lo ha hecho. Nunca más castigará al mundo con un diluvio. ¿Por qué? Por el agradable aroma del sacrificio ofrecido por Noé (8:21). El sacrificio, según Génesis 8, enfría por tanto la ira de Dios hacia el pecado humano. Que los sacrificios de animales producen un aroma agradable para Dios es un refrán frecuente en el Levítico 1–7. &amp;lt;br&amp;gt;¿Pero por qué el sacrificio animal es tan efectivo para aplacar la ira de Dios? El relato de la ofrenda de Isaac por parte de Abraham nos da una pista del porqué. Génesis 22 cuenta cómo Dios probó a Abraham pidiéndole que sacrificara su posesión más preciada, a saber, su único hijo Isaac. Abraham no sabía que esto era una prueba — para él era mortalmente serio. Así que en el último minuto, justo cuando Abraham estaba a punto de cortar la garganta a Isaac, el ángel del SEÑOR le ordenó que parase: &amp;quot;pues ahora sé que temes a Dios&amp;quot; (22:12). Entonces Abraham miró hacia arriba, vio un carnero, y se lo ofreció en lugar de Isaac. &amp;lt;br&amp;gt;Esta historia muestra que si uno está dispuesto a obedecer a Dios totalmente, Dios aceptará un animal en lugar del devoto. Isaac era el futuro de Abraham, y Abraham estaba dispuesto a ofrecerlo a Dios, aún así Dios se contentó con un carnero. Aquí se nos ilustra la idea de la expiación substitutiva. Todavía aparece más claro en las leyes del Levítico, donde una característica esencial de cada sacrificio es colocar la mano del devoto en la cabeza del animal. Esta acción declara que el animal está tomando el lugar del devoto. El devoto se está ofreciendo totalmente a Dios identificándose con el animal: el animal muere en lugar del creyente. &amp;lt;br&amp;gt;En Levítico 1–7, se discuten cuatro clases diferentes de sacrificio animal. El énfasis de estos capítulos se sitúa en cómo llevar a cabo distintos tipos de sacrificio. Ahora nos debemos centrar en las características que distinguen un tipo de sacrificio de otro. La ofrenda de la cremación (Lev. 1) era única en el sentido de que era el único sacrificio en el que el animal entero era cremado en el altar. Aquí se representa la total consagración del devoto al servicio de Dios. Al mismo tiempo, es una expiación (Lev. 1:4) para el creyente. En lugar de “llevar a cabo una expiación” sería más exacto decir “pagar un rescate”, una frase utilizada en Derecho, según el cual un ofensor que podría enfrentarse a la pena de muerte era liberado con el pago de los daños (por ejemplo, Ex. 21:30).&amp;lt;br&amp;gt;La ofrenda de paz (Lev. 3) era probablemente el más popular de los sacrificios del Antiguo Testamento, ya que era el único en el que el devoto que donaba el animal recibía una porción de carne (habitualmente, sólo los sacerdotes comían la carne sacrificada). La ofrenda de paz podía ser ofrecida espontáneamente como un acto de agradecimiento a Dios, pero también podía ser ofrecida cuando hacías una promesa, pidiendo a Dios que hiciera algo por ti, o cuando esa plegaria era respondida. &amp;lt;br&amp;gt;La ofrenda del pecado (Lev. 4) era peculiar en el sentido en que parte de la sangre del animal era esparcida en el altar o salpicada dentro del tabernáculo o el templo. Esta sangre limpiaba de pecado el interior del tabernáculo. El pecado no sólo lo hace a uno culpable delante de Dios o Le hace enfadar, también convierte a los lugares y las personas en impuros y por lo tanto indignos para que Dios more en ellos. Al manchar el altar de sangre o salpicarla en el interior del templo, estos objetos eran purificados de contaminación. Al mismo tiempo, al pecador que había causado la contaminación por sus fechorías se le perdonaban sus pecados y se purificaba su contaminación. La purificación hacía posible que Dios volviera a entrar el templo y viviera dentro del creyente. &amp;lt;br&amp;gt;Finalmente, estaba la ofrenda de la culpa (Lev. 5:14–6:7), que expresaba la idea de que ciertos actos nos ponen en deuda con Dios. Estos pecados sólo pueden ser expiados con el sacrificio de un costoso carnero. Aunque se discute brevemente en Levítico, el sacrificio es de vital importancia en Isaías 53, donde al sirviente sufridor se le llama la ofrenda de la culpa (v. 10; ver la VEI, “ofrenda por el pecado”), que sufre por nuestras transgresiones (vv. 5–6). Como este capítulo describe de forma más completa el papel expiatorio de Jesús, es esencial para la comprensión de la muerte de Jesús en el Nuevo Testamento. &amp;lt;br&amp;gt;En general, la imaginería del sacrificio impregna la interpretación de la cruz en el Nuevo Testamento. Cuando Juan Bautista dijo “Contemplad el cordero de Dios, que elimina el pecado del mundo” (Juan 1:29), probablemente veía a Jesús como el cordero de Pascua, una imagen que también utiliza Pablo cuando habla de “Jesús, nuestro cordero de Pascua” (1 Cor. 5:7). También es visto como el sacrificio supremo de la cremación, una idea a la que se alude en pasajes tan conocidos como Juan 3:15 y Romanos 8:32: “Aquél que no perdonó a su propio hijo y en su lugar nos lo ofreció a todos nosotros”. Marcos 10:45 describe el Hijo del Hombre como el sirviente por excelencia, que ofreció “su vida como rescate por otras”. 1 Juan 1:7 retoma la imaginería de la ofrenda del pecado cuando dice que “la sangre de Jesús, su Hijo, nos purifica de todo pecado”. Para la epístola a los Hebreos Jesús es el Sumo Sacerdote supremo, que a través de Su muerte logra todos los objetivos a los que apuntaba el sistema expiatorio del Antiguo Testamento (ver Heb. . 9:1–14). &amp;lt;br&amp;gt;Por último, deberíamos observar que la muerte de Jesús no agota el significado del sistema expiatorio para el cristiano. También se espera de nosotros que sigamos los pasos de Jesús y compartamos Su sufrimiento (1 Pedro 2:21–24). Así que a nosotros también se nos anima a que “presentemos nuestros cuerpos como un sacrificio viviente” (Rom. 12:1). Pablo, presintiendo su propia muerte, lo compara con ser “vertido como una ofrenda líquida”, es decir, como se vertía el vino en el altar con el sacrificio animal (ver también Fil. 2:17; 2 Tim. 4:6). En este sentido las antiguas formas de devoción hoy nos deberían inspirar nuestra consagración.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Natalia19739</name></author>	</entry>

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		<title>Battling the Unbelief of Lust/es</title>
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				<updated>2008-11-05T18:04:45Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Natalia19739: &lt;/p&gt;
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&lt;div&gt;{{InProcess|user=Natalia19739|date=}} &lt;br /&gt;
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1 Tesalónicos 4:1-8 &amp;lt;br&amp;gt;Definición Bíblica de Lujuria&amp;lt;br&amp;gt;Empecemos con la definición bíbilica de lujuria. La lujuria es un deseo sexual que deshonra a su objeto y desprecia a Dios. Déjame mostrarte de qué texto actual extraigo esta definición. &amp;lt;br&amp;gt;Comparando las Traducciones&amp;lt;br&amp;gt;El Verso 2 del RSV va dirigido a los hombres de Tesalónica y dice que cada uno de vosotros sabe cómo tomar a una esposa por sí mismo en santidad y honor, no en la pasión de la lujuria como paganos que no conocen a Dios. &amp;lt;br&amp;gt;Pero la NVI afirma que cada uno de vosotros debería aprender a controlar su propio cuerpo de una manera sagrada y honorable, no con una lujuria pasional como paganos que no conocen a Dios.&amp;lt;br&amp;gt;La NBEA sostiene que cada uno de vosotros sabe cómo dirigir su propio barco en santificación y honor, no en la pasión lujuriosa, como los Gentiles que no conocen a Dios. Yo creo que el RSV es el que mejor capta el significado. &amp;lt;br&amp;gt;[Razones: 1) el paralelismo en 1 Corintios 7:2; 2) el significado de ktasthai es generalmente “tomar” o “adquirir”, y no “controlar” o “poseer”; 3) “barco” en conexión con “honor” en 1 Pedro 3:7 se refiere a la esposa; 4) heautou – “el suyo propio” – parece ser tajante y encajaría con novia o esposa antes que con cuerpo; 5) la NVI y la NBEA no tienen sentido, porque dicen en efecto, “aprended a controlar vuestro cuerpo … no en la lujuria pasional”. Puedes tomar a una mujer en la lujuria pasional, pero no puedes controlar tu cuerpo en la lujuria pasional]. &amp;lt;br&amp;gt;Pero en lugar de entrar en detalladas discusiones sobre esto, creo que os puedo mostrar el significado de lujuria aquí en todas estas traducciones. &amp;lt;br&amp;gt;Lo Contrario a la Santidad y el Honor&amp;lt;br&amp;gt;Observad que los versos 4 y 5 dicen de hacer algo de una manera pero no de otra. Toma una esposa (o controla tu cuerpo/barco) “en santidad y honor, NO en la pasión de la lujuria”. ¿Véis el contraste? “en santidad y honor NO en la pasión de la lujuria”. De manera que la pasión de la lujuria es lo contrario a la santidad y el honor. De aquí es de donde obtengo la definición de lujuria. &amp;lt;br&amp;gt;El deseo sexual de por sí es bueno. Dios lo creó al principio de todo. Tiene su lugar adecuado. Pero fue creado para ser gobernado, o regulado, o guiado, por dos cuestiones: el honor hacia la otra persona y la santidad hacia Dios. La lujuria es en lo que se convierte el deseo sexual cuando ese honor y esa santidad están ausentes.&amp;lt;br&amp;gt;La Lujuria Deshonra a su Objeto&amp;lt;br&amp;gt;Tomemos, por ejemplo, el honor. Dios estableció una relación llamada matrimonio. En él un hombre y una mujer hacen un pacto de por vida para honrarse el uno al otro con fidelidad y amor. El deseo sexual es el sirviente y la chispa de ese lazo pactado de honor mutuo. &amp;lt;br&amp;gt;Por tanto, decirle a otra persona, quiero que satisfagas mi deseo sexual, pero no te quiero como un compañero convenido en el matrimonio, básicamente significa: quiero usar tu cuerpo para obtener placer, pero como persona no te quiero. Y eso es deshonroso y por tanto lujurioso. La lujuria es el deseo sexual menos el compromiso de honrar a la otra persona. &amp;lt;br&amp;gt;La Lujuria Desprecia a Dios&amp;lt;br&amp;gt;Pero eso no es todo. El texto dice, toma a una esposa (o controla tu cuerpo/barco) “en santidad… no en la pasión de la lujuria”. La santidad tiene que ver con Dios – es algo que le pertenece a él exclusivamente. Así que el verso 5 continúa diciendo: “No en la pasión de la lujuria como paganos que no conocen a Dios”. &amp;lt;br&amp;gt;Conocer a Dios y actuar en consecuencia evita que el deseo sexual se convierta en lujuria. Mirad el verso 8: “Por tanto quienquiera que desprecie esto [la llamada de la santidad], no desprecia al hombre sino a Dios, que te da su Espíritu Santo”. El tema raíz de la lujuria es la consideración hacia Dios. La santidad es vivir teniendo a un Dios sagrado en alta estima. &amp;lt;br&amp;gt;La lujuria es lo contrario. La lujuria es un deseo sexual que no está regulado, gobernado ni guiado por una alta consideración hacia Dios. &amp;lt;br&amp;gt;Dios creó la sexualidad. La creó para que fuera algo bueno y bello. La creó por el bien de sus criaturas. Sólo él posee la sabiduría y el derecho de mostrarnos cómo usarla para su gloria y para nuestro bien. La lujuria es en lo que se convierte el deseo sexual cuando le damos rienda suelta y despreciamos a Dios. &amp;lt;br&amp;gt;Resumiendo, la lujuria es un deseo sexual que deshonra a su objeto y desprecia a Dios. Es la corrupción de algo bueno debido a la ausencia de un compromiso honorable y a la ausencia de una alta consideración hacia Dios. Si tu deseo sexual no está guiado por el respeto hacia el honor de los demás y la consideración hacia la santidad de Dios, entonces es lujuria. &amp;lt;br&amp;gt;Reflexionando sobre el Peligro de la Lujuria&amp;lt;br&amp;gt;Esa es la definición. Ahora el siguiente problema es ¿Y QUÉ? ¿Por qué es esto un gran problema? ¿No es el pecado sexual, en especial cuando sólo es un deseo y no un acto, un pecado en minúsculas? ¿No deberíamos proseguir con las armas nucleares y la justicia social? Supongo que habrás conocido personas así. Dicen, las actitudes sexuales y el comportamiento sexual son una cuestión de piedad personal relativamente insignificantes. Lo que cuenta es si boicoteas a compañías en Sudáfrica y te opones a los sistemas de defensa de la Guerra de las Galaxias. Dormir con cualquiera simplemente no tiene importancia si eres un piquete de Honeywell; y hojear el Playboy es totalmente insignificante si vas de camino hacia las negociaciones de paz en Ginebra. &amp;lt;br&amp;gt;Esta es la manera de razonar de una mente humana religiosa cuando ha dejado de lado una alta consideración hacia Dios. Pero esto no es lo que Dios ha dicho. ¿Cuál es la opinión de Dios respecto a la importancia de tu vida sexual? ¿Es un problema considerable?&amp;lt;br&amp;gt;El Verso 6 dice, “que ningún hombre transgreda y haga daño a su hermano en este asunto, porque el Señor es un vengador de todas estas cosas, como te hemos avisado solemnemente”. &amp;lt;br&amp;gt;Esto significa que las consecuencias de la lujuria serán peores que las consecuencias de una guerra nuclear. Todo lo que puede hacer una guerra nuclear es matar a gente. Y Jesús dijo, “No temáis a aquellos que matan al cuerpo y después ya no pueden hacer nada más. Pero os avisaré sobre a quién debéis temer. Temed a aquél que después de matar tiene el poder de ir al infierno” (Lucas 12:4-5). En otras palabras, la venganza de Dios es mucho más temible que la aniquilación en la tierra. Y según 1 Tesalónicos 4:6, la venganza de Dios caerá sobre aquellos que desprecien el aviso contra la lujuria. &amp;lt;br&amp;gt;Lujuria y Seguridad Eterna&amp;lt;br&amp;gt;El pasado septiembre hablé a la comunidad estudiantil del Instituto Cristiano Wheaton. Como tópico escogí, “Diez lecciones para luchar contra la lujuria”. La lección número 6 era, “Reflexionar sobre el peligro eterno de la lujuria”. &amp;lt;br&amp;gt;Mi texto sobre este tema era Mateo 5:28-29, donde Jesús dice, “Todo aquél que mira a una mujer lujuriosamente ya ha cometido adulterio con ella en su corazón. Si tu ojo derecho te incita a pecar, sácatelo y tíralo; es mejor que pierdas uno de tus miembros a que tu cuerpo entero sea lanzado al infierno”. Yo resalté que Jesús dijo que el cielo y el infierno juegan un papel importante respecto a lo que haces con tus ojos y los pensamientos de tu imaginación.&amp;lt;br&amp;gt;Después del mensaje, uno de los estudiantes se acercó a mí y me preguntó, “¿Entonces está diciendo que una persona puede perder su salvación?”&amp;lt;br&amp;gt;Ésta es exactamente la misma respuesta que obtuve yo unos años atrás cuando me enfrenté a un hombre que estaba viviendo una situación de adulterio. Intenté comprender su situación y le rogué que volviera con su mujer. Entonces dije, “Sabes, Jesús dice que si no luchas contra este pecado con el tipo de seriedad que está dispuesta a sacarte un ojo, irás al infierno y sufrirás allí para siempre”. &amp;lt;br&amp;gt;Me miró totalmente sorprendido, como si nunca hubiese oído nada parecido en su vida, y dijo, “¿Quieres decir que una persona puede perder su salvación?”&amp;lt;br&amp;gt;Por eso he aprendido una y otra vez por experiencias de primera mano que hay muchos cristianos practicantes que tienen una visión de la salvación que la desconecta de la vida real, y anula los avisos de la Biblia y coloca a la persona pecadora que declara ser cristiana más allá del alcance de las amenazas bíblicas. Y esta doctrina está tranquilizando a muchos que van de camino al infierno.&amp;lt;br&amp;gt;Jesús dijo, si no luchas contra la lujuria, no irás al cielo. &amp;lt;br&amp;gt;Hay menos probabilidades de que el mundo estalle por un millar de bombas. Si no luchas contra la lujuria, no irás al cielo (1 Pedro 2:11; Colosales 3:6; Galateos 5:21; Corintios 6:10; Hebreos 12:14).&amp;lt;br&amp;gt;La Fe Justificadora es una Fe que Lucha contra la Lujuria &amp;lt;br&amp;gt;¿No somos salvados por la fe – al creer en Jesucristo? ¡Sí que lo somos! Aquellos que perseveran en la fe serán salvados (Mateo 24:13; 1 Corintios 15:3; Colosales 1:23; 2 Tesalónicos 2:13). ¿Cómo puedes aspirar a la vida eterna? Pablo ofrece la respuesta en 2 Timoteo 6:12 – “Lucha la buena lucha de la fe: aspira a la vida eterna”.&amp;lt;br&amp;gt;Esto nos conduce hacia nuestra cuestión principal esta mañana – mostrar que la lucha contra la lujuria es una batalla contra la incredulidad. Y la lucha por la pureza sexual es la lucha de la fe. &amp;lt;br&amp;gt;El Gran Error Que Se Debe Rebatir&amp;lt;br&amp;gt;El gran error que intento rebatir en estos mensajes es el error que dice: la fe en Dios es una cosa y la lucha por la santidad es otra. La fe te lleva al cielo y la santidad te consigue recompensas. Obtienes tu justificación a través de la fe, y obtienes tu santificación a través de tus obras. Empiezas la vida cristiana en el poder del Espíritu, y sigues adelante con los esfuerzos de la carne. Este es el gran error evangélico de nuestros días. La batalla por la obediencia es opcional, dicen, porque para la salvación sólo es necesario tener fe. &amp;lt;br&amp;gt;Nuestra respuesta: la batalla por la obediencia es absolutamente necesaria para la salvación porque ES la batalla de la fe. La batalla contra la lujuria es absolutamente necesaria para la salvación porque es la batalla contra la incredulidad. La fe sola evita el infierno y la fe que evita el infierno evita la lujuria. &amp;lt;br&amp;gt;Un Evangelio Más Grande &amp;lt;br&amp;gt;Espero que veas que este es un evangelio más grande que el otro. Es el evangelio de la victoria de Dios sobre el pecado, no sólo su tolerancia del pecado. Es el evangelio de los Romanos 6:14: “El pecado no tendrá dominio sobre ti, pues no estás regido por la ley sino por la gracia” ¡Gracia Todopoderosa! ¡Gracia Soberana!&amp;lt;br&amp;gt;Él tiene el poder de perdonar el pecado,&amp;lt;br&amp;gt;Él libera al prisionero;&amp;lt;br&amp;gt;Su sangre puede limpiar al más sucio, &amp;lt;br&amp;gt;Su sangre me acogió. &amp;lt;br&amp;gt;Benditos sean los puros de corazón, pues ellos verán a Dios. Esta es la petición de Dios y este es el regalo de Dios. Todo está lleno de gracia. Por eso la única lucha que peleamos es la lucha de la fe – la lucha para permanecer por completo en la gracia de Dios – para estar tan satisfechos con la Gloria de Dios – que la tentación del pecado pierde su poder sobre nosotros. &amp;lt;br&amp;gt;La batalla contra la lujuria es la batalla contra la incredulidad. Los versos cruciales aquí son los versos 5 y 8. Sólo tenemos tiempo para mirar el verso 5.&amp;lt;br&amp;gt;El Conocimiento de Dios &amp;lt;br&amp;gt;En el verso 5 Pablo dice, “… no en la pasión de la lujuria como paganos [los Gentiles] que no conocen a Dios”. ¿Ves lo que implica esto en relación a la raíz de la lujuria? No conocer a Dios es la raíz de la lujuria. Toma una esposa (o: controla tu cuerpo) no en la pasión de la lujuria porque eso es lo que hacen las personas que no conocen a Dios. &amp;lt;br&amp;gt;Pablo no quiere decir que un mero conocimiento directo de Dios supere la lujuria. En Marcos 1:24 Jesús está a punto de expulsar un demonio de un hombre, cuando el espíritu impuro exclama, “Yo sé quién eres, ¡el Sagrado de Dios!” En otras palabras, Satán y sus huestes tienen un conocimiento muy preciso de Dios y Jesús, pero este no es el tipo de conocimiento que Pablo tiene en mente aquí. &amp;lt;br&amp;gt;El conocimiento que tiene aquí en mente es el conocimiento de Dios descrito en 2 Corintios 4:6-“la luz del conocimiento de la Gloria de Dios en la cara de Cristo” (ver Galateos 4:8; 1 Corintios 2:14; 2 Pedro 1:3-4). Es el conocimiento de la grandeza, el valor, la gloria, la gracia, y el poder de Dios. Es un conocimiento que te aturde, y te hace humilde. Es un conocimiento que te gana y te abraza. &amp;lt;br&amp;gt;Es el tipo de conocimiento que no tienes cuando dices así, así en el Coro del Aleluya o refunfuñas al borde del Gran Cañón. Oyendo no oyen y viendo no ven. No es ese tipo de conocimiento. Viene como lo hizo para Lidia cuando el Señor abrió los ojos de su corazón. En un momento crees que estallarás con su riqueza, y de repente hay un abismo que te impulsa a querer más. Es el conocimiento al que llamamos fe- la seguridad de las cosas esperadas por la convicción de las cosas no vistas. &amp;lt;br&amp;gt;Es un conocimiento que es tan real, tan precioso, tan satisfactorio para tu alma, que cualquier pensamiento, cualquier actitud, cualquier emoción, cualquier adicción que amenaza con desbancar este conocimiento será atacada con toda la fuerza spiritual de una vida amenazada. Esta es la lucha de la fe que ruge en el alma devota cuando la lujuria aparta la mente de Dios. &amp;lt;br&amp;gt;Los Puros Verán A Dios&amp;lt;br&amp;gt;Concluyo con una ilustración de un artículo en Leadership (Otoño 1982). No estaba firmado, pero fue escrito por un pastor que durante diez años estuvo ligado a la lujuria. Cuenta la historia de lo que finalmente lo liberó. Es una confirmación tan rotunda de lo que estoy intentando decir que quiero citar el párrafo clave.&amp;lt;br&amp;gt;Se topó con un libro de François Mauriac, Lo que creo. En él Mauriac admitía cómo la plaga de la culpa no lo había liberado de la lujuria. Concluye que existe una razón poderosa para buscar la pureza, la que Cristo ofreció en sus Beatitudes: “Benditos sean los puros de corazón, pues ellos verán a Dios”.&amp;lt;br&amp;gt;El pensamiento me golpeó como una campana tocada en una sala oscura y silenciosa. Hasta ahora, ninguno de los argumentos espantosos y negativos contra la lujuria había logrado mantenerme alejado de ella… Pero aquí había una descripción de lo que me estaba perdiendo al continuar albergando la lujuria: estaba limitando mi propia intimidad con Dios. El amor que él ofrece es tan transcendental y poseedor que requiere que nuestras facultades se purifiquen y limpien antes de que podamos contenerlo. ¿Podía él, en realidad, substituir otra sed y otra hambre por la que yo nunca había calmado? ¿El Agua Viva apagaría de algún modo la lujuria? Ese era el juego de la fe (pp. 43-44).&amp;lt;br&amp;gt;No era un juego. No puedes perder cuando te acoges a Dios. Él lo descubrió en su propia vida, y la lección que aprendió tiene toda la razón:&amp;lt;br&amp;gt;La manera de luchar contra la lujuria es alimentar la fe con el conocimiento de un Dios irresistiblemente glorioso. &amp;lt;br&amp;gt;¿Conoces a Dios esta mañana? ¿Estás creciendo semana tras semanas en el conocimiento de la grandeza de Dios? ¿Meditas sobre su Palabra día y noche? ¿Examinas los cuadros de su Hijo en los evangelios? ¿Lees libros sólidos sobre su carácter y su comportamiento? ¿Miras a todas las cosas a tu alrededor como su creación? ¿Rezas por un corazón sensible que pueda embelesarse por la revelación de su gloria?&amp;lt;br&amp;gt;Os animo a realizar estos compromisos ahora por el bien de vuestra propia alma y por la Gloria de Dios.&amp;amp;nbsp;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{info|Luchando contra la incredulidad de la lujuria}}&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Natalia19739</name></author>	</entry>

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		<id>http://www.gospeltranslations.org/wiki/The_Messenger/es</id>
		<title>The Messenger/es</title>
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				<updated>2008-10-29T08:37:39Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Natalia19739: &lt;/p&gt;
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&lt;div&gt;{{InProcess|user=|date=}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{info|El Mensajero}}El Mensajero&amp;lt;br&amp;gt;El omnipresente logo que aparece en la pegatina de las ventanas de casi todas las floristerías de América, indicando el servicio de E.F.T. (Entrega de Flores por Telégrafo)¹, muestra la imagen de la deidad mitológica a la que los romanos llaman Mercurio y los griegos Hermes. Mercurio (o Hermes) es representado con alas en el casco y alas en los pies. Estas alas eran usadas para alcanzar una velocidad sobrehumana, un atributo imprescindible para la deidad descrita como el “mensajero de los dioses”. &amp;lt;br&amp;gt;El término “hermenéutica” contiene la misma raíz que utiliza el nombre del homólogo griego de Mercurio, Hermes. La raíz significa la entrega de un “mensaje”. Cuando leemos la Biblia, no creemos encontrar la sabiduría Olímpica de Zeus o Júpiter, sino la misma Palabra del Dios Más Alto. La Biblia es la palabra divina o el “mensaje” de Dios. Es el mensaje de Dios porque pertenece a Dios y viene de Dios. El Cristianismo Ortodoxo afirma lo infalible del mensaje divino y la inspiración de los autores humanos que Dios utilizó para entregar ese mensaje. Los profetas y apóstoles no originaron el mensaje; ellos eran simplemente el vehículo del mensaje, o los mensajeros nombrados por Dios. (Es irónico que el apóstol Pablo fue confundido una vez con el mismo Hermes). &amp;lt;br&amp;gt;El problema al que nos enfrentamos respecto a la interpretación bíblica es que, aunque el mensaje es infalible y los mensajeros están inspirados, los recipientes del mensaje no son ni infalibles ni están inspirados (a menos que creas en la infalibilidad de la iglesia – que sólo mueve el problema un paso más allá). Antes o después el mensaje nos llega, y podemos malinterpretar el mensaje y a los mensajeros. &amp;lt;br&amp;gt;Por este motivo contamos con una ciencia llamada hermenéutica – para ayudarnos a obtener ''la'' interpretación correcta del mensaje bíblico. Observad que he dicho la interpretación correcta, no una interpretación correcta. He utilizado el artículo definido y no el indefinido. Mi razonamiento aquí es que aunque puede haber 1.000 aplicaciones de un texto concreto, sólo hay un significado correcto. Decimos esto porque no creemos que la Biblia sea una nariz de cera que pueda moldearse dando forma a cualquier figura según el deseo subjetivo del lector. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La hermenéutica clásica busca el significado objetivo de las Escrituras antes de que pueda ser debidamente aplicado al sujeto de la lectura. En las últimas décadas, el asunto del significado objetivo se ha convertido en un gran tema de discusión entre los estudiosos de la Biblia. En este momento, se está librando una guerra hermenéutica sobre este mismo punto. Por ejemplo, Rudolf Bultman argumentaba que el descubrimiento del significado objetivo de la Biblia no sólo no es posible, sino que no es deseable. Aquí la influencia de la filosofía subjetiva y existencial ha extraído el cuerpo de las Escrituras, y no sabemos dónde lo ha depositado. &amp;lt;br&amp;gt;La Reforma trajo consigo el énfasis en la búsqueda del sentido literal de la Biblia. Este principio a menudo se malinterpreta gravemente. Lo que Lutero quería decir con ''sensus literalis'' (sentido literal) de las Escrituras es que la Biblia debe ser entendida e interpretada como la literatura. Es un mensaje escrito que emplea una amplia variedad de formas y recursos literarios. Contiene narrativa histórica, cartas (epístolas), poesía, etc. Hace uso de la personificación, los símiles, aforismos, proverbios, sermones, hipérboles, y recursos por el estilo. Interpretar la Biblia “literalmente” es tratar la narrativa como narrativa, la poesía como poesía, la didáctica como didáctica, el proverbio como proverbio, etc. Imponer las normas literarias de la poesía a la narrativa histórica o las normas de la narrativa a la poesía es distorsionar el significado del texto. En este aspecto, la Biblia, aunque no es como cualquier otro libro en cuanto a su inspiración y origen divino, deber ser leída como cualquier otro libro. La inspiración del Espíritu Santo no convierte un nombre en verbo ni la voz activa en pasiva, o el subjuntivo en indicativo. Ser responsable en la interpretación de las Escrituras requiere que aprendamos los rudimentos de la gramática y de la interpretación literaria. &amp;lt;br&amp;gt;Debido a que la Biblia ha sido traducida a una multitud de lenguas, es importante recordar que ninguna traducción se conforma exactamente palabra por palabra a los textos originales en hebreo y griego de la Biblia. Es por esto que muchos, si no la mayoría , de los seminarios requieren un estudio de las lenguas originales de la Biblia. &amp;lt;br&amp;gt;La Biblia también fue escrita dentro de un contexto histórico. Será útil para el estudioso serio de las Escrituras saber algo sobre el contexto histórico en que la Biblia fue escrita. Esto nos ayuda a salvaguardarnos de la tendencia de leer nuestro propio contexto histórico y cultural en el texto de la Biblia. Estamos separados, cultural, histórica, y lingüísticamente por miles de años de los textos originales de la Biblia. &amp;lt;br&amp;gt;Otro problema que nos encontramos al interpretar la Biblia es un problema lógico. Incluso si dominamos las lenguas antiguas en términos de vocabulario y gramática, y nos convertimos en expertos estudiosos de la historia y la cultura antiguas, no hay garantía de que interpretemos la Biblia con exactitud. Una de las causas más frecuentes de malinterpretación de las Escrituras es hacer deducciones ilegítimas de los textos. Es decir, cometemos errores de lógica, extrayendo conclusiones gratuitas de lo que leemos. Las reglas básicas de la lógica y la deducción lógica del texto son de vital importancia para una interpretación sólida. Por ejemplo, necesitamos saber la diferencia entre una deducción posible y una deducción necesaria. Dejadme que lo ilustre. ¿Tenía Jesús, en su cuerpo resurrecto, la capacidad de traspasar objetos sólidos como por ejemplo puertas? Tu manera de responder a la pregunta puede depender de cómo entiendes el significado del registro bíblico que describe cómo Jesús apareció antes Sus discípulos en la Sala Superior donde estaban reunidos. El relato nos cuenta que la puerta estaba cerrada “por miedo a los Judíos”. ¿Era el propósito de la inclusión de este detalle sobre la puerta una intención del autor para contarnos algo sobre el estado del cuerpo resurrecto de Jesús o era simplemente llamar la atención sobre el estado de los discípulos (miedo) en el momento de la aparición de Jesús? La Biblia no afirma explícitamente que Jesús atravesara la puerta cerrada. Simplemente dice que Él apareció en medio de ellos. El texto puede implicar que Jesús atravesó un objeto sólido pero no lo declara explícitamente. El hecho de que atravesara objetos sólidos es una deducción posible extraída del texto, pero no es una deducción necesaria. &amp;lt;br&amp;gt;Esto no es más que un ejemplo de una multitud de textos que son utilizados para construir teorías o deducciones que son, o bien meramente posibles, o bien realmente ilegítimas. &amp;lt;br&amp;gt;Estas son algunas de las razones por las que un estudioso prudente de la Biblia será diligente en el uso de buenos comentarios, ya que a menudo nos ayudan a evitar nuestras inclinaciones subjetivas a distorsionar el texto. &amp;lt;br&amp;gt;El intérprete último de la Biblia es la Biblia misma. La norma básica de la hermenéutica bíblica es la “norma de la fe”, de que las Escrituras son sus propios intérpretes. No debemos insultar nunca al Espíritu de Dios interpretando las Escrituras de tal manera como para no hacer justicia con lo que las Escrituras dicen en otros sitios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¹Las flores por telegrama datan de hace más de un siglo. Cuando alguien quería enviar flores a un ser querido de otra ciudad, el florista del pueblo le ayudaba contratando a un florista de su confianza en la ciudad de destino. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Natalia19739</name></author>	</entry>

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		<title>The Book of Job: Why Do the Righteous Suffer?/es</title>
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				<updated>2008-10-24T13:08:36Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Natalia19739: &lt;/p&gt;
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&lt;div&gt;{{InProcess|user=Natalia19739|date=24 October 2008}}&amp;amp;nbsp;{{info|El Libro de Job: ¿Por qué sufren los justos?}}El Libro de Job: ¿Por qué sufren los justos?&amp;lt;br&amp;gt;En el campo de batalla de los estudios bíblicos, existen cinco libros que normalmente se incluyen bajo el título de “literatura sabia” o “los libros poéticos del Antiguo Testamento”. Son los libros de Proverbios, Salmos, Ecclesiastes, Canción de Salomón, y Job. De estos cinco libros, hay uno que sobresale por encima de todos, manifestando diferencias significativas respecto a los otros cuatro. Ése es el libro de Job. La sabiduría que hallamos en el libro de Job no se comunica en forma de proverbio. Más bien, el libro de Job trata las cuestiones de la sabiduría en el contexto de una narración que relata la profunda angustia y el dolor insoportable por los que pasa Job. La narrativa está enmarcada en la época patriarcal. Se han planteado cuestiones respecto a la intención del autor de este libro, en cuanto a si estaba destinado a ser una narración histórica de un individuo real o si su estructura básica es la de un drama con prólogo, incluyendo una escena de apertura en el cielo, que describe un discurso entre Dios y Satanás, y se mueve hacia el clímax en el epílogo, en el que Job recupera las profundas pérdidas que ha sufrido durante su juicio. &amp;lt;br&amp;gt;En cualquier caso, en el corazón del mensaje del libro de Job se halla la sabiduría respecto a la respuesta a la pregunta de cómo Dios está implicado en el problema del sufrimiento humano. En todas las generaciones se levantan protestas afirmando que si Dios es bueno, entonces no debería existir el dolor, el sufrimiento ni la muerte en este mundo. Paralelamente a esta protesta contra las cosas malas que les ocurren a las buenas personas, también ha habido intentos de crear un cálculo del dolor, por el que se infiere que el umbral de sufrimiento de un individuo es directamente proporcional al grado de su culpa o del pecado que ha cometido. En el capítulo nueve de John hallamos una rápida respuesta a esto, donde Jesús responde a la pregunta de los discípulos respecto al origen del sufrimiento del hombre que ha nacido ciego. &amp;lt;br&amp;gt;En el libro de Job, el personaje es descrito como un hombre justo, en realidad el hombre más justo que se puede encontrar en la tierra, pero sobre el que Satanás afirma que es justo únicamente para recibir bendiciones de la mano de Dios. Dios ha colocado un cerco a su alrededor y lo ha bendecido más que al resto de los mortales, y como resultado el Diablo acusa a Job de servir a Dios solo por los generosos beneficios que recibe de su Creador. El malvado desafía a Dios a quitar el cerco de protección y comprobar si Job empezará entonces a maldecir a Dios. A medida que la historia se desarrolla, el sufrimiento de Job progresa rápidamente de mal en peor. Su sufrimiento es tan intenso que se encuentra sentado en una montaña de estiércol, maldiciendo el día que nació, y gritando a los cuatro vientos su dolor incesante. Su pena es tan grande que incluso su esposa le aconseja que maldiga a Dios, para que pueda morir y liberarse de su agonía. Lo que viene a continuación es el consejo que recibe Job de sus amigos, Elifaz, Bildad y Sofar. Su testimonio revela cuán vacía y hueca es su lealtad hacia Job, y lo presuntuosos que son al asumir que la innombrable pena de Job se debe a una degeneración radical del carácter de Job. &amp;lt;br&amp;gt;El consejo que recibe Job alcanza un nivel más alto gracias a las profundas visiones de Elihu. Elihu ofrece varios discursos que llevan muchos elementos de sabiduría bíblica. Pero la sabiduría final que se halla en este gran libro no procede de los amigos de Job o de Elihu, sino del mismo Dios. Cuando Job pide que Dios le dé una respuesta, Dios le contesta con este reproche, “¿Quién es este que oscurece los consejos con palabras sin conocimiento? Vístete para la acción como un hombre; Yo te preguntaré, y tú me lo harás saber” (Job 38:1-3). Lo que sigue a este reproche es el interrogante más intenso que se ha planteado a Dios. A primera vista casi parece que Dios está acosando a Job, según lo que Él dice, “¿Dónde estabas tú cuando puse los cimientos de la tierra? (v. 4). Dios cuestiona a Job pregunta tras pregunta de esta manera. ¿Puedes atar las cadenas de las Pleides? ¿O aflojar el cinturón de Orión?¿Puedes conducir a los Mazzaroth en su temporada, o puedes guiar al Oso con sus crías?” (vv. 31-32). Obviamente, la respuesta a estas preguntas retóricas que vienen con la rapidez de una ametralladora es siempre, “No, no, no”. Dios castiga la inferioridad y subordinación de Job con Su interrogatorio. Dios continúa asaltando a Job con pregunta tras pregunta sobre la capacidad de Job para hacer cosas que Job no puede hacer pero que Dios claramente sí puede. &amp;lt;br&amp;gt;En el capítulo 40, Dios le dice a Job finalmente, “¿Debería un criticón luchar contra el Todopoderoso? Aquél que discute con Dios, que responda por ello” (v. 2). Ahora, la respuesta de Job no es de demanda desafiante para las respuestas a su sufrimiento. Más bien dice, “Contemplad, yo soy insignificante; ¿qué puedo responderte? Pongo mi mano sobre mi boca. He hablado una vez, y no responderé; dos veces, pero no iré más lejos” (vv. 4-5). Y una vez más Dios prosigue con el interrogatorio y se adentra más profundamente en el interrogatorio de fuego abierto que muestra el contraste aplastante entre el poder de Dios, que es conocido en Job como El Shaddai, y la impotencia contrastante de Job. Finalmente, Job confiesa que esas cosas eran demasiado maravillosas. Dice, “Había oído hablar de ti por medio de mis oídos, pero ahora mis ojos te ven; por tanto me desprecio a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón” (42:5-6).&amp;lt;br&amp;gt;Algo que cabe mencionar en este drama, es que Dios nunca responde directamente a las preguntas de Job. No dice, “Job, el motivo por el que has sufrido es este o aquél”. Más bien, los que Dios hace en el misterio de la injusticia de un sufrimiento tan profundo, es que Él responde a Job con Su presencia. Esta es la sabiduría que responde a la cuestión del sufrimiento – no la respuesta de porqué tengo que sufrir de un modo particular, en un momento particular, y en una circunstancia particular, sino dónde descansa mi esperanza en medio del sufrimiento. &amp;lt;br&amp;gt;La respuesta a esto proviene claramente de la sabiduría del libro de Job, que concuerda con las demás premisas de la literatura sabia: el temor del Señor, la admiración y la reverencia ante Dios, es el principio de la sabiduría. Y cuando estamos perplejos y confundidos por las cosas de este mundo que no podemos entender, no buscamos respuestas específicas a preguntas específicas, sino que buscamos conocer a Dios en Su santidad, en Su rectitud, en Su justicia, y en Su misericordia. He aquí la sabiduría que se encuentra en el libro de Job.&amp;amp;nbsp;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Natalia19739</name></author>	</entry>

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		<id>http://www.gospeltranslations.org/wiki/How_to_Be_a_Refuge_for_Your_Children/es</id>
		<title>How to Be a Refuge for Your Children/es</title>
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				<updated>2008-10-21T17:03:39Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Natalia19739: &lt;/p&gt;
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&lt;div&gt;{{InProcess|user=|date=}} &lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
{{info|Cómo ser un refugio para tus hijos}}Proverbios 14:26 &amp;lt;br&amp;gt;Si uno pone una gran confianza en el temor del Señor,&amp;amp;nbsp; sus hijos tendrán un refugio.&lt;br /&gt;
&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
Si papi tiene miedo, ¿donde se puede amparar un niño? Se supone que los papis dan seguridad. Se supone que saben qué hacer, cómo resolver los problemas y cómo arreglar las cosas y, lo principal, saben cómo proteger a los niños del dolor. ¿Pero que pasa si un niño ve miedo en el rostro de su papi? ¿Qué pasa si papi tiene tanto miedo como el niño, y no sabe qué hacer? Entonces el niño se siente totalmente angustiado y siente pánico. Siente que el único amparo fuerte, bueno y digno de confianza ya no es seguro. &amp;lt;br&amp;gt;Pero si papi tiene confianza, entonces los niños tendrán un refugio. Si papi no se alarma, sino que está calmado y tranquillo, ya se pueden caer las paredes, y romper las olas, y silbar las serpientes, y rugir los leones y soplar el viento, pues todavía habrá un lugar seguro en los brazos de papi. Papi es un refugio, siempre que papi tenga confianza. &amp;lt;br&amp;gt;Es por eso que los Proverbios 14:26 dicen que “sus hijos tendrán un refugio”, si papi tiene “una confianza férrea”. La confianza de papi es el refugio de sus hijos. Papás, la batalla para tener confianza no sólo trata de nosotros, sino de la seguridad de nuestros hijos. Se trata de su sensación seguridad y felicidad. Se trata de si crecen inquietos o con una fe firme. Hasta que los niños lleguen a conocer a Dios de una manera profunda y personal, nosotros somos la imagen y la representación de Dios en sus vidas. Si estamos seguros de nosotros mismos y somos dignos de confianza para ellos, tendrán muchas más probabilidades de dirigirse a Dios como su refugio cuando les azote la tormenta. &amp;lt;br&amp;gt;¿Entonces cómo podemos tener una “confianza férrea”? Después de todo, también nosotros somos niños pequeños, potes de arcilla, débiles y rotos por la lucha contra la ansiedad y las dudas. ¿Es una solución poner la mejor cara que tenemos y ocultar nuestro yo verdadero? Esto conducirá, en el mejor de los casos, a una úlcera, y en el peor, a una deshonrosa duplicidad que provocará un rechazo en los adolescentes. Ésa no es la respuesta. &amp;lt;br&amp;gt;Los Proverbios 14:26 ofrecen otra respuesta: “En el temor del Señor hay una confianza férrea”. Esto es muy extraño. Dice que la solución al miedo es el miedo. La solución a la incertidumbre es el miedo. La solución a la duda es el miedo. &amp;lt;br&amp;gt;¿Cómo puede ser esto?&amp;lt;br&amp;gt;Parte de la respuesta es que el “temor al Señor” significa temer deshonrar al Señor. Lo que a su vez significa temer desconfiar del Señor. Lo que finalmente significa temer tener miedo de lo que el Señor te ha prometido para ayudarte a superar algo. En otras palabras, el temor&amp;amp;nbsp;del Señor es el gran destructor del miedo. &amp;lt;br&amp;gt;Si el Señor dice, “No temas, estoy contigo, no estés afligido, yo te ayudaré”, (Isaías 41:10), entonces es un acto temerario preocuparse por el problema con el que él dice que te ayudará. Temer ese problema cuando él dice, “No temas, yo te ayudaré”, es un voto de no confianza contra la palabra de Dios, y esto es una gran deshonra para Dios. Y el temor del Señor tiembla contra tal deshonra a Dios. &amp;lt;br&amp;gt;Si el Señor dice, “Nunca te fallaré ni te apartaré de mí”, entonces tú puedes decir con confianza, “El Señor es mi Salvador, no tendré miedo; ¿qué puede hacerme el hombre? (Hebreo 13:5-6) – si el Señor te dice eso, entonces no tener confianza en la presencia y la ayuda prometida del Señor es una especie de orgullo. Coloca nuestra preocupación por el problema por encima de la preocupación de Dios. Por eso leemos las increíbles palabras del Señor en Isaías 51:12, “Yo, incluso Yo, soy Aquél que te reconforta. ¿Quién eres tú que temes al hombre que muere Y al hijo del hombre que está hecho de arcilla? ¿Quién eres tú para temer al hombre, cuando Dios ha prometido ayudarte? Así que temer al hombre es orgullo. Y el orgullo es todo lo contrario del temor de Dios. &amp;lt;br&amp;gt;Por eso sí, el Proverbio es verdad y una gran ayuda para nosotros. Temed a Dios, papás. Temed a Dios. Temed deshonrarle. Temed desconfiar de él. Temed poner vuestra evaluación del problema por encima de la suya. Él dice que puede ayudar. Él es más listo. Él es más fuerte. Él es más generoso. Confiad en él. Temed no confiar en él. &amp;lt;br&amp;gt;¿Por qué? Él trabaja para aquellos que le esperan (Isaías 64:4). Él resolverá el problema. Él rescatará a la familia. Él cuidará de los más pequeños. Él cubrirá vuestras necesidades. Temed no creer eso. Entonces vuestros hijos tendrán un refugio. Tendrán a un papi que tiene “una confianza férrea” – no en él mismo, sino en las promesas de Dios, delante del cual tiembla si no confía en él. &amp;lt;br&amp;gt;Aprender a temer al Señor por el bien de mis hijos,&amp;lt;br&amp;gt;Pastor John&amp;amp;nbsp;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Natalia19739</name></author>	</entry>

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		<title>How to Be a Refuge for Your Children/es</title>
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				<updated>2008-10-21T16:54:39Z</updated>
		
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{{info|Cómo ser un refugio para tus hijos}}Proverbios 14:26 &amp;lt;br&amp;gt;Uno pone una gran confianza en el temor del Señor, y sus hijos tendrán un refugio. &amp;lt;br&amp;gt;Si papi tiene miedo, ¿donde se puede amparar un niño? Se supone que los papis dan seguridad. Se supone que saben qué hacer, cómo resolver los problemas y cómo arreglar las cosas y, lo principal, saben cómo proteger a los niños del dolor. ¿Pero que pasa si un niño ve miedo en el rostro de su papi? ¿Qué pasa si papi tiene tanto miedo como el niño, y no sabe qué hacer? Entonces el niño se siente totalmente angustiado y siente pánico. Siente que el único amparo fuerte, bueno y digno de confianza ya no es seguro. &amp;lt;br&amp;gt;Pero si papi tiene confianza, entonces los niños tendrán un refugio. Si papi no se alarma, sino que está calmado y tranquillo, ya se pueden caer las paredes, y romper las olas, y silbar las serpientes, y rugir los leones y soplar el viento, pues todavía habrá un lugar seguro en los brazos de papi. Papi es un refugio, siempre que papi tenga confianza. &amp;lt;br&amp;gt;Es por eso que los Proverbios 14:26 dicen que “sus hijos tendrán un refugio”, si papi tiene “una confianza férrea”. La confianza de papi es el refugio de sus hijos. Papás, la batalla para tener confianza no sólo trata de nosotros, sino de la seguridad de nuestros hijos. Se trata de su sensación seguridad y felicidad. Se trata de si crecen inquietos o con una fe firme. Hasta que los niños lleguen a conocer a Dios de una manera profunda y personal, nosotros somos la imagen y la representación de Dios en sus vidas. Si estamos seguros de nosotros mismos y somos dignos de confianza para ellos, tendrán muchas más probabilidades de dirigirse a Dios como su refugio cuando les azote la tormenta. &amp;lt;br&amp;gt;¿Entonces cómo podemos tener una “confianza férrea”? Después de todo, también nosotros somos niños pequeños, potes de arcilla, débiles y rotos por la lucha contra la ansiedad y las dudas. ¿Es una solución poner la mejor cara que tenemos y ocultar nuestro yo verdadero? Esto conducirá, en el mejor de los casos, a una úlcera, y en el peor, a una deshonrosa duplicidad que provocará un rechazo en los adolescentes. Ésa no es la respuesta. &amp;lt;br&amp;gt;Los Proverbios 14:26 ofrecen otra respuesta: “En el temor del Señor hay una confianza férrea”. Esto es muy extraño. Dice que la solución al miedo es el miedo. La solución a la incertidumbre es el miedo. La solución a la duda es el miedo. &amp;lt;br&amp;gt;¿Cómo puede ser esto?&amp;lt;br&amp;gt;Parte de la respuesta es que el “temor al Señor” significa temer deshonrar al Señor. Lo que a su vez significa temer desconfiar del Señor. Lo que finalmente significa temer tener miedo de lo que el Señor te ha prometido para ayudarte a superar algo. En otras palabras, el temor&amp;amp;nbsp;del Señor es el gran destructor del miedo. &amp;lt;br&amp;gt;Si el Señor dice, “No temas, estoy contigo, no estés afligido, yo te ayudaré”, (Isaías 41:10), entonces es un acto temerario preocuparse por el problema con el que él dice que te ayudará. Temer ese problema cuando él dice, “No temas, yo te ayudaré”, es un voto de no confianza contra la palabra de Dios, y esto es una gran deshonra para Dios. Y el temor del Señor tiembla contra tal deshonra a Dios. &amp;lt;br&amp;gt;Si el Señor dice, “Nunca te fallaré ni te apartaré de mí”, entonces tú puedes decir con confianza, “El Señor es mi Salvador, no tendré miedo; ¿qué puede hacerme el hombre? (Hebreo 13:5-6) – si el Señor te dice eso, entonces no tener confianza en la presencia y la ayuda prometida del Señor es una especie de orgullo. Coloca nuestra preocupación por el problema por encima de la preocupación de Dios. Por eso leemos las increíbles palabras del Señor en Isaías 51:12, “Yo, incluso Yo, soy Aquél que te reconforta. ¿Quién eres tú que temes al hombre que muere Y al hijo del hombre que está hecho de arcilla? ¿Quién eres tú para temer al hombre, cuando Dios ha prometido ayudarte? Así que temer al hombre es orgullo. Y el orgullo es todo lo contrario del temor de Dios. &amp;lt;br&amp;gt;Por eso sí, el Proverbio es verdad y una gran ayuda para nosotros. Temed a Dios, papás. Temed a Dios. Temed deshonrarle. Temed desconfiar de él. Temed poner vuestra evaluación del problema por encima de la suya. Él dice que puede ayudar. Él es más listo. Él es más fuerte. Él es más generoso. Confiad en él. Temed no confiar en él. &amp;lt;br&amp;gt;¿Por qué? Él trabaja para aquellos que le esperan (Isaías 64:4). Él resolverá el problema. Él rescatará a la familia. Él cuidará de los más pequeños. Él cubrirá vuestras necesidades. Temed no creer eso. Entonces vuestros hijos tendrán un refugio. Tendrán a un papi que tiene “una confianza férrea” – no en él mismo, sino en las promesas de Dios, delante del cual tiembla si no confía en él. &amp;lt;br&amp;gt;Aprender a temer al Señor por el bien de mis hijos,&amp;lt;br&amp;gt;Pastor John&amp;amp;nbsp;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Natalia19739</name></author>	</entry>

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		<id>http://www.gospeltranslations.org/wiki/Grounded_in_Grace/es</id>
		<title>Grounded in Grace/es</title>
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				<updated>2008-10-16T08:57:48Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Natalia19739: &lt;/p&gt;
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&lt;div&gt;{{info|Basado en la Gracia}}&lt;br /&gt;
{{info|Basado en la Gracia}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El histórico debate entre el Protestantismo y el Catolicismo Romano a menudo se enmarca en términos de una discusión entre obras/fe y/o mérito/gracia. Los Reformadores magistrales articularon su visión de la justificación a través de un aparato de arquetipo teológico de lemas en latín, y las frases que utilizaban – ''sola fide'' y ''sola gratia'' - se han arraigado profundamente en la historia protestante. ''Sola fide'', o “sólo fe” niega que nuestras obras contribuyan al motivo de nuestra justificación, mientras que ''sola gratia'', o “sólo gracia”, niega que cualquier mérito nuestro contribuya a nuestra justificación. &amp;lt;br&amp;gt;El problema de los lemas es que, en su función de arquetipos teológicos, son capaces de ser fácilmente malinterpretados, o pueden ser utilizados como licencias para simplificar temas complejos. Así, cuando la fe se diferencia radicalmente de las obras, varias distorsiones se cuelan en nuestra comprensión. &amp;lt;br&amp;gt;Cuando los Reformadores insistían en que la justificación sólo está motivada por la fe, no querían decir que la fe en sí misma es una obra cualquiera. En la búsqueda por excluir las obras de la base de nuestra justificación, no querían sugerir que la fe contribuye de forma alguna a la justificación.&amp;amp;nbsp; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
EL CORAZÓN DEL PROBLEMA&amp;lt;br&amp;gt;Puede decirse que el corazón del debate del siglo dieciséis sobre la justificación era el tema del motivo de la justificación. El motivo de la justificación es la base por la que Dios declara justa a una persona. Los Reformadores insistían en que la visión bíblica es que la única causa posible para nuestra justificación es la rectitud de Jesucristo. Esto es una referencia explícita a la rectitud lograda por Jesús en el modo de vivir Su propia vida, no es la rectitud de Jesucristo ''en ''nosotros sino la rectitud de Jesucristo ''por'' nosotros. &amp;lt;br&amp;gt;Cuando tenemos de lleno delante nuestro el tema del motivo de la justificación, vemos que sola fide es un lema arquetípico no sólo para la doctrina de la justificación motivada sólo por la fe, sino para la noción de que la justificación está motivada sólo por Jesucristo. Es en, a través, y por la rectitud de Jesucristo solo como Dios nos declara justos en Su opinión. &amp;lt;br&amp;gt;Decir que la justificación está motivada por la fe significa que ''por ''o a través de la fe recibimos la imputación de la rectitud de Jesucristo a nuestro favor. Por tanto, la fe es la causa instrumental, o los medios, por los que expresamos a Jesucristo. &amp;lt;br&amp;gt;Roma enseña que la causa instrumental de la justificación es el sacramento del bautismo (en primer lugar) y el sacramento de la penitencia (en segundo lugar). A través del sacramento, la gracia de la justificación, o la rectitud de Jesucristo, se infunde (o vierte) el alma del recipiente. Por lo tanto, la persona debe consentir y cooperar con esta gracia infundida hasta tal punto que la verdadera rectitud es inherente al creyente, en cuyo caso Dios declara a esa persona justa. Para que Dios justifique a una persona, la persona primero se debe ''volver'' justa. &amp;lt;br&amp;gt;Por consiguiente, Roma cree que para que una persona se vuelva justa, necesita tres cosas: gracia, fe, y Jesucristo. Roma no enseña que el hombre se puede salvar a sí mismo por su propio mérito sin gracia, por sus propias obras sin fe, o por sí mismo sin Jeuscristo. ¿Así que por qué se armó tanto alboroto?&amp;lt;br&amp;gt;Ni los debates del siglo dieciséis, ni las recientes discusiones y declaraciones conjuntas entre Católicos y Protestantes han sido capaces de resolver el problema clave del debate, el problema del motivo de la justificación. ¿Es la rectitud ''imputada'' de Jesucristo o la rectitud ''infundada'' de Jesucristo?&amp;lt;br&amp;gt;En nuestros días, muchos de los que se enfrentan a este conflicto secular simplemente se encogen de hombros y dicen, “¿Y qué?” o “¿Cuál es el problema?”. Como ambas partes afirman que la rectitud de Jesucristo es necesaria para nuestra justificación, y que igualmente necesarias son la gracia y la fe, hurgar más hondo en otros problemas técnicos parece una pérdida de tiempo o un ejercicio de pedante arrogancia teológica. Cada vez más y más personas piensan que el debate es hacer una montaña de un grano de arena. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
DOS PERSPECTIVAS&amp;lt;br&amp;gt;Bien, ''¿cuál es el problema? ''Déjame intentar responder esto desde dos perspectivas, una teológica, la otra personal y existencial. &amp;lt;br&amp;gt;El gran problema teológico es la esencia del Evangelio. Los problemas no se hacen mucho más grandes. La Buena Noticia es que la rectitud que Dios exige a sus criaturas fue lograda por ellos por Jesucristo. La obra de Jesucristo ''cuenta'' para el creyente. El creyente está justificado en base a lo que Jesucristo hizo por él, fuera de o aparte de él, no por lo que Jesucristo hace en él. Éste obtiene la ayuda de Jesucristo, pero Dios no calcula, transfiere o imputa la rectitud de Cristo a su cuenta. &amp;lt;br&amp;gt;¿Qué significa esto personal y existencialmente? La visión de Roma infunde tristeza en mi alma. Si tengo que esperar hasta que sea inherentemente recto antes de que Dios me declare recto, tengo una larga espera delante de mí. Según la opinión de Roma, si cometo un pecado mortal, perderé cualquier gracia justificante que posea en el presente. Incluso si la recupero por medio del sacramento de la penitencia, todavía tengo que enfrentarme al purgatorio. Si muero con cualquier impureza en mi vida, debo ir al purgatorio para &amp;quot;purgar&amp;quot; todas las impurezas. Esto puede tardar miles y miles de años en llevarse a cabo. &amp;lt;br&amp;gt;Qué diferencia tan radical del Evangelio bíblico, que me garantiza que la justificación delante de Dios es mía en el momento en que pongo mi confianza en Jesucristo. Debido a que su rectitud es perfecta, no puede aumentar ni disminuir. Y si su rectitud se imputa en mí, ahora poseo la ''causa'' completa de la justificación. &amp;lt;br&amp;gt;El tema de la rectitud imputada contra la rectitud infundida no puede ser resuelto sin repudiar una u otra. Son visiones mutuamente excluyentes de la justificación. Si una es verdadera, la otra debe ser falsa. Una de estas visiones declara el Evangelio bíblico verdadero, el otro es un Evangelio falso. Sencillamente ambos no pueden ser verdaderos. &amp;lt;br&amp;gt;De nuevo, este tema no puede resolverse mediante ningún término medio. Las dos visiones incompatibles pueden ser ignoradas o minimizadas (como lo hacen los diálogos modernos a través de la revisión histórica), pero no pueden reconciliarse. Tampoco pueden reducirse a un mero malentendido - ambas partes son demasiado inteligentes para que haya ocurrido eso en los últimos 400 años. &amp;lt;br&amp;gt;El problema del mérito y la gracia en la justificación está empañado por la confusión. Roma cuenta que los creyentes tienen dos tipos de mérito: congruente y digno. El mérito congruente se obtiene realizando obras de satisfacción en conexión con el sacramento de la penitencia. Estas obras no son tan meritorias como para imponer una obligación en un juez justo para recompensarlas, pero son lo suficientemente buenas como para que sean &amp;quot;acordes&amp;quot; o &amp;quot;congruentes&amp;quot; para que Dios las recompense. &amp;lt;br&amp;gt;El mérito digno es una orden de mérito más alto logrado por los santos. Pero incluso este mérito, según lo define Roma, está arraigado y basado en la gracia. Es un mérito que no se podría lograr sin la ayuda de la gracia. &amp;lt;br&amp;gt;Los Reformadores rechazaron tanto el mérito congruente como digno, argumentando que nuestra situación no sólo está ''arraigada'' en la gracia, sino que es misericordiosa en todo momento. El único mérito que cuenta hacia el camino de la justificación es el mérito de Jesucristo. De hecho, estamos salvados por obras meritorias – las de Jesucristo. El hecho de que nos salvemos gracias a que se nos impute el mérito de alguien es la misma esencia de la gracia de la salvación. &amp;lt;br&amp;gt;Es esta gracia la que nunca debe ser comprometida o negociada por la iglesia. Sin ella, estamos verdaderamente desesperanzados e indefensos para aparecer rectos delante de un Dios sagrado.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Natalia19739</name></author>	</entry>

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		<id>http://www.gospeltranslations.org/wiki/Grounded_in_Grace/es</id>
		<title>Grounded in Grace/es</title>
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				<updated>2008-10-16T08:52:51Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Natalia19739: &lt;/p&gt;
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&lt;div&gt;{{info|Basado en la Gracia}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El histórico debate entre el Protestantismo y el Catolicismo Romano a menudo se enmarca en términos de una discusión entre obras/fe y/o mérito/gracia. Los Reformadores magistrales articularon su visión de la justificación a través de un aparato de arquetipo teológico de lemas en latín, y las frases que utilizaban – ''sola fide'' y ''sola gratia'' - se han arraigado profundamente en la historia protestante. ''Sola fide'', o “sólo fe” niega que nuestras obras contribuyan al motivo de nuestra justificación, mientras que ''sola gratia'', o “sólo gracia”, niega que cualquier mérito nuestro contribuya a nuestra justificación. &amp;lt;br&amp;gt;El problema de los lemas es que, en su función de arquetipos teológicos, son capaces de ser fácilmente malinterpretados, o pueden ser utilizados como licencias para simplificar temas complejos. Así, cuando la fe se diferencia radicalmente de las obras, varias distorsiones se cuelan en nuestra comprensión. &amp;lt;br&amp;gt;Cuando los Reformadores insistían en que la justificación sólo está motivada por la fe, no querían decir que la fe en sí misma es una obra cualquiera. En la búsqueda por excluir las obras de la base de nuestra justificación, no querían sugerir que la fe contribuye de forma alguna a la justificación.&amp;amp;nbsp;&lt;br /&gt;
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EL CORAZÓN DEL PROBLEMA&amp;lt;br&amp;gt;Puede decirse que el corazón del debate del siglo dieciséis sobre la justificación era el tema del motivo de la justificación. El motivo de la justificación es la base por la que Dios declara justa a una persona. Los Reformadores insistían en que la visión bíblica es que la única causa posible para nuestra justificación es la rectitud de Jesucristo. Esto es una referencia explícita a la rectitud lograda por Jesús en el modo de vivir Su propia vida, no es la rectitud de Jesucristo ''en ''nosotros sino la rectitud de Jesucristo ''por'' nosotros. &amp;lt;br&amp;gt;Cuando tenemos de lleno delante nuestro el tema del motivo de la justificación, vemos que sola fide es un lema arquetípico no sólo para la doctrina de la justificación motivada sólo por la fe, sino para la noción de que la justificación está motivada sólo por Jesucristo. Es en, a través, y por la rectitud de Jesucristo solo como Dios nos declara justos en Su opinión. &amp;lt;br&amp;gt;Decir que la justificación está motivada por la fe significa que ''por ''o a través de la fe recibimos la imputación de la rectitud de Jesucristo a nuestro favor. Por tanto, la fe es la causa instrumental, o los medios, por los que expresamos a Jesucristo. &amp;lt;br&amp;gt;Roma enseña que la causa instrumental de la justificación es el sacramento del bautismo (en primer lugar) y el sacramento de la penitencia (en segundo lugar). A través del sacramento, la gracia de la justificación, o la rectitud de Jesucristo, se infunde (o vierte) el alma del recipiente. Por lo tanto, la persona debe consentir y cooperar con esta gracia infundida hasta tal punto que la verdadera rectitud es inherente al creyente, en cuyo caso Dios declara a esa persona justa. Para que Dios justifique a una persona, la persona primero se debe ''volver'' justa. &amp;lt;br&amp;gt;Por consiguiente, Roma cree que para que una persona se vuelva justa, necesita tres cosas: gracia, fe, y Jesucristo. Roma no enseña que el hombre se puede salvar a sí mismo por su propio mérito sin gracia, por sus propias obras sin fe, o por sí mismo sin Jeuscristo. ¿Así que por qué se armó tanto alboroto?&amp;lt;br&amp;gt;Ni los debates del siglo dieciséis, ni las recientes discusiones y declaraciones conjuntas entre Católicos y Protestantes han sido capaces de resolver el problema clave del debate, el problema del motivo de la justificación. ¿Es la rectitud ''imputada'' de Jesucristo o la rectitud ''infundada'' de Jesucristo?&amp;lt;br&amp;gt;En nuestros días, muchos de los que se enfrentan a este conflicto secular simplemente se encogen de hombros y dicen, “¿Y qué?” o “¿Cuál es el problema?”. Como ambas partes afirman que la rectitud de Jesucristo es necesaria para nuestra justificación, y que igualmente necesarias son la gracia y la fe, hurgar más hondo en otros problemas técnicos parece una pérdida de tiempo o un ejercicio de pedante arrogancia teológica. Cada vez más y más personas piensan que el debate es hacer una montaña de un grano de arena. &lt;br /&gt;
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DOS PERSPECTIVAS&amp;lt;br&amp;gt;Bien, ''¿cuál es el problema? ''Déjame intentar responder esto desde dos perspectivas, una teológica, la otra personal y existencial. &amp;lt;br&amp;gt;El gran problema teológico es la esencia del Evangelio. Los problemas no se hacen mucho más grandes. La Buena Noticia es que la rectitud que Dios exige a sus criaturas fue lograda por ellos por Jesucristo. La obra de Jesucristo ''cuenta'' para el creyente. El creyente está justificado en base a lo que Jesucristo hizo por él, fuera de o aparte de él, no por lo que Jesucristo hace en él. Éste obtiene la ayuda de Jesucristo, pero Dios no calcula, transfiere o imputa la rectitud de Cristo a su cuenta. &amp;lt;br&amp;gt;¿Qué significa esto personal y existencialmente? La visión de Roma infunde tristeza en mi alma. Si tengo que esperar hasta que sea inherentemente recto antes de que Dios me declare recto, tengo una larga espera delante de mí. Según la opinión de Roma, si cometo un pecado mortal, perderé cualquier gracia justificante que posea en el presente. Incluso si la recupero por medio del sacramento de la penitencia, todavía tengo que enfrentarme al purgatorio. Si muero con cualquier impureza en mi vida, debo ir al purgatorio para &amp;quot;purgar&amp;quot; todas las impurezas. Esto puede tardar miles y miles de años en llevarse a cabo. &amp;lt;br&amp;gt;Qué diferencia tan radical del Evangelio bíblico, que me garantiza que la justificación delante de Dios es mía en el momento en que pongo mi confianza en Jesucristo. Debido a que su rectitud es perfecta, no puede aumentar ni disminuir. Y si su rectitud se imputa en mí, ahora poseo la ''causa'' completa de la justificación. &amp;lt;br&amp;gt;El tema de la rectitud imputada contra la rectitud infundida no puede ser resuelto sin repudiar una u otra. Son visiones mutuamente excluyentes de la justificación. Si una es verdadera, la otra debe ser falsa. Una de estas visiones declara el Evangelio bíblico verdadero, el otro es un Evangelio falso. Sencillamente ambos no pueden ser verdaderos. &amp;lt;br&amp;gt;De nuevo, este tema no puede resolverse mediante ningún término medio. Las dos visiones incompatibles pueden ser ignoradas o minimizadas (como lo hacen los diálogos modernos a través de la revisión histórica), pero no pueden reconciliarse. Tampoco pueden reducirse a un mero malentendido - ambas partes son demasiado inteligentes para que haya ocurrido eso en los últimos 400 años. &amp;lt;br&amp;gt;El problema del mérito y la gracia en la justificación está empañado por la confusión. Roma cuenta que los creyentes tienen dos tipos de mérito: congruente y digno. El mérito congruente se obtiene realizando obras de satisfacción en conexión con el sacramento de la penitencia. Estas obras no son tan meritorias como para imponer una obligación en un juez justo para recompensarlas, pero son lo suficientemente buenas como para que sean &amp;quot;acordes&amp;quot; o &amp;quot;congruentes&amp;quot; para que Dios las recompense. &amp;lt;br&amp;gt;El mérito digno es una orden de mérito más alto logrado por los santos. Pero incluso este mérito, según lo define Roma, está arraigado y basado en la gracia. Es un mérito que no se podría lograr sin la ayuda de la gracia. &amp;lt;br&amp;gt;Los Reformadores rechazaron tanto el mérito congruente como digno, argumentando que nuestra situación no sólo está ''arraigada'' en la gracia, sino que es misericordiosa en todo momento. El único mérito que cuenta hacia el camino de la justificación es el mérito de Jesucristo. De hecho, estamos salvados por obras meritorias – las de Jesucristo. El hecho de que nos salvemos gracias a que se nos impute el mérito de alguien es la misma esencia de la gracia de la salvación. &amp;lt;br&amp;gt;Es esta gracia la que nunca debe ser comprometida o negociada por la iglesia. Sin ella, estamos verdaderamente desesperanzados e indefensos para aparecer rectos delante de un Dios sagrado.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Natalia19739</name></author>	</entry>

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